jueves, diciembre 17, 2020

YO ESTUVE

Recientemente el Presidente dijo que a él lo había marcado el “Mayo francés” de 1968; algo que ironizó un columnista de Clarín (Borestein) recordándole que en ese momento él tenía ocho años de edad. Si realmente conoció con bastante posterioridad ese acontecimiento y con alguna profundidad, seguro que preferiría que no hubiese ocurrido ya que expresaba la concreta antípoda política.

La protesta fue de gran magnitud lo que le dio trascendencia mundial, al comienzo era fundamentalmente estudiantil y luego concitó la adhesión obrera y la clase media. Fue por algo absolutamente contrario a lo que Alberto Fernández hoy hace y representa. Si solamente se advierte que voltearon al presidente, entonces nada menos que De Gaulle, héroe de la resistencia francesa en la guerra, tales consecuencias no quisiera soportarlas.

Ese acontecimiento fue un antecedente de otro suceso nuestro de trascendencia internacional, también en mayo, pero del 69: el “Cordobazo”. En aquel entonces yo estaba próximo a culminar mi carrera en esa ciudad lo que me permitió ver y conocer el suceso y sus antecedentes. Finalmente se llevó puesto a Onganía, un dictadorzuelo que se había iniciado en el ´66 derrocando al Pte. Illia y que mostró su imbecilidad desde el comienzo con la conocida “noche de los bastones largos”. Esto produjo el éxodo de profesores universitarios y científicos que inmediatamente captaron otros países (principalmente EEUU).

Quienes lideraron o inspiraron aquellos sucesos en Francia, tenían envergadura y luz propia (Sartre, Marcuse, Cohn-Bendit), nada que ver con Alberto y bastante más coherentes y honestos que Cristina. Si realmente supieran de qué y de quienes intentan valerse aparentando una ducha de intelectualidad, saldrían espantados.

Hoy serían prácticamente incompatibles aquellos sucesos con nuestra realidad: la población se duplicó creando necesidades nuevas, algunas insoportables; instalando una compuerta grave entre la historia y la tecnología. Esta lamentable consecuencia -haber casi perdido la conciencia histórica- le permite a nuestros contradictorios e improvisados gobernantes suponer similitudes con acontecimientos del pasado que desconocen o creen que los demás los ignoramos. Sólo pretenden aprovechar la estela de cierto romanticismo de aquellos sucesos populares que, en realidad, fueron complejos y duros. Enfrentamientos citadinos que sumaron muertos tanto en Francia como en Córdoba. Estaba a flor de piel el hartazgo popular del régimen impuesto, del destrato a los ciudadanos, del pisoteo de la libertad y la torpeza inmoral de los que mandaban.

En realidad, no comprendemos qué quiso decir el Presidente cuando afirmó estar marcado por el “mayo francés”. ¿Esa marca indica afirmación farandulesca y mentirosa, propia de la ignorancia? ¿Será pavura de saber qué sucede cuando el pueblo se cansa de mentiras, de impunidad, de descalabro e improvisación gubernamental?  ¿O cuando ve desparramada la jerarquía oficial comunicada por vía epistolar deleznable y antirrepublicana?

Es una vergüenza y una fantochada que la vicepresidente, habiendo jurado por la Constitución Nacional, la atropelle con descaro intentando desnaturalizar el sistema republicano de gobierno previsto ostentosamente en el primer  artículo.

jueves, diciembre 10, 2020

CULTURA DE LA MUERTE

Advierto a los amigos que el título puede inducir cierta confusión, lo que me impone alguna referencia al concepto de cultura que adhiero y que, por cierto, puede carecer de precisión para algún criterio estricto o que difiere con el mismo.

Muy sintéticamente diré que entiendo por cultura de un grupo humano, pueblo o nación, al conjunto de conductas valiosas que observa y observó históricamente; es decir, conductas orientadas por valores morales, estéticos, económicos, jurídicos etc. Por el contrario, los actos que carecen de esa orientación o se oponen a ella no integran el concepto que hasta ahora conocimos de cultura. Por ejemplo, el homicidio siempre se consideró inmoral e injusto, por ello no integraba la idea de cultura del grupo.

Hago la escueta referencia porque considero que asistimos a problemas confusos y peligrosísimos que derivan de un cambio, de una mutación de la percepción de los valores conocidos. En efecto, recientemente en Retiro (Bs. As.) un menor de quince años mató con un arma de fuego y a plena luz del día a un kinesiólogo armenio para apoderarse de su bicicleta. Por su edad saldrá inmediatamente y no se computará tal antecedente en su prontuario.

Por cierto, que esa atrocidad desató una vez mas el reclamo y la discusión sobre la edad de imputabilidad; es decir que, hoy por hoy, a un menor de la edad que la ley señala no se le puede imputar delito alguno, suponiéndose que al bajar la edad de imputabilidad penal se lo podría apresar, lo que sería una solución definitiva. Hay países de fijan en diez años el límite.

Imputabilidad penal es sinónimo de la capacidad de “comprender la criminalidad del acto”, tal vez el tema más espinoso del Derecho Penal según el famoso Sebastián Soler.

Pero el problema de la imputabilidad es un tema de segundo orden frente a la distorsión y tergiversación cultural actual. Ser criminal hoy es una cualidad admirada y temida por amplios sectores de nuestra sociedad, digna de admiración por los menores de los más diversos estratos sociales. Matar o herir a alguien da prestigio a sus autores que, probablemente, luego mostrarán los tatuajes que certificarán las cárceles que han visitado; títulos honoríficos vigentes en los guetos.

No debemos creer que el problema cultural es patrimonio de sectores empobrecidos, ya que se ha mostrado con claridad en clases acomodadas.

La distorsión cultural va mucho más allá del Derecho Penal, de la situación económica e incluso educativa, siendo lamentablemente complejo algún atisbo de solución aceptable. Cuando el crimen se aplaude o se ignora, cuando la corrupción triunfa y la red de cómplices de cualquier modo se extiende, resulta cada vez más difícil que el pueblo rechace el delito, tenga la forma que tenga.

La estructura penal está saturada en la ley y en los que deberían aplicarla; es la propia dinámica social la que cruje con intensidad inocultable.

martes, diciembre 01, 2020

¡ABORTO!

En 2012 publiqué un artículo con motivo de un fallo de la Corte Suprema que dispuso que en ese caso particular el delito de aborto no era punible. Era delito, pero se excusaba la pena.

Ahora, repentinamente y claro oportunismo político, el PE ha enviado el proyecto sobre el denominado “aborto legal”. Es decir que abortar sea lícito, voluntario y gratuito; ello me permite volver sobre el espinoso tema.

Las opiniones que duramente confrontan identificándose con banderas, pañuelos o pulseras de colores, son intransigentes y hasta violentas en casos. Cada una se vale de fundamentos religiosos, morales, políticos o jurídicos. Generalmente unos se contestan con otros de distinta clase, toda vez que es necesario eludir la cuestión concreta para facilitar la discusión; sea por si o por no. El aborto pasa a segundo plano después del espectáculo de la pelea.

Señalo que en el presente no refiero a un caso específicamente; al contrario, lo descarto. Es decir, excluyo el aborto de condición “no punible” (Violaciones, abusos etc.); tampoco refiero al aborto terapéutico (cuando peligra la madre) o al eugenésico (debilidad o malformación del feto) etc. En fin, eludo incluir acá cualquier caso particular o que permita calificación capaz de inducir algún argumento extraño que exceda al hecho mismo y único del aborto.

Aquí pretendo traer a la consideración el aborto más clásico, antiguo y común, aquel que se induce o provoca voluntariamente por así desearlo o consentirlo la madre; ese aborto que es tenido en mira por quienes reclaman la legalización, que puede llevarse a cabo sin límite, ni reproche legal, moral o social.

 Ahora bien: ¿Qué entendemos por abortar? Esto es necesario dilucidar para no dudar que hablamos de lo mismo, de la coincidencia en el punto de partida: abortar, a los efectos del presente, lo comprendo como “la interrupción de un proceso vital iniciado en la concepción o, más simplemente, como la interrupción del embarazo”. Considero más ajustado el primer concepto. 

El aborto es reclamado como patrimonio de posiciones políticas opuestas; tanto la “derecha” como la “izquierda” pretenden derechos de autor respecto a la legalización del aborto, sea porque conviene al denominado “control de natalidad” según la primera o a motivos de “liberación femenina” la segunda, aún cuando la cuestión no deja de ser una piedra en el zapato para ambas. Incluso ventilar la cuestión frente al rubro de los “Derechos Humanos”, no resulta para nada pacífica en el universo “progre”, ya que podrían referirse tanto a los de la madre, como a los del hijo.

Ahora bien, cualquiera sea la forma de exteriorizar sus anhelos, con mayor o menor precaución o pudor, tanto los abortistas como los antiabortistas no ignoran que sus propuestas cargan ineludiblemente un costo grave. Un costo que deberá afrontar la madre o el hijo. Ninguna solución es gratis, indiferente o sin víctima.

No interrumpir el proceso vital indeseado, es obligar a perpetuidad a la mujer contra su voluntad; interrumpirlo, es la rápida e irreversible condena del hijo.

Mi propósito no es bregar por una u otra posibilidad, sino tan sólo ahuyentar toda especie de frivolidad para encarar la disyuntiva y los triunfalismos de todas las formas. Ni la madre eligió ser mujer con todos sus impulsos inherentes, ni el hijo estar allí. Acá inexorablemente alguno pierde sin ser culpable.

jueves, noviembre 26, 2020

PRONTO ES TARDE

Hacer algo pronto no implica haberlo hecho a tiempo, tal vez sólo sirva para evitar que el daño que ya se sufre no sea mayor.

En realidad, nuestro país se encuentra empantanado en una situación compleja, difícil y lamentable, producto de la corrupción, la prodigalidad oficial y la indiferencia popular, complicado más aún por el problema pandemia.

Todas esas cualidades permanecen vigentes, son conocidas y hasta ahora fueron aceptadas; aunque creo que las consecuencias aparentan que serán dolorosas y es probable que orienten a un cambio que será espinoso, sacrificado, largo e incierto; esperemos que no sea también muy equivocado. 

El fracaso que refiero es incompatible con las posibilidades naturales que siempre tuvo nuestro país y que ahora pone en evidencia el gran desperdicio que hubo durante muchos años.

No es mi interés mostrar un pronóstico apocalíptico, pero pocos eufemismos me permiten no ser agorero.

Recientemente me sorprendió un programa periodístico en el que se habló de “la tragedia educacional” que resulta del año perdido. Primero supuse exagerado el calificativo, pero luego de repasar el cúmulo de consecuencias que tendrá en todos los niveles y en la sociedad, pensé que el periodista no equivocó el aserto.

Otra función principalísima de la República es el cuidado de la SALUD. Éste es un tema actual y mundial, pero nosotros soportamos la “cuarentena” más extensa en el tiempo que cualquier otro país, para alcanzar resultados lamentables. Nos ubicamos en el quinto lugar en número de muertos por millón de personas y somos el segundo Estado que peor gestionó la pandemia.

Qué decir de la ECONOMIA luego de la parálisis provocada por las decisiones gubernamentales plagadas de reyertas de la pareja oficial; binomio incoherente y malparido que responde a propósitos distintos, en muchos casos violentando descaradamente normas constitucionales con actitudes que, asimismo, resultan de la improvisación y las pretensiones oscuras o malintencionadas, aun cuando burdamente pretendan disimularlo para proteger a su primera gran víctima y responsable; el peronismo:

La DEFENSA, otra función indelegable de la República, la consideraremos en otra ocasión; lo que tenemos aquí es más que suficiente.

La vicepresidente recientemente eludió la comunicación privada prefiriendo hacer llegar sus órdenes al presidente por la vía de la carta pública -para que nadie dude que es ella la que manda- sobre la necesidad de intentar un acuerdo CON TODOS, a sabiendas que si fuera posible ella sería la primera en provocar su implosión.

Personas capacitadas estiman con exceso de optimismo que, haciendo todo bien, se requerirían por lo menos diez años para volver a nuestra actual precariedad.

Repasar la triste historia de los desguaces de bienes públicos: ferrocarril, YPF, Aerolíneas Argentinas, el petróleo y cuantas otras fuentes de recursos con sucesivas estatizaciones y privatizaciones, más nuevas estatizaciones de los mismos bienes, pagando indemnizaciones de y de vuelta, desmantelando todo y robando hasta las vías del tren que supo haber. Todo esto nos impide ser optimistas y menos suponiendo un plazo decenal.

Pero, más allá de un racconto de los desastres actuales ¿Quién se atreve a suponer que contamos con diez años para volver haciendo todo bien a la manera de Alemania, Japón o Italia, verdaderamente destruidas por la guerra? Ni contamos con población similar a ellos, ni el mundo es el mismo, ni el tiempo ahora es tan lento como para esperarnos. Ese plazo con mil o dos mil millones de personas más en el planeta será mucho más tortuoso de transitar. Datos que los capacitados seriamente los saben.

Hay urgente necesidad de salir del conventillo en que vivimos con todos sus melodramas y que personas que sepan propongan atisbos de soluciones integrales. Esto con Baradel, Moyano, Grabois y el resto ni se aproximarían a lograr algo ajeno a sí mismos.

                   Si pudiera hacerse algo orgánico y sin quimeras, es fundamental que fuera PRONTO, aunque ya sea TARDE debemos detener cuanto antes el proceso de degradación y ruina en curso que ya dejó de ser un problema partidario o ideológico. No tenemos derecho a distraernos ni aceptar vericuetos judiciales y administrativos o a la presencia de “vivos” que siempre zafan.

Nos aproximamos raudamente a la violencia popular y a la anarquía. Esto es disgregación social que no se evita esperando simplemente o mostrando banderas de vez en cuando que cada vez convocan menos.

martes, noviembre 17, 2020

EL CONVENTILLO

Como lo he señalado en ocasiones, la historia, la literatura o la música popular me prestan frases o imágenes insustituibles para expresar opiniones como la presente.

El conventillo del que ahora me valgo es al que tuvo lugar entre nosotros al comenzar el Siglo XX o un poco antes.

La gran inmigración de entonces, personas provenientes de todas partes del mundo y muy empobrecidas, auspiciaron la propagación de este tipo de vivienda urbana colectiva. Se trataba generalmente de construcciones precarias de techos de chapas y paredes de madera, de una o más plantas y muchas habitaciones; cuartos reducidos que eran compartidos por una o dos familias. Los escasos baños y la poca agua provista para todos por alguna canilla común, además del miserable hacinamiento, causaba conflictos agravados por la diversidad de costumbres e idiomas de los extranjeros amontonados. La confrontación era un acontecimiento cotidiano que podía convertirse en tragedia en cualquier momento; sin embargo, para los foráneos se mostraba como algo cómico la discusión entre un turco, un polaco, un ruso o italiano; en fin, personas que ni siquiera podían entenderse. Una verdadera Babel propia de aquel entonces, tragicomedias que inspiraron el género teatral de los sainetes y grotescos, especialmente a Alberto Vaccarezza, el más afamado de los autores de ese tipo de comedia vernácula.

A diferencia de lo que anteriormente me aconteciera cuando buscaba frases de tangos o acontecimientos históricos que me ayudaran a describir aspectos de nuestra realidad política, ahora el camino fue inverso: buceando en la historieta llegué a nuestra realidad política, entonces ésta me permitió comprender mejor cómo fue el afamado CONVENTILLO.

Es de no creer lo que sucede en la llamada conducción del país que nos transforma en el hazmerreír en esta especie de tragicomedia barata, que apunta directamente al desfiladero.

La pareja presidencial se comunica a través de cartitas disruptivas, ideales para la confusión ciudadana y disfrute de acreedores y de voraces funcionarios altamente improvisados.

Alberto, maestro de la indecisión, actúa reconociendo su rol de vicario; de usar poderes de otro que lo confunde. Él no debería olvidar que acordó asumir el cargo de presidente ¡No de mandadero! Su principal obligación es frente al pueblo y no frente a quienes lo pusieron con el dedo, porque también la gente lo votó. Como dijo un amigo: “si te prestan un auto, el que lo conduce sos vos y también tuya es la responsabilidad”.

Tampoco los funcionarios pueden ser permanentemente vigilados y criticados por quién no corresponde en esa camarilla.

Recurre al FMI clamando ayuda y los senadores “amigos” insultan al prestamista, obviando groseramente la función inherente al legislador y ridiculizando al verdadero protagonista.

Como líder desoye sus propios consejos sanitarios abrazando amigos de acá y de afuera, lo que determina su mayor aislamiento y distanciamiento de la sociedad a su cargo.

En fin, la conducción se asemeja cada día más a un conventillo donde el “cocoliche” es el idioma imperante y nadie se entiende con claridad.

Hoy, luego de la administración espantosa de una cuarentena que nos empantanó, ostensiblemente continúan confrontando la necesidad de impunidad de algunos y algunas, frente al ahogo y desesperación popular. ¿Podríamos suponer cual triunfará?

lunes, noviembre 02, 2020

AL CESAR LO QUE ES DEL CESAR…

Con una simplificación tal vez exagerada utilizamos en el epígrafe parte de la frase que en la biblia se le tribuye a Jesús (Mateo 22, 15-21): “al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”. Estas palabras fueron objeto de interpretaciones varias dentro y fuera de la Iglesia; también en ámbitos del Poder. Estuvo presente en complejas situaciones del pasado, al punto de llegar a justificar confrontaciones graves. Incluso también se convirtió en refrán popular.

La denominación “Cesar” se usaba y refería al Emperador, con posterioridad identificó a quién ejercía el gobierno y que le estaba reservado imperar sobre las cuestiones temporales y terrenales. Ahora bien, lo espiritual, intemporal y de fe era ámbito exclusivo de Dios, que se expresaba por medio de la Iglesia. De este modo quedaron establecido planos o jurisdicciones que no debía alterarse inmiscuyéndose alguno en el campo del otro. Esta situación se mantiene hasta el presente esquivando de tal suerte los conflictos que pudieran sustentarse entre el Estado y la Iglesia.

La cuestión viene a guisa por cierto sincretismo político del que pretende valerse este extraño personaje Juan Grabois. Adviene a la política terrena con acciones concretas rayanas en la violencia, como es liderar las tomas de terrenos invocando el Evangelio y las palabras del Papa. Tomas o usurpaciones en la que intervienen necesitados e indigentes, junto a sectores activistas y de verdaderos comerciantes ocultos, que dirigen una actividad bien planificada y con argumentos oscuros.

Dada la hipotética amistad con Francisco I, actúa aparentando sus instrucciones como obediente “arcángel” o vocero de Dios y se complica a propósito en conflictos terrenales. Entuertos con sabor a violencia, por ejemplo, dijo: “…hemos perdido esta guerra…” ¿Significa, acaso, que habrá otras? Lo cierto es que habría saltado intempestivamente a los dominios del “Cesar”, quién no acierta qué decir o hacer distanciado de su hacedora que le envió una misiva preanunciando su divorcio. La Constitución Nacional, instrumento terrenal que guarda el formal juramento del “Cesar” de defenderla, por lo visto no le sugiere nada.

Ejecutivo, Legislativo y Judicial tropiezan con silencios temerosos del pecado por desobediencia y despido, se ahogan en contradicciones frente a los atropellos y ocultan su corrupción pensando en alguna forma de absolución para la eternidad.

La reforma agraria propuesta, además de antigua e improvisada, no tiene plan concreto ni contempla la necesidad de explotación intensiva, la superpoblación actual, ni la tremenda inmigración que soportaremos para aprovechar los recursos que pretendemos nuestros y que no sabemos cuidar.

A Grabois más falta le hace un púlpito que piquetes y atropellos. A todos nosotros: “dejar de abrir la boca”.

jueves, octubre 29, 2020

HACETE CARGO

Hoy cuando uno observa el panorama nacional (político, social, educativo, moral etc. etc.), en principio no logra comprender lo que sucede; se esfuerza buscando algún justificativo para ver si somos los culpables de lo que nos pasa, quiere encontrar un hilo esperanzador y sólo enfrenta desasosiego, mucha mentira y desorientación.

Quien, como yo, está en tiempo de descuento revuelve en los recuerdos pretendiendo encontrar vivencias que entusiasmaron o momentos similares en los que se pudo superar la profunda angustia que provoca no saber qué hacer; hoy tenemos la triste sensación que provoca reconocer que a nosotros nos falta tiempo, energía y amigos para, equivocados o no, intentar llegar a mejor puerto para reparar está nave que fue hermosa y habitable.

Al menos podemos consolarnos al saber que vivimos y conocimos una época de cambios permanentes y profundos que nos asustaban o agradaban. Un Siglo XX que hizo estallar la historia del mundo y de estas tierras en particular. Iniciamos el siglo pasado como potentados y lo terminamos como mendigos. Dilapidamos una herencia cultural, económica y política fabulosa en desencuentros inútiles y fuegos artificiales. Pero ¿Quién se llevó todo?, porque pudimos ser pródigos, malos administradores y torpes, pero no magos. La riqueza y la instrucción estaban, pudieron perderlas unos y aprovecharlas otros. ¡Pero se esfumaron y vaya a saber dónde fueron a parar!, aunque podemos suponerlo como respuesta a la permanente corrupción política y la indiferencia popular. Recordamos que, al finalizar la Segunda Guerra, en el Banco Central ponían los lingotes de oro hasta en los pasillos ¿Y ahora?

Para peor, la oligarquía empoderada (política, sindical y empresaria etc. como ya lo dije) juega a sacarse el lazo de encima utilizando discursos y actitudes engañosas y desafortunadas. Los que están echan la culpa al anterior y éste al que le precedió; asumiendo todos actitudes periódica y diametralmente opuestas y traicioneras que jamás encontrarán soluciones reales.

Un breve ejemplo lo proporciona la hábil y reciente carta pública de Cristina Kirchner, en la cual se despega del peronismo y del presidente que ella impuso, para zafar del desastre previsible y cercano. El “pobre Alberto” estuvo solo aplaudiendo la estatua de Néstor, el marido de Cristina y hacedor del régimen impresentable. También para el día de la Lealtad (17/10) le tiraron por la cabeza el balcón que fue del General, para que se las arreglara como pudiera frente al PJ amontonado extorsivamente y a gran costo.

Pero aislarlo al presidente frente a la estatua que descartaron bochornosamente de Ecuador, fue el colmo para un alcahuete que no podía ignorar que pasaría esto o algo peor. Lo hacen ir al almacén a pedir fiado pero insultando al dueño, porque si no se enojan.

Le meten al “arcángel” Grabois que promueve una reforma agraria tan antigua como incompatible con las actuales formas de explotación intensiva de la tierra y los modos que comercialización de su producción.

En fin, pocos son los aciertos que podemos adjudicarnos en el siglo pasado, pero todas las barrabasadas, mentiras, traiciones, corrupción y ansias de impunidad de los graves delitos cometidos, que boquiabiertos presenciamos en el 2020 tienen autores perfectamente identificados. Así que, señoras y señores: ¡Háganse cargo!


viernes, octubre 23, 2020

PRONTO YA ES TARDE

Pienso en la ciudadanía (No digo “pueblo” o “nación” para eludir la confusión que ha desatado el oficialismo frente a las movilizaciones habidas); es decir, refiero a las personas que suponen vivir en un Estado de Derecho, que pueden ejercer las actividades que la ley les garantiza. Señalo al ciudadano común que aspira a convivir con otros al amparo de una PAZ SOCIAL garantizada por la vigencia efectiva de normas, que se respetan voluntaria o coactivamente porque así lo han decidido y comprometido al constituir el Estado.

Sin embargo, hoy ese ciudadano vive sorprendido por la acción de grupos que organizadamente agreden “y destruyen” esa estructura protectora ante la inactividad de los que deberían cuidarla. Inactividad que promueve la corrupción, las divisiones inexplicables en policías federales, provinciales, prefectos, gendarmes, soldados, espías etc. Cada una con atribuciones y competencia cuyos límites y funciones hoy están desdibujadas por la ineptitud de las autoridades específicas.

Allá en el sur de nuestro país, grupos armados tomaron territorio argentino y pretenden organizar un Estado mapuche independiente, corren a pedradas (por ahora) a la gobernadora, toman rehenes y tierras en razón de “derechos ancestrales”. 

¿Quién cuida las fronteras?, no lo sabemos porque Gendarmería busca “cuevas” de dólares negros en Buenos Aires, mientras la agresión al territorio argentino sufre tarascones de grupos violentos y armados provenientes de una organización extranjera. ¿Y las FFAA, qué hipótesis de conflictos tienen?

A los ciudadanos se les prohíbe defenderse y los policías (buenos) van presos si hacen algo, tampoco pueden usar armas menos letales que las 9mm.

Las fronteras son absolutamente permeables y los narcos, además de mostrar su poderío económico y criminal sin tapujos, son los únicos que ofrecen trabajo bien rentado y también balean bebés, niños y personas mayores para imponer y mantener los límites de sus feudos.

Los incendios que ardieron medio país responden a planes macabros a mediano plazo; incluso Máximo ya pretende convertir en ley la inmovilización territorial por más de treinta años, arrinconando a los ya castigados dueños para quienes la única salida es entregarse sin más.

Un poco más acá tenemos las innumerables tomas de terrenos que contrarían la ley expresa, contando con la dispensa eclesiástica retransmitidas luego por el presunto “arcángel” Juan Grabois. Todos miran a los costados para ignorar que incitar públicamente a la violación de la ley ¡¡¡también es delito!!! 

Los datos de la Salud Pública que proporciona Argentina a la organización mundial específica, fueron descartados por ser notoriamente inservibles (¿equívoco, mala praxis o. simplemente, macaneo a propósito?).

Entonces pensamos que empobrecidos, enfermos, sin moneda ni protección terrenal o divina; conducidos por un grupo que principalmente aspira a la impunidad costosísima de un equipo al que le sobra comodidad, tiempo y dólares; tenemos muy mal pronóstico frente a lo dispuesto por la impenetrable oligarquía política, sindical y empresaria.

Cualquier solución hoy es tardía, dificilísima y también dolorosa. ¿Se imaginan dentro de tres años?.

martes, octubre 20, 2020

BASTA DE SOPA

Hace algunos años MAFALDA, una genial creación del dibujante y humorista Quino; tira gráfica cuyo personaje principal era una pequeña, muy ocurrente y politizada. Como casi todos los niños detestaba la sopa y cuando ésta integraba el menú, ella expresaba con gesto cansino su humilde disconformidad: “mamá, otra vez sopa”. Esa expresión se popularizó para señalar el hastío que algún suceso desagradable se reitera impunemente.

Otra vez el 17 de octubre convocó ahora a una irresponsable muestra de necrofilia política, practicada en una ocasión por demás inconveniente: presencia mundial del Covid 19.

Para enrostrarnos la clásica y mentirosa capacidad de movilización del peronismo, el oficialismo nacional y uno que otro delincuente próximo al equipo, produjeron un amontonamiento en Buenos Aires para diluir el susto del “Banderazo” del 12O.

Como ya lo anticipé, esta actividad responde a la tradicional técnica K, que nunca da respuesta coherente a cualquier reclamo, simplemente devuelven una ofensa de mayor entidad. Algo así como: “Vos sos ladrón” que recibe como respuesta “Y vos que sos asesino”. Como vemos la imputación no es negada y sólo se pretende ocultarla.

Todo da mucha tela para cortar: el Banderazo fue una importantísima marcha en todo el país, espontánea y gratis, motivada por las muchas falencias del gobierno que se mostraron una a una en cada pancarta. Pacífica y a riesgo propio; el que no quería participar se quedaba en su casa y, si lo deseaba, colgaba la bandera en el balcón. Luego cada cuál a su casa y basta.

En la supuesta celebración del día de la Lealtad a Perón se amontonó en ómnibus y camiones a rehenes de planes sociales, choripanes e ignorancia, provenientes de todas partes. Los mostraron y mandaron de vuelta sin descanso. No se sabe, ni se sabrá el costo en traslados, comidas y otras dádivas. Recuérdese que el viaje era de ida y vuelta con un ratito en Buenos Aires.

Frente al desastre y errores de hoy se contrapone una reiterada celebración de un recuerdo que ninguno tiene de un acontecimiento ocurrido hace más de ochenta años. Para más nadie duda que la Cámpora que gobierna desde la trastienda, no tiene mucha afinidad con el peronismo presidencial, que se ve obligado a un permanente travestismo político para conformar a propios y extraños. Toda una falsía ornamental que ni siquiera sirve para guardar burdas apariencias.

He hablado de necrofilia política porque al “pueblo” lo separan supuestas tensiones entre muertos que, cuando vivieron, afrontaron otras circunstancias totalmente distintas a las que imperan actualmente, además ellos desplegaron mando real en forma personal; no en la traducción que los inmorales ahora concretan con desfachatez mientras amplían sus alforjas. Hasta creo que si el propio General intentara levantarse desde el fondo del cajón y viera lo que hacen en su nombre, comprendería que ni siquiera puede agarrarse la cabeza con sus manos mutiladas y robadas por sus interesados amigos.

En fin, frente a NUESTRAS circunstancias no deberíamos eludir la responsabilidad que nos toca y afrontar los problemas que nos trajo en Siglo XXI con la pandemia y una extraordinaria multitud a cuestas que logran hacer trastabillar al mundo.

Frente a estos reiterados homenajes a una LEALTAD desvencijada que ya no se justifica ni convence, comprendemos a Mafalda y su queja: “mamá ¡otra vez sopa!”.

miércoles, octubre 14, 2020

DERECHA, IZQUIERDA, MIEDO Y ANGUSTIA

Ayer, cuando volví del “banderazo” absorbí todas las noticias televisivas a mi alcance. Estuve hasta tarde y pude informarme que la manifestación había alcanzado niveles muy importantes en todo el país.

Las pancartas y consignas contenían reclamos variados, todos plausibles y pacíficos: libertad, justicia, legalidad constitucional, salud, cuarentena interminable, economía y trabajo destruidos, etc. Había muchas personas, algunas exteriorizaban congoja y otros mostraban enojo.

Por su parte los Tuits de los funcionarios gubernamentales bramaban en las redes: “este no es el pueblo”; “es la Derecha” que pierde en la votación y pretende llegar por esta vía, etc. 

En fin, se advertía que los justificados reclamos iban por un andarivel distinto a los pretendidos reproches oficiales, mostrando nuevamente una argucia política reiterada. No contestar y pretensión de ofender con otro argumento fundamentalmente sin correspondencia entre ambos.

Pero no es igual exigir libertad o justicia que descalificar si el reclamo proviene de la izquierda o la derecha.

Esta técnica permite que el neófito crea que hubo respuesta fuerte al reclamo, aunque no alcance a comprender el significado; sin embargo, quién está advertido sabe que ese tipo de respuesta es igual al silencio. Uno pide Justicia y el otro responde e imputa que es de derecha, p.ej. 

El origen de esta viejísima división (derecha e izquierda) se remite a la Revolución Francesa (1789) que, en la Asamblea Constituyente de mayo de aquel año, distinguía a quienes estaban a favor de ciertas prerrogativas y los otros en contra; unos se ubicaban a la derecha del presidente y los otros a la izquierda. No tenía otro significado.

“Como afirma Réné Rémod, historiador e integrante de la Academia Francesa, los criterios sobre revolución, religión, república que en ocasiones distinguieron a la derecha e izquierda, ya no son válidos. Según Rémond, cuando se interroga a los franceses sobre cuál es el sentido que le dan a la división de izquierda y derecha responden que les parece algo caduco, pero que no tienen dificultad de proclamarse de uno u otro sector que no pueden definir con precisión…La intolerancia hacia el otro necesita de este tipo de pertenencias… La disolución social requiere de odios que no se expliquen y, por lo tanto, que no puedan resolverse” (1).

En fin, si el gobierno cree que la izquierda que defiende proclama como su bandera la defensa de la IMPUNIDAD, no creo que lleguemos a buen puerto, ni que nos sobre el tiempo para aceptarlo y soportarlo. El daño que produce es muy grave.

(1) www.robertoyannello.com.ar - libro “Será Posible”. Pag. 47

miércoles, octubre 07, 2020

CUESTA ABAJO

Cada vez que algo me impresiona mucho y, fundamentalmente, cuando me apena bastante, suelen patentizarse recuerdos decidores, analogías, contenidos en tangos, libros, películas etc. Me extraña esa involuntaria circunstancia no vividas por mí, pero conocidas y guardadas en el subconsciente; citas que afloran inexplicablemente. Es muy variado el origen de las mismas y pueden pertenecer a Maquiavelo como a Gardel o recordar a los hombres con polleras de Escocia.

Ahora pensaba con mucha tristeza la situación que vive mi país y la amenazante posibilidad que empeore dramáticamente. De allí que el titulo de la vieja canción “Cuesta abajo” me resultó tan expresivo que me indujo a copiarlo. También la primera estrofa es insustituible: "… la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser…".

De haber sido una potencia se rodó en algunos años a la miseria adornada por el ridículo. Esta semana interpretamos un innecesario papelón internacional: por un lado, el representante argentino en la OEA (Raimundi) rechazaba el grave informe de Bachelet sobre los DDHH en Venezuela; por el otro, nuestro embajador en la ONU (Villegas) apoyaba y adhería fervientemente al mismo informe; a todo esto, el presidente daba clases en la Facultad de Derecho y la vice junto a D´Elia trinaban en el local partidario pensando en que zancadilla podrían idear. A su vez, la Corte Suprema de Justicia hace equilibrio por el apriete presidencial entre otros; ataque que sufre al resistirse a decretar la impunidad incontestable de Cristina y familia que le exigen desde los otros poderes del Estado. Finalmente, el Congreso Nacional funciona con sus integrantes escondidos o dormidos y cuando alguno se despierta de malhumor. como Moreau, pide juicios políticos a mansalva, mientras otro como Ameri por su bruta torpeza, da espectáculo erótico en plena sesión, para sorpresa y burlas de propios y extraños.

La República avergonzada se oculta como metáfora en un desvencijado “tren fantasma” de algún parque de diversiones ya olvidado y, sabiendo lo que afirma el viejo adagio: “del ridículo no hay salida honorable”, no quiere bajar por ahora.

Para colmo, esta inefable pandemia en la que los muertos se ocultan y esas desgracias pasan a integrar los argumentos de la deleznable política vernácula, se transforma en el broche de oro para la desorientación e incredulidad. Hoy nada hay más incierto que el futuro que enfrentaremos en estas condiciones.

En un mundo complicado dirigido por el “sálvese quién pueda”, no es posible esperar generosidad de otros o simplemente de aquellos que quieran conceder esperas a cambio de beneficios. Todos están urgidos y asustados mientras nosotros carecemos de instrumentos para elegir cualquier camino, guste o no, pero algo que sea coherente por lo menos. No podemos continuar en un estado de confusión permanente. Eso se arrima a la violencia, algo que en forma incipiente aún ya existe en nuestras calles.

Duele pensar que teniéndose a la mano el instrumento insustituible de la Constitución Nacional, se lo ignore premeditada e irresponsablemente.

domingo, octubre 04, 2020

PIRRO DE EPIRO-FERNÁNDEZ DE ARGENTINA

Pirro, rey de Egipto que murió en el año 272 a. C., fue un guerrero del cual proviene el calificativo “pírrico” que se aplica al triunfo o a la victoria conseguidos con más daños del vencedor que del vencido. Se le atribuye haber manifestado, al contemplar los resultados de la batalla que ganó a los romanos: “Otra victoria como ésta y volveré solo a casa” (Sic). 

Aproximadamente 2200 años después, en épocas de Fernández de Argentina”, aplicamos el calificativo al manejo que se hace a la lucha del gobierno contra la pandemia, la economía, la educación y la seguridad.

Es verdad que hasta el momento no se sabe a ciencia cierta qué hacer con el coronavirus, pandemia que afecta al mundo y que hasta ahora no tiene efectiva cura y no la habrá vaya a saber hasta cuándo.

Pero la estrategia que adoptamos se ha transformado en absolutamente singular en comparación con el resto del mundo: clausurar por ocho meses al país (hasta ahora), mostró al comienzo resultados positivos, aunque era claro que se trataba de una medida excepcional destinada a mantenerse por poco tiempo. Sin embargo, se transformó en la cuarentena más extensa del planeta con las desastrosas y previsibles consecuencias. La gravedad del giro de los acontecimientos, a último momento ubica a la Argentina en el “top ten” de los países más afectados. Es evidente que el precio que eludimos pagar al comienzo, lo hacemos efectivo muy tarde con intereses superlativos. Alguna razón habrá advertido oportunamente a TODOS los demás que optaron por medidas menos exageradas previendo las consecuencias lamentables.

La economía también alcanzó otro récord, ¡Pero en cuanto a derrumbe! Las empresas que era evidente no podrían soportar, se fueron a pique arrastrando los empleos. Empleos que el mundo virtual ya había condenado, pero con aviso y tiempo.

Educación para qué hablar con el año perdido. Tan grave para los que debieron entrar a Jardín, como para los que esperaban entrar al mundo profesional, acceder a la tecnología o a la cúspide de las ciencias.

La Seguridad, con los turnos de las fuerzas que redujo las posibilidades de custodia a la mitad; como a la continuidad de los criterios de dudosa buena fe que hoy las rigen, las transforman en casi inservibles. Es evidente que los responsables que dirigen, cuanto la normativa que imponen, no entienden y señalan requisitos y exigencias incompatibles con la finalidad de la función de que se trate. Hablando para ejemplificar de la Policía (no de delincuentes disfrazados, por cierto), concomitantemente a la decisión del Estado de disponer a su favor el monopolio de la Fuerza Pública, también resuelve desarmar a los particulares a quienes él se obliga a proteger; para ello provee de armamento adecuado al órgano que tiene esa función, la de cuidar al ciudadano inerme. Ahora se interpreta que esas armas solamente las puede usar cuando es atacado el funcionario. quién debe justificar “legítima defensa” propia. Cuando se debe cuidar a los otros no se puede exigir que también deba ser atacado el policía para que pueda utilizar los elementos que se le proveyeron para la custodia de la Paz Social; encima con una serie de requisitos que imposibilitan la función.

Ironizando, esto se asemeja a los alguaciles de los viejos “Westerns” que disponían: “desenfunda tu primero”, una ventaja que, casi siempre, suplían con su destreza y velocidad. El principio de “legítima defensa propia” no aplica para el que debe defender a otro, a éste lo obliga otros criterios que debió aprender y entrenar, criterios bastante más delicados, por cierto.

Es imposible esperar una puñalada en el corazón del funcionario para entender que actuó conforme reglamento y se le rinda un ampuloso homenaje “post mortem”, mientras que el ciudadano se salvó de casualidad.

martes, septiembre 29, 2020

LOS OCHO PECADOS CAPITALES DE LA OLIGARQUIA

Un antigua y defectuosa clasificación de las formas de gobierno, según el número de individuos que ejercían el Poder, era: Monarquía (De una persona); Aristocracia (Del grupo de personas mejor y más capacitado) y Democracia (De todos o del pueblo). Llamadas también formas puras por tender al objetivo del Bien Común. Cuando esa finalidad se abandonaba y cambiaba por el provecho propio, aquellas formas degeneraban en: tiranía, oligarquía y demagogia, respectivamente.

Para el presente bastan esas referencias, particularmente oligarquía, porque permite aplicar a esa situación en la que un grupo de personas inamovibles se adueña del poder político, sindical, judicial, financiero o legislativo, todos en su propio beneficio. Son grupos impenetrables y cambian solamente los descartables para guardar las apariencias. Es imposible llegar en la Provincia o en la Nación; en donde, aunque parezcan distintos, casi siempre son los mismos y están asociados en el vallado. Cuando algún aspirante pretende llegar es impedido por las buenas o por las malas; si no, revise su propia experiencia si alguna vez lo intentó o presenció el intento de otro.  

Esta oligarquía multifacética, solventada por todos nosotros, no le escapa a ningún pecado:

1)Lujuria: Por la oficina de los jerarcas invariablemente circulan novias, amantes, parientes o cualquier personaje cariñoso bajo el rimbombante título de asesor/a. Para que mencionar al diputado Ameris, que recientemente no podía hablar con la boca llena. Episodio que se viralizó inmediatamente para el bochorno general.

2)Pereza: para muestra bastan “dos” botones. Tanto Moreau, como Gioja (pantalla sobre la cabeza de Ameris) duermen el sueño de los justos, así como no van a preferir las sesiones virtuales en las que se pueden esconder mientras descansan o disfrutan fuera de la vista de sus representados.  

3)Ira: la rabia y odio habitual de la vicepresidente, entre otros, se muestran permanentemente, que encima remarca con fuertes dejos de ironía. Algo que contagió al presidente y a muchos otros creídos.

4)Soberbia: Cristina Fernández expresó y amenazó al tribunal que la indagaba por el delito de enriquecimiento ilícito, entre otros, entendiendo que a ella sólo la juzgará la historia y a los jueces el pueblo, yéndose bruscamente sin más;

5)Avaricia: tanto la vice que, además de lo que ya viene manoteando y no niega, como tampoco oculta a sus testaferros que adquieren edificios en EEUU, no hay pensión que deje pasar. Todos canjean hasta los pasajes y se desprenden de empleados consiguiéndoles nombramientos. Los adicionales que perciben o usan ilegalmente, como los regalos a sus acólitos que paga el Estado son increíbles. Boudou es un buen exponente;

6)Envidia: todos los que están alrededor del que distribuye y cuya voracidad se disimula de ese modo, aspiran a la inalcanzable silla de éste;

7)Gula: ¿Alguien los ha visto comer con sus comitivas y firmar las boletas a cuenta de las cámaras o de los sindicatos? Si les sucedió presenciar esas generosidades caras me comprenderán.

8)Mérito: este pecado nuevo es un recién llegado a la milenaria grilla. Hasta hace poco eran siete. Pero se incorpora porque trae muy buenas recomendaciones. Como son escasos estos pecadores (los meritorios) rápidamente abandonarán el vicio y serán suficientemente perdonados

jueves, septiembre 24, 2020

QUE VEINTE AÑOS NO ES NADA...

En la tercera década del SIGLO XX, Gardel incluía este verso en un momento del tango “VOLVER”, así continuaba el anterior: “Sentir que es un soplo la vida”. Las sentidas palabras se entendían mejor entonces; en un mundo mucho más lento que el que conocemos hoy, con urgencias distintas. Los días eran parecidos y podía preverse un futuro más o menos similar. Las cuatro estaciones del año se presentaban más apacibles con las características que les eran propias y, de repente, los jóvenes se volvían viejos en el mismo escenario que les ofreció la vida sin grandes cambios.

La cuestión viene a propósito de lo que expresó públicamente un elocuente periodista cuando, opinando sobre este año perdido y estrafalario, manifestaba que, en un mundo también bastante conflictuado, nosotros necesitaríamos más de veinte años haciendo las cosas bien -lo que es poco probable- para volver a la situación que teníamos hace cincuenta o sesenta años atrás. Apuntó a la situación catastrófica de la educación, exhibiendo fotos de la contrapartida que ejemplificaba Hiroshima, en la que un maestro daba clases a sus alumnos al aire libre y entre los escombros que acababa de dejar la bomba. Ahí esta Japón ahora, mientras esa posibilidad nosotros la descartamos con aplausos desde el vamos.

Ellos desde el comienzo presentían en medio de la hecatombe, que la educación era impostergable. Nosotros regalamos días, meses y años sin atisbos de algún plan para no detenernos en el tiempo.

Setenta años atrás había un tercio de la población actual y se depredaba el planeta en esa proporción. Hoy en este corto lapso, los habitantes se han más que triplicado y la depredación ni hablar. Dentro de veinte años con unos cuantos miles de millones de personas más y depredación mayor de lo que para entonces quede, la complicación no nos animamos a suponerla. Entre muchos otros, basura, aire y agua serán problemas graves que deberán afrontarse con tecnología y capacitación general.

De allí que no se comprenda que nosotros, que comparativamente viajamos detrás del último vagón, podamos aceptar que el presidente y su comitiva denigren el “mérito”. Personalmente no coincido para nada; creo que metafóricamente es lo mismo que equiparar a Baradel y su fábrica de burros con Favaloro. Un ser excepcional que estudió, dedicó diez años a ayudar a los otros en el campo; otros diez en perfeccionarse para finalmente VOLVER a su tierra con todo el bagaje de experiencia alcanzado, ayudando nuevamente salvando vidas. Claro que terminó suicidándose al comprobar que su aporte valioso era ignorado. No se negará que él fue un ejemplo de mérito, aunque la indiferencia lo sepultara.

Lamentable y “coincidentemente” (?) el Papa -otro argentino- se expresaba en forma similar al presidente menoscabando el valor del mérito. Menudo consejo de una voz resonante que alienta el desvalor de cualquier actitud que se reconozca positiva frente al desafío mayúsculo del futuro cercano. ¿Qué entenderán por mérito? No tenemos veinte años para averiguarlo.

sábado, septiembre 19, 2020

H0MBRES CON POLLERAS

El kilt es la prenda más típica de Escocia e Irlanda. Consiste en una falda pero tiene la peculiaridad de que la visten los hombres. Aunque el kilt es la falda masculina más reconocible en el mundo entero, existe una gran variedad de trajes tradicionales masculinos similares a la falda, antiguos y modernos. 

Entre nosotros no existe como prenda de vestir masculina algo parecido. Más bien, hasta hace algunos años era inimaginable dado el machismo acentuado de esos años; por entonces la posibilidad de que algún individuo usara pollera era un pasaporte al ridículo. No sólo el buen uso era improbable, sino que también, por extensión, se usaba como un calificativo insultante, algo así como: pollerudo; calzonudo; lavarropa etc. Esos términos era atribuir al referido la condición de dominado o “manejado por la mujer”, se tratara ésta de la madre, la esposa o la novia, etc. El calificativo era vergonzante y ofensivo para el aludido que difícilmente lo toleraría.

El epígrafe viene a colación por lo acontecido esta semana en el Senado de la Nación cuando se destituyó a los jueces que entendían en las causas de Cristina Fernández y que ésta odiaba por el curso que inevitablemente tomaban los muchos procesos en su contra.

Con independencia del conflicto institucional de meterse intempestivamente en la estructura de otro Poder del Estado, las cuestiones que se trataban en esos juicios fueron hasta transmitidas por televisión. Vimos revolear bolsos, contar dólares con máquinas o pesarlos, vuelos de aeronaves oficiales y saber del “éxtasis” que les provocaban las cajas fuertes y las bóvedas, etc.

Los senadores que votaron favorablemente para echar a los jueces se pudieron esconder tras los dispositivos informáticos cuando lo hicieron, sabían que ella se regocijaba sola manejando un cuerpo vacío de personas reales y habitado por fantasmas encubridores y cómplices. No se trata de peronistas o no peronistas; no había cuestión ideológica o partidaria que considerar, esto nada tiene que ver con la política, sino con la ética, el honor y expresas obligaciones funcionales. Eso es desvergüenza y cobardía.

Mientras el país está paralizado, los ciudadanos encerrados y en medio de la ruina económica, para lo único que se movieron fue para concretar una ignominia; una verdadera afrenta pública. La única aspiración del cuerpo fue colaborar con la impunidad descarada de la mujer que a menudo los reta o los hace callar. Votaron escondidos porque ella lo mandó; como mandó al presidente a presentar el proyecto deleznable con apuro injustificable. Hasta el Boletín Oficial tuvo que hacer una edición extraordinaria y urgente al siguiente medio día para cumplir el necesario requisito de la publicidad de lo que no pudieron disimular.

En fin, tal vez se comprenda el título (“hombres con polleras”) que di al presente, especialmente si se le atribuye a los senadores el significado infamante que tuvo hace treinta o cuarenta años y que ya explicité más arriba.

En nuestro país “dólares” ya pertenece exclusivamente al lenguaje político en voz baja y se mueven por vías oficiales; total si trasciende esa esfera, se echa a un funcionario menor; pero ¿los dólares dónde están? A Cristina Fernández se le atribuye el mérito de crear la escuela de estos malabares.


martes, septiembre 15, 2020

Dr. JEKILL y Mr. HYDE

La literatura, la filmografía y el folclore suelen proporcionar ejemplos y analogías que evitan la extensión innecesaria de opiniones y pensamientos complejos.

La novela de Stevenson, publicada en 1886, refiere a la doble personalidad que habita en los hombres: en el caso particular, el doctor Henry Jekyll, que es inteligente, bueno, culto y educado, advierte que en su interior existen secretos impulsos malignos que enfrasca en otra faz de su personalidad, que temporariamente transforman al buen doctor en el Sr. Hyde, un ser malvado y cruel. Finalmente, éste se apodera totalmente de la personalidad. Es decir que triunfa el Sr. Hyde, transformando en modo permanente al Dr. Jekill, en un ser cínico y malvado, por lo que en un breve intervalo de lucidez, se suicida.

Sin eufemismos rápidamente advertimos que en el gobierno habitan esas dos personalidades y comenzamos ya sin duda a presenciar la imposición del malvado que el doctor supuso podría controlar.

La semana anterior dimos otro paso importante en la dilución del débil y maltrecho Estado que supimos construir, ahora sin respeto ni a sus frágiles formas.

La policía bonaerense, desconociendo a sus propios superiores que deberían mandar en la jurisdicción, trataron directamente con el presidente, quién, además, no sólo escuchó los reclamos, sino que encontró un principio de solución atropellando la legalidad al rapiñar fondos de quién odia la vicepresidente. Émulo de Hyde, que ya había anticipado sus rencores inolvidables. También vimos la foto posterior de cómo, con entusiasmo futbolero, Kicillof y Berni chocaban triunfantes sus puños como si a ellos correspondiera el éxito artero. Estos ni se enteraron de lo que sucedía en la Policía y estuvieron totalmente borrados en la negociación que nunca debieron permitir.

En medio de este descalabro económico, acompañado por la inactividad agobiante que fulmina empresas y puestos de trabajo, sin un plan a seguir y la desobediencia civil que sobrevino del hastío, el presidente no muestra otro proyecto que el de lograr la impunidad de la “dueña”, aunque ello le implique gastar sumas fabulosas de un erario vacío. La reforma judicial, que anticipa cambio de jueces y empleados, direccionados y coimeados desde el vamos, no debería contar entre las prioridades del momento.

Acá también pudimos presenciar, lamentablemente, un inefable derrape oficial inesperado. Enviar matones y delincuentes a la Plaza 25 de Mayo para desarmar la protesta que no reconocía destinatarios provinciales y, también, desparramar clavos “miguelitos” en las calles de la ciudad, no ha sido más que una alcahuetería absolutamente innecesaria y una nueva forma de salivar para arriba. ¿Qué beneficio obtenía la Provincia con el saqueo a la Ciudad de Bs. As. para asistir exclusivamente a la policía bonaerense? ¿Y los de acá, la sanidad y la economía nuestra?

Habrá que esperar la suerte de que el rebote de otra ocurrencia dañina de Mr. Hyde nos sirva para algo.

miércoles, septiembre 09, 2020

¿ANARQUÍA?

Lamento a veces presentir complicaciones sociales que anticipan innecesariamente mi angustia. Esperaba íntimamente que esas premoniciones no fueran más que pesadillas que huyen al despertar. Pero no, no fueron sueños las manifestaciones concretas de descomposición social que vivimos e insistimos en profundizar y que la realidad nos enrostra con crueldad.

Para quienes ya estamos en tiempo de descuento saboreamos la frustración de apreciar que casi todo lo aprendido era falso o no sirvió para nada. Ahora los impresentables ni siquiera se ocupan en engañarnos, nos imponen lo que debemos creer: Báez, Boudou, De Vido, Cristóbal etc., NO robaron y merecen que el pueblo lo crea y que los absuelva “la historia”, como a Cristina, que fue recompensada por el voto. Ella no mintió; nadie ignoraba que puso a Fernández para moderar la ignominia de su delincuencia autoritaria.

Anoche la orden de los jueces se desdibujó frente a la decisión de un pequeño grupo de vecinos que, simbólicamente y con razón, mandó nuevamente a la cárcel al delincuente Baez liberado por la alcahuetería oficial. ¿Esos magistrados habrán comprendido que hace rato los descubrieron y que no son confiables sus sentencias?

Desde la escuela, más aún en la Facultad DE DERECHO, se nos enseñó que había servicios esenciales apreciados especialmente por la República, aquellos dedicados a velar por la SALUD, la DEFENSA y la EDUCACIÓN, razón por la que se les impediría sindicalizarse a sus servidores, porque se suponía que el Estado instituido por la Constitución se haría cargo debidamente de ellos. 

Ayer la Policía desconoció sin tapujos la cadena de mandos cansados de custodiar a chorros en sus mansiones, arriesgando su vida por monedas. Los médicos hicieron oír sus reclamos por la miserable valoración de sus funciones en el cuidado de la vida de los ciudadanos, fragilizando la estabilidad de un servicio esencial que no siempre se cumple debidamente. Finalmente, Baradel en presunta representación de un magisterio silencioso, defendía a rajatablas el trato infame que el gobierno da a sus principales servidores. Ahora muchos de todos esos servidores son supuestamente sostenidos por el narcotráfico, el mismo que debieran combatir.

Pero, como anunció magistralmente Discepolo, “Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición, da lo mismo que sea cura, colchonero, Rey de Bastos, caradura o polizón”, con razón no dejó categoría sin carga social vigente. 

Sin ir más lejos, allá por enero del 2008, la Sra. de Bonafini y sus amigas defecaron (literalmente) en el altar de la Catedral de Buenos Aires, entonces a cargo del cardenal Bergoglio, elegido Papa unos cinco años después.

Tanto por lo sucedido en aquel entonces, como por lo que ahora sucede peligrosamente, podríamos haber escuchado alguna reflexión adecuada a las circunstancias tan delicadas de sus connacionales.

domingo, septiembre 06, 2020

EL APRENDIZ DE HECHICERO

Así se denomina un poema sinfónico del francés Paul Dukas, que adquirió verdaderamente popularidad cuando Disney lo llevó a la pantalla en 1940. El argumento consiste en que el aprendiz, en ausencia de su maestro, pone en practica los rudimentos de su escasa experiencia embrujando una escoba para que realizara la tarea que él debía ejecutar, pero tarde se dio cuenta no sabía cómo hacer para detener el estropicio inmanejable que ésta hacía sin control. Supo cómo ponerla en marcha, pero aún no había aprendido a pararla, ni controlar las consecuencias inimaginables que produciría.

Ya se habrá adivinado el parangón con nuestro presidente que, iniciándose de prestado en la complejísima tarea de gobernar, no solamente se encontró con una bruja de medio pelo que lo instruyera, sino que puso en movimiento variables demasiado complejas para él y sus circunstancias, transformando al país en una balsa que el agua arrastra hacia una catarata. La maestra tampoco sabe qué hacer para evitar ese destino o si realmente quiere evitarlo.

La política, como arte o como ciencia, señala una premisa ineludible: saber qué se pretende y suponer cómo hacerlo. Entre nosotros sólo vemos incertidumbre, propósitos subalternos y chabacanerías. Para muestra basta la última sesión de la Cámara de Diputados, que computaba ausentes a los presentes y presentes a los que no estaban o dormían en sus domicilios (Moreau).

La Argentina enfrenta interna y externamente variables que no alcanzan a comprender sus líderes disfrazados, cuyos antifaces de mala muerte hasta impiden conocer quién gobierna realmente. La cuestión es por demás compleja y grave teniendo en cuenta las borrascosas aguas en que se ha transformado el mundo superpoblado y asustado actual.

No será fácil conseguir alguna ayuda de los que también fueron sorprendidos por acontecimientos desconocidos. No podemos perder más tiempo sin organización ni objetivos. La herencia de corrupción e ineptitud que nos abruma y en las que se persiste, no aportarán nada positivo. Lo que se hizo hasta hoy, hecho está y es inmodificable; aunque se encontraran los múltiples culpables nada podrá cambiarse.

Solamente el futuro debe ser señalado, por nosotros y por algún “hechicero” recibido y bien intencionado. Pero, insisto, es nuestra la principal responsabilidad.

martes, septiembre 01, 2020

¡GUERNICA!

Guernica es un pequeño pueblo vasco cuya población civil fue masacrada por la aviación alemana el 26 de abril de 1937, la que apoyaba a Franco en la terrible guerra civil española. El abominable hecho inspiró la obra cumbre de Picasso para testimonio de los tiempos. Fue un acto mercenario y canalla del extranjero que probaba su letalidad bélica en otro país, preparándose para la guerra mundial que se avecinaba.

Para no ser menos, nosotros también tenemos nuestra Guernica, una localidad bonaerense homónima que, ¡vaya casualidad!, también inauguró desembozadamente una previsible etapa de violencia civil con la toma masiva de tierras. El acontecimiento generado a mediado de julio pasado produjo una verdadera batalla campal (con probable uso de armas) entre vecinos y otros connacionales.

Algo similar, pero de pronóstico mucho más grave sucede en el sur de nuestro país (p.ej. Villa Mascardi), donde se proyecta en paralelo con el sur chileno, un extenso conflicto atribuido confusamente a la comunidad mapuche. Se habla de la intención separatista y la creación de un Estado independiente. También se presume de un gran proyecto inmobiliario auspiciado por delincuentes y potentes grupos económicos; todos aprovechan la ruina moral, política y sanitaria que nos consume. Dicho sea de paso, se trata de regiones de intenso potencial turístico, de enormes riquezas naturales y de reservas de agua.

Acontecimientos de esta naturaleza sólo produjeron una muy discutible reacción de nuestro Ministerio de Seguridad (Sabina Frederic).

Recientemente el expresidente peronista Duhalde se desdijo de haber previsto, entre otros desastres, la posibilidad de una guerra civil. Para ello insinuó haber sufrido un brote psicótico como justificativo de sus manifestaciones públicas, siendo poco probable que alguien recuerde qué hizo o dijo en circunstancias como las aludidas. De todos modos, la inefable disolución de la República, el desconocimiento de la necesaria y frágil vigencia de nuestra ley y la promoción de personajes conflictivos como Grabois, cuyo mérito es atribuirse la amistad del Papa, son circunstancias que vivimos día a día y nos van arrimando a la anarquía y a la violencia. 

Tampoco nada sabemos qué fue de los doscientos “médicos” cubanos que importamos apenas empezó la pandemia. ¿Qué hicieron o estarán haciendo? ¿Dónde están?

En fin, ya son muchos interrogantes sin respuesta y a mí, por lo menos, me preocupa bastante la incertidumbre y las posibles consecuencias.

viernes, agosto 28, 2020

¡¿IMPUNIDAD POR LEY?!

Nuestro país siempre se ha destacado por algo. Por cierto, a veces fue mundialmente reconocido por causas que nos honraron y otras por las que nos avergonzaron. Entre las primeras podemos señalar a San Martín, el libertador; Sarmiento, el educador; los ganadores del Premio Novel; su productividad que asombró y alimentó al mundo; sus profesionales, como Favaloro; sus escritores, entre ellos Borges; sus artistas y deportistas; la educación publica y gratuita de muy buena calidad (Reforma 1918), en fin en muchos aspectos fuimos respetados lo que me impone pedir disculpas a los que no he referido. 

Del otro lado cuentan también varios puntos poco honorables como haber sido (¿) pro fascistas, adoradores de Hitler y Mussolini a quienes declaramos la guerra el 27  de marzo de 1945, dos días antes de la rendición final; la afición a los golpes de estado; los defaults; la institucionalización de los crímenes, como en 1976; la traición, como la de Menem a Perú y la designación del presidente por la vicepresidente, que a su vez se proclama a sí misma y, finalmente, la inefable, procaz y ostensible CORRUPCIÓN oficial.

Ahora inauguramos la incoherencia total, sancionar la impunidad del delito por una ley específica y artera. Esto es como instalar aire acondicionado en el infierno para evitar el calor.

Impunidad es eludir el castigo (punición) que la ley prevé para el que la viola; hace a la esencia de la ley la obligación de cumplir su mandato, la sanción es la consecuencia necesaria de la inobservancia de éste.

Nadie duda que el proyecto de reforma judicial que obtuvo media sanción ayer en el Senado, no es más que un descarado eufemismo para instituir la impunidad de la vicepresidente, sus familiares, cómplices y encubridores. Hasta la propia CFK afirmó que “no se trata de una auténtica reforma judicial”, degradando por escrito la mera apariencia de la norma en tratamiento al afirmar que sólo es un disfraz. Con este proceder seguro que lograremos un puesto de privilegio en el Libro de Guinness de récords mundiales o habremos creado una nueva Ley de Murphy; LA LEY QUE DISPONE NO APLICAR LA LEY.

Si esto no es otro pasito hacia la ANARQUÍA, no se comprende cual sería el propósito.

miércoles, agosto 26, 2020

ANARQUÍA CON OLOR A SANGRE

Eduardo Duhalde, peronista, expresidente de la Nación elegido por la Asamblea Legislativa en 2 de enero de 2002. Previamente gobernador de la Prov. de Buenos Aires. A él pertenece el vaticinio de anarquía con olor a sangre, dicho en un programa reciente de TV, como también habló de posible golpe de Estado y descreyó que el próximo año haya elecciones. Refiero puntualmente a Duhalde por dos razones: 1°- Porque no es un cualquiera quién habló, ya que conoce la realidad gubernamental por dentro; 2°- Porque pertenece al riñón del peronismo. Tales augurios afirmó haberlos comentado recientemente con el presidente. Por cierto que semejantes declaraciones levantaron una polvareda importante en los medios que reprodujeron negativas parciales del oficialismo.

Pero ninguno negó el apresurado acercamiento a la anarquía y la consecuente violencia que están consiguiendo. ¿Tendrá el gobierno una idea aproximada de lo que está logrando? ¿Sabrá la vicepresidente lo que provoca en su histérico afán de impunidad? ¿Tendrá la seguridad que si se avanza ganará personalmente en el conflicto? La anarquía es el ámbito inicial de la guerra civil y no existe un denominador común capaz de volver a aglutinar prontamente a la nación. Véase España 1936/9, un millón de víctimas para permitir el triunfo de un fascismo feroz, como la Falange que sostuvo como dictador a Franco hasta su muerte.

Supongo que esta inmovilidad que provoca la pandemia, muy complicada interna como externamente, debiera aprovecharse para lograr algunos consensos especiales sobre aspectos fundamentales y urgentes como la educación, por ej. No basta que los chicos simplemente pierdan el tiempo o que pasen de grado automáticamente. Se necesita un plan coherente y especial que recupere la instrucción perdida. Una planificación que atienda las especiales circunstancias que transcurren. Pero al lado del ejemplo evidente de la realidad educacional, hay un sin número de problemas cuya atención no puede demorarse. Soluciones que difícilmente alcanzará el presidente abrazándose con Moyano sin barbijo. La escena es una muestra evidente que el presidente no busca interlocutores adecuados y prefiere malandrines sospechados, a la par que desafía innecesariamente los riesgos de salud con una conducta para nada ejemplar.

lunes, agosto 24, 2020

NO ACORRALAR AL GATO

El gato que señalo nada tiene que ver con el mote despectivo de Macri. Refiero al gato común y corriente, al innominado que señala un viejo adagio popular: “si te encerrás con un gato, terminarás lastimado”. El consejo antiguo afirma que el “gato encerrado” sin tener escape es peligroso porque seguro que te rasguña.

La metáfora sirve para equiparar al oficialismo que produce el encierro, mientras que el papel del gato que puede lastimar le corresponde al pueblo.

El presidente que está de prestado y que conoce desde el comienzo la opinión popular, avanzó desafiante con su inefable proyecto de impunidad apenas solapada encerrándonos como al gato. Demás está decir que con ello descarrila de la vía de la legalidad y avanza por la confusa huella de la fuerza de los “hechos, del facto, imponiéndose sólo por el vigor propio del cargo vacuo”, como el de Isabelita, María Estela, Chabela o como haya sido el verdadero nombre de la mujer de Perón fuera de la cartelera de espectáculos nocturnos. 

No debe confundirse el gobierno de facto que nace de un golpe de Estado como en 1976, con aquel que, siendo de origen legítimo, se transforma en uno de “hecho, de facto”, por dejar de respetar las normas JURÍDICAS que obligatoriamente debe observar para mantener el estado inicial. Por tanto, habiendo engañado al pueblo al que prometió rechazar reformas al Poder Judicial y acatar sus sentencias para preservar la libertad de TODOS los gobernados, al incumplir perdió su prestigio. El precio del voto es la promesa, sin embargo, esta camarilla no cumplió nada. La sorpresa de la reforma encubridora de la vicepresidente por la vía utilizada es un acto prepotente de VIOLENCIA INSTITUCIONAL, UNA ESTAFA; igual que el Senado al ignorar el mandato judicial que le ordenó regularizar su actividad. Actos de semejante naturaleza convocan la desobediencia cívica, a la violencia recíproca que lamentablemente conocimos y cuyas heridas no han cicatrizado; algo que habitualmente reza el oficialismo en la voz de sus amenazantes acólitos jóvenes y no solamente de ellos.

La verdad enoja al ciudadano actual cuando busca la causa de nuestra miseria, pobreza y vergüenza, teniendo y habiendo tenido siempre riquezas inconmensurables al alcance de la mano, cuanto un envidiable volumen intelectual y científico. Todavía el mundo aprovecha la capacidad residual innata que también teníamos y se la llevaron. Sólo la tradicional mala política, la voracidad de sus personeros y la corrupción endémica nos hundió sin remedio en el peor momento.

A la impunidad de algunos la desprecian por envidia los otros delincuentes, también la desprecia el ciudadano honesto por sentirse inseguro y defraudado. En fin, ¡todos la desprecian!

miércoles, agosto 19, 2020

OBEDIENCIA DEBIDA

Es obvio que la manifestación nacional y extraordinaria del día 17 de agosto, fue provocada por causas diversas, pero, fundamentalmente, la principal fue la llamada reforma judicial. Un verdadero injerto que sólo aspira a eludir los procesos que Cristina Fernández anticipa le serán desfavorables. Ésta, sin negar la autoría de la mal habida apropiación, exhibe una histeria furiosa que hace temblar a sus súbditos y actuar en consecuencia. “¡¿Si, fui yo y qué?!”. Acurrucados los subordinados podrían hacerse cortar las venas con tal de no enojarla. Los corre con la vaina.

El presidente asume sin chistar la vergüenza del descaro y prepotencia de su jefa. En realidad, este fenómeno es el que ahora nos motiva; la ignominia del presidente que soporta el yugo impuesto por quién se suponía subalterna que ostensiblemente lo maltrata y hace notar quién manda; también que él es un mandadero. Para más, no es ni siquiera secreto que necesita protección en su ilegalidad manifiesta; ni siquiera son causas dudosas. 

Queda la remota esperanza de que el proyecto se frene en el Congreso. Gobernadores, senadores y diputados deben dar cuenta de las ordenes recibidas y del porque levantaron sus manos para facilitar esa barbaridad. Más aun, sería su obligación hacer saber previamente lo que van a ordenar los gobiernos y lo que van a hacer los congresales. Sobre todo, aquellos opositores mostrencos que están dispuestos a venderse al mejor postor.

Al presidente, jactancioso profesor de Derecho de la UBA, sólo le queda reconocer la obediencia debida a una abogada de título desconocido.

Los rastros de la prosperidad del proyecto de impunidad muestran consecuencias imprevisibles.

Los responsables de la viabilidad de ese engendro están rifando el escaso respeto que pudieran conservar. De esta suerte empujan consciente o inconscientemente el país hacia la anarquía, en un momento en que el mundo no sabe qué hacer.

Personajes de semejante calidad a mi no me representan, aunque esa sea la función especifica por la que cobran abultadas sumas que todos nosotros pagamos obligatoriamente. Si no se juzga bien al ladrón, el grupo que así lo permite, es simplemente una banda encubridora.

Nadie puede decir que no sabía a quién defendía y por qué; por último, ya todos sabemos que se vota con la mano y con “la cola”, absteniéndose o no estando sentado en la banca en el momento oportuno. Así que el “no sabía”, en este caso no sirve, ya que será notorio el mero negociado.

Finalmente, no puede afirmarse que el amontonamiento de personas en una gran manifestación hoy sea saludable, pero no asistir implicaba consentir el delito, el desgobierno y el oportunismo.  Las herramientas que maneja el gobierno que no pudo evitar la marcha por impulsar un engendro vergonzante, confirman lo que es evidente.

jueves, agosto 13, 2020

OBSCENIDAD, INCERTIDUMBRE Y MIEDO

Hasta ahora pareciera que nos dirigimos hacia la tormenta perfecta. Se suman elementos diversos, casi sin vinculación entre ellos, pero si se conectan puede ser que la estructura del barco que ocupamos no resista.

 Quisiera capacidad de síntesis para dar razón de cada uno de los términos utilizados en el epígrafe. No obstante, con algún ejemplo tal vez me aproxime al propósito, por lo que ruego que el lector amplíe en su consciencia lo que refiero.

Considero una obscenidad ofensiva que individuos con antecedentes prostibularios (incluye trata de personas) gocen de un monto jubilatorio de $ 853.000 mensuales por el cargo de cortesano que le prestaron para cubrir los desfalcos de otros y los delitos propios. Si, refiero a Zaffaroni que en nada contribuye a la pacificación del país. Tan sólo justificó a los delincuentes entendiéndolos productos de la sociedad para menguar su castigo. Falta preguntar: ¿Y las víctimas no merecían alguna reflexión suya? También, qué respuesta podrían recibir la gran masa de jubilados que los mantienen con migajas y que, en su momento, creyeron en el afán igualitario que se prometió en la campaña. 

La incertidumbre resulta de apreciar el presente y el futuro próximo. A diario caen los empleos, los negocios y las empresas, que no se levantarán cuando esto mejore o no se continúe mintiendo. ¿Quién cree que, manteniendo las puertas cerradas por más de cinco meses, alguien puede pagar impuestos insoportables, sueldos y gastos? Nada se prevé para los que van cayendo sin covid. En fin, qué se supone que haremos si la pandemia continúa indefinidamente ¿Continuará la cuarentena)?

El miedo tiene ya muchas causas; el contagio, la ruina y la muy previsible inestabilidad social grave. Esta última ya se hace notar pronosticando su incremento entre nosotros. Pero nos olvidamos que el mundo produce algo similar; así que la diatriba se dará entre la imposibilidad de huir o de evitar que entren los que huyen de otras latitudes en peores condiciones. La persistente duda (aun sin respuesta) de si la aparición del virus fue espontánea o de creación deliberada, en este caso sería imprescindible conocer el propósito para suponer qué orientación nos sugerirá el pánico. No es nuevo el aserto que sostiene que ya al planeta le sobra mucha gente.

La imprevisión actual carece de todo justificativo. Considero que el problema no se reduce a respiradores y camas.


domingo, agosto 09, 2020

LA SRA. DE ALÍ BABÁ

Durante algún tiempo Google identificó a la vicepresidente, Cristina Elizabet Fernández Vda. de Kirchner, como “ladrona de la Nación Argentina”, por cierto, que semejante calificativo ocasionó sobresalto en la funcionaria impulsándola a demandar al popular buscador. La dolorosa información fue publicada en forma digital por diario Clarín el 17/05/20. De tal suerte la “vice” decidió entablar una acción legal contra Google, por entender que éste había colocado una leyenda infamante en lugar de señalar el cargo que ocupa.

La destinataria así calificada consideró agraviante la referencia por la naturaleza ofensiva del término utilizado (ladrona), mas no podría afirmar sin sonrojarse que la misma fuera mentirosa. Sobre todo, ahora que se encuentra furiosamente empeñada en ser recibida por jueces amigos y no por los que están entendiendo en todas las causas que la involucran.

Acá es donde la realidad se roza con la fantasía, “Alí Babá y los cuarenta ladrones” es un cuento corto que integra “Las mil y una noches”, que induce a una moralidad confusa. Alí Babá, que no pertenecía a la banda de los cuarenta ladrones, cuando se enteró cómo se abría la guarida donde guardaban el botín; no dudó en pronunciar “Ábrete Sésamo” y alzarse con todo lo que aquellos habían robado. Así Alí se quedó con la inmensa fortuna robada sin anoticiar a las víctimas. Digamos que se quedó con lo ya había sido robado. Pero la suerte le fue esquiva ya que al poco tiempo falleció; entonces la viuda que lo heredó aprovechó la fortuna y suponiendo legitimada la adquisición la disfrutó para siempre.

Ahora bien, interpretó a su favor el aforismo aquel que afirma: “El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón”. Pero una cosa es ser perdonado por el delito y otra muy distinta es quedarse con lo robado. Eso sigue siendo robo.

sábado, agosto 01, 2020

CAÍDA LIBRE

El mundo se está hundiendo, los países se cierran y nosotros – que le debemos a cada santo una vela- sólo nos apura garantizar la impunidad de quienes saquearon al pueblo, empujando contra viento y marea una innecesaria reforma judicial. ¡Ah! También a prolongar la cuarentena más larga del planeta. Entonces amordazados, encerrados y acosados por los demás delincuentes, estamos llamados a ser mudos espectadores de un corso tenebroso.

Tanto el presidente como su vice, han sido enfáticos vocingleros contra toda reforma; al punto que, durante los dieciséis años en el gobierno disfrutando casi de la suma del poder público, ni se les ocurrió modificar nada.

Suponiendo que logran la novedad que ahora pretenden, como es muy posible, solamente les quedaría reponer jueces absolutamente militantes, porque a los presos ya los soltaron.

A la tradicional canción de los tres chanchitos: “juguemos en el bosque ahora que el lobo no está”, habrá que agregarle que al lobo lo corrieron los narcos, criminales y otros delincuentes de distinta laya. Luego seguramente se mudarán para José C. Paz, en el conurbano bonaerense, donde el intendente reparte “falopa” con las ambulancias y podrán bailar contentos y “fumados”.

Si antes, con varios defaults a cuestas no nos consideraban confiables, ahora con una población mixturada de esa forma, pueblo y gobierno sólo inspirarán temor.

jueves, julio 30, 2020

CARADURAS Y ALCAHUETES

Los calificativos no pretenden ser insultantes, sino que se utilizan por sus significados literales: desfachatez se corresponde con el primero, mientras que el segundo refiere a persona que facilita a otro el ocultamiento de un quehacer generalmente ilícito. 

Las acciones de las personas, asimismo, se agravan o atenúan según las circunstancias en que se produzcan; p.ej. un insulto en la calle y a los gritos es más grave que hacerlo por teléfono, ya que sólo se entera el destinatario. En nuestro caso la víctima es la Nación misma y el deterioro de sus instituciones que debieran fundarse jurídicamente y no en el encubrimiento de ilicitudes; sucediendo todo en el peor momento, algo que no se desconoce.

Actualmente el mundo se encuentra en una situación delicada y la Argentina en una desastrosa. El pueblo está maniatado y desorientado, por no decir que gran parte está desesperado. La falencia económica y el encierro aportan únicamente desesperanza, algo que la burocracia y el núcleo del Poder pareciera no comprender desde la comodidad, rentabilidad y tranquilidad de sus temporarios sillones.

Es un secreto a voces que el presidente ahora, justo ahora, impulse una costosa reforma integral del Poder Judicial que, además de muy cara, incorporará unos cuantos privilegiados adictos con la finalidad principal de lograr el cierre de las causas (Impunidad) de su vice.

El Poder Judicial que conocemos es bastante malo en su funcionamiento, tanto que deforma su propia estructura. Podría ser mucho mejor. El que se propondrá, en cuyo proyecto interviene el abogado defensor de Cristina (Beraldi), sin otro mérito que el de favorecerla, se inspira en la impunidad de ella.

Acá aparece el primer sustantivo del epígrafe (Caradura, desfachatado), la responsabilidad penal de los K es inocultable y no negado por los interesados (Bolsos revoleados, pesados en vez de contar el contenido de dólares, vuelos oficiales cargado de estos, testaferros vivos y muertos etc.). No interesa el prestigio que corresponde al cargo, sólo importa la impunidad para lo cual es indispensable la aprobación del proyecto de reforma.

El segundo sustantivo (Alcahuete) se pone en evidencia desde la descarada presentación del proyecto que, para peor, no considera el momento de angustia popular, simplemente se pone la cara y se resigna vergüenza para beneficiar la actividad ilícita de otro.

Ya el número diario de víctimas de delitos supera ampliamente a las del Covid; a los “chorros” vernáculos se incorporan debutantes empujados por la necesidad. 

El pueblo argentino no merece que sus padecimientos sean agravados por costosas confabulaciones oficiales.

lunes, julio 27, 2020

INSEGURIDAD, INGENUIDAD, IMPUNIDAD

A primera vista no surgen conexiones entre los sustantivos del epígrafe; sin embargo, hoy existe una conexión fuerte entre ellos que induce a confundirlos y devaluarlos conjuntamente. La inseguridad nos empuja a encerrarnos liberando para los infames el espacio que ocupábamos y, aun así, nace en nosotros una inexplicable sensación de culpa. Suponemos que cualquier cosa que pueda pasarnos es porque no nos cuidamos debidamente. Para peor esta transmutación, que nunca comprendió la veloz transformación de las relaciones humanas y el añejamiento de la legislación, llevó a no saber quién es la víctima o el victimario. En el enclaustramiento cotidiano debemos estudiar y conocer cómo hay que defenderse lo menos posible para que se entienda como “legítima defensa” lo que puedas hacer para tu protección y no vayas preso o tengas que mudarte por las amenazas que, también, son delitos en sí mismos sobre los que se “hace la vista gorda”. La ingenuidad resulta de creer que el Estado, que tiene el monopolio de la fuerza, te brindará protección suficiente y oportuna, de allí que no te debas defender personalmente. También es ingenuo creer que los que debieran velar por tus intereses no son, así mismo, delincuentes. Con impunidad sucede algo similar que nos alienta a confundir conceptos clásicos. Antes entendíamos que al delincuente se le quitaba lo robado y se lo castigaba (punición); ahora nos conformaríamos con que devuelvan lo robado -o parte- y que continúen su mandato para el cual fueron electos. El latrocinio exige restitución y castigo. (Así por lo menos era antes). Otra expresión que no responde a la verdadera aspiración del que la usa, la vemos en los permanentes reclamos de “Justicia” que hacen los dolientes de infanticidios, femicidios, violaciones y demás crímenes aberrantes, cuando lo que verdaderamente quisieran es venganza; o por lo menos que no los suelten tan rápido como ahora.

jueves, julio 23, 2020

¿COMPLICIDAD O ENCUBRIMIENTO?

La naturaleza y finalidad de este espacio impide el tratamiento extenso de cualquier opinión. Impone enfoques directos y concretos de los temas y ello suele conspirar con la precaución y mesura que apreciaría el autor.

Así mismo, la justificación científica completa de la cuestión (En nuestro caso Derecho Penal) podría resultar laxa y de allí queda poco espacio para la confusión de quienes carecen de cierta información específica.

Bien, solamente advertimos que en la consumación de un delito o de la tentativa del mismo la ley prevé distintas formas de participación: p.ej. autor material, intelectual, cómplice, encubridor etc. El primero ejecuta el delito y el segundo (si lo hubiera) es quién lo diseña; el cómplice ayuda de algún modo al autor y el encubridor es el que lo esconde después de cometido el hecho. Este paneo es sólo una escueta reducción de las figuras penales lo que supongo suficiente para mi propósito actual.

Es de público y notorio conocimiento que el gobierno aspira a una completa y rápida reforma del Poder Judicial, lo que incluiría hasta la composición de la Suprema Corte de Justicia de la Nación Tampoco se oculta que la principal inspiración y empuje reconoce a la vicepresidenta en procura de impunidad para sí, su familia íntima, otros parientes y amigos. Ella cuenta en su haber con más de diez procesamientos previsiblemente de resultados desfavorables.

Bien, hasta ahora solamente hemos recogido opiniones conocidas y ampliamente difundidas por los medios de información pública; que en algunos casos prefieren hacer la “vista gorda”. Quién tiene la facultad de llevar a cabo la reforma que lograría el cierre de las causas confirmando la exculpación de todos, es el presidente que ya tiene en sus manos el proyecto correspondiente. Alberto Fernández, que en muchas ocasiones denunciaba públicamente el latrocinio que hoy nos duele el doble (miseria y pandemia mediante), que es abogado y hasta profesor de Derecho Penal en la prestigiosa UBA, pretende llevar a cabo la empresa de su vice en su afán de impunidad. ¿Entonces que rol pretende que la historia le atribuya a él? ¿Cómplice o encubridor?

Lamentablemente los argentinos nos conformamos con los muy tardíos juicios de la historia que, seguramente, contará con dos bibliotecas.

lunes, julio 20, 2020

PÍCARO O “INGENUO”

El mundo se encuentra en una etapa de misterio e incertidumbre sorpresiva. Nadie esperaba un acontecimiento como la pandemia que, en pocos días, sepultara las relaciones internacionales y, qué decir, de las nacionales que conociéramos o pudiéramos suponer. Esto obligará a una reorganización inexorable y urgente de ambas y no es de esperar que alguien salga inmune de esta parálisis general. Por supuesto que algunos saldrán -si se salen- mejor parados que otros. Nosotros que ya llegamos de rodillas nos tocará afrontar los peores pronósticos.

Esta circunstancia nos obliga a la cautela, organización y capacidad de resolución; que no tenemos. ¿Alberto Fernández fue cooptado por el cargo de presidente o creyó que lo buscaron para gobernar realmente? La indecisión y retractación tardía es el peor y más ridículo de los roles posibles.

Con media docena de default o cesaciones pagos sobre las espaldas del país, somos y hemos sido la delicia de los usureros que compran a precio vil en los momentos de miseria y cobran con sobreprecios más intereses en la etapa de recuperación. La frágil situación de Argentina siempre la ocasionó la corrupción. No existe justificativo alguno para los reiterados endeudamientos, si se pidió dinero fue para pagar deudas que no existieron legalmente. Precio que sólo sirvió para fabricar millonarios con antifaz, esos que no pueden hablar ni mostrarse, pero conforman grupos de presión que les permite cogobernar.

El mundo actualmente ya excedió con creces su capacidad de albergar personas, especie que también se encuentra a la cabeza de los depredadores. Con mucha más gente y cada vez menos recursos, no es de esperar generosidad de nadie.

Nuestra urgencia actual es grave, entonces ¿quién gobierna, para qué y hacia dónde? Tenemos tanto derecho a saberlo, como tampoco podemos ignorar la responsabilidad que nos cabe.

miércoles, julio 15, 2020

UN TABLÓN EN EL MAR

Utilizo una metáfora para mostrar mejor una sensación íntima -nada más que una sensación- que me impresiona esperanzadora: “Imaginemos a un náufrago que a duras penas flota y observa a una distancia cercana un tablón. Denodadamente, con sus fuerzas agotadas, nada hasta asirlo. Entonces siente un entusiasmo fugaz, pero advierte pronto que la precariedad de su situación es un poco menos grave nada más, ruega que la buena suerte aporte una solución mágica”.

Hoy (14/7/20), al promediar la tarde, me enteré que dirigentes de la política, la academia, la religión y el sindicalismo han suscrito una declaración titulada “Unidos en la diversidad”. Intervinieron personajes que no era imaginable pudieran lograr alguna aproximación y coincidencia. Por ejemplo, se reconoce que “lamentablemente, la confianza de la sociedad en nuestras instituciones es débil”. Incluye que “el Poder Judicial debe cumplir con su rol sin injerencia de los otros poderes del Estado.” y, en definitiva, se pone énfasis en la gravedad de la situación actual y peor la futura, por lo que avanza en una especie de mea culpa: “Hoy más que nunca necesitamos estar unidos, deponiendo mezquindades y haciendo realidad el sueño muchas veces postergado de actuar como Nación”.

Me esfuerzo una vez más en creer que pudiera ser verdad y que lo logren.

El compromiso contiene el reconocimiento: “Saldremos de la emergencia con más democracia, no con menos”.

sábado, julio 11, 2020

LÁZARO ¡LEVÁNTATE Y ANDA!

Cuando estudiaba Filosofía Jurídica leí a un erudito que consignaba: EL LADRÓN NO DESCONOCE NI ATACA AL DERECHO DE PROPIEDAD, LO QUE PRETENDE ES SUSTITUIR AL DUEÑO REAL, COLOCARSE EN SU LUGAR Y RECIBIR TAMBIÉN LA PROTECCIÓN LEGAL QUE CORRESPONDE A ESA CONDICIÓN.

En definitiva, pretende que la misma ley que violó, ahora lo proteja. En nuestros días aquel filósofo podría mostrarnos un ejemplo práctico y también real.

Lázaro Báez, hoy dueño y señor de la Patagonia y de riquezas tan obscenas como de límites desconocidos, lo resucitan después de tres o cuatro años para volver triunfante a alguna de sus mansiones y disfrutar de sus riquezas mal habidas.

Mudo como cuando entró a la cárcel, aprovecha los beneficios legales que impedirían su prisión aun meramente preventiva, para salir a disfrutar. Digamos que la ley y el “juez” lo protegen. La ley es la regla general, mientras que el juez corrupto la dobla. Pero no nos confundamos, este problema hoy es de segundo orden, simplemente nos hace mirar para otro lado en vez de buscar la plata que le falta al pueblo empobrecido y hambreado.

Por lo pronto nadie vaya a creer que hace falta otro proceso para recuperar el dinero mal habido, sólo hay que tomarlo y restituírselo al verdadero dueño. No como a Cristóbal, que le preparan una moratoria para ver si “devuelve” en cuotas los diez mil millones que sin duda le sustrajo al estado. Hay muchos ejemplos así. Nadie duda que es inconmensurable la cantidad de bienes y dinero ocultos dentro y fuera del país.

La Argentina anda por el mundo mendigando dinero que adeuda gracias a la corrupción y nada hace para recuperar pronto lo suyo, ni siquiera se ha escuchado que los fiscales negocien la devolución a cambio de pronta libertad. Si se traduce los miles de millones de dólares que faltan en obras, escuelas, hospitales, tecnología, etc., habría muchos recursos produciendo y sin lamentar deudas en manos de usureros.

Pero, como dice la milonga campera al concluir una de sus estrofas que recuerdan al cantor que le robaron el poncho que había dejado a su lado: “Son todos buenos paisanos, pero el poncho no aparece"

jueves, julio 09, 2020

LA INCONVENIENCIA DE MUERTES CONVENIENTES

Las suspicacias que acá pudieran deslizarse son puramente subjetivas, no tratándose más que una opinión vertida entre amigos virtuales. El asesinato del exsecretario de la vicepresidenta ha ocasionado revuelos desagradables y ásperos en exceso. El homicidio de Gutiérrez de todos modos no podría pasar desapercibido atendiendo los antecedentes, el patrimonio y la proximidad al Poder, razón por la que unos aprovechan mientras otros se incomodan.

Este acontecimiento trajo a colación otro hecho dramático, seguido de muertes que orientaron al olvido y dirigieron la investigación a la nada, dando lugar a especulaciones diversas. Refiero al asesinato de Kennedy, seguido de muertes inexplicables que favorecieron al enigma. La desaparición oportuna de Lee Oswald (presunto tirador y “perejil” frente a problemas vinculados a Cuba, Vietnam, la CIA, FBI e industria bélica) asesinado rápido frente a la TV por Jack Ruby, que también muere prontito; luego siguieron: David Ferric, Guy Banister, Clay Saw y previamente DJ Tippit, todos fueron ignorados en el informe del juez Warren que adhirió a la teoría de la “bala mágica o un solo disparo” y luego rescatados por el del fiscal Garrinson. Ambos infructuosamente olvidados en el pasado.

Acá pueden contabilizarse varios difuntos raros: Rodolfo Etchegoyen, Alfredo Yabran, Lourdes Di Natale; más cerca en el tiempo, Victorio Gotti, Leonardo Astrada (maquinista de tren de Once), Nissman, la mujer carbonizada en Puerto Madero, Aldo Ducler, Daniel Muñoz y ahora Gutiérrez.

En el medio hay fortunas inimaginables cuyo destino se ignora y ya nadie pregunta; no obstante que rozan seriamente a la vicepresidencia y varios adláteres.

Queda para el final considerar la inefable estructura judicial que investigará y calificará el homicidio del injustificable potentado Gutiérrez. Parientes y subordinados al Poder que no dan ninguna garantía de ecuanimidad y certeza.

Acá no podrían obviarse conceptos del fiscal Garrinson utilizados dentro del informe sobre la muerte de Kennedy: “Lo importante no es el cómo y el quién, sino el por qué” y, agregamos otras palabras del mismo personaje, “todo es un misterio envuelto en un acertijo dentro de un enigma”. Parece algo difícil de resolver. ¿No es cierto?

sábado, julio 04, 2020

¿QUÉ ENCONTRAREMOS CUANDO NOS DECLAREN SANOS?

Tal vez se advierta algún rasgo de cinismo en el epígrafe, pero no encuentro otro modo de expresar la inquietud que provoca suponer “el día después” de esta cuarentena tremenda que ahora vuelve a prolongarse, manteniendo el silencio que la ha caracterizado, ¿Hasta cuándo durará la cuarentena sanitaria, política, económica e informativa?.

El universo de todos los intereses que nos preocupan ingresó hace tiempo en un verdadero “agujero negro” del que sólo suponemos previsibles consecuencias graves.

Todos los últimos acontecimientos son ingratos: el Ministro de Economía mantiene el default enigmáticamente, tan callado como el Canciller. Los anuncios presidenciales se limitan a comunicar el tránsito del Covid19 (¿y Ginés?), mostrándose junto a Rodríguez, Larreta y Kicillof, que no se soportan. Los ciudadanos que pueden esquivar al coronavirus los agarran en las calles que son tierra de nadie donde impera la violencia. Delincuencia y, en particular, narcotráfico se encuentran cómodos en el silencio. Las fronteras tan descontroladas como el mar del sur; en fin, la lista de daños es larga e impropia de esta escueta opinión.

Pero hay otro peligro que asoma y no debe omitirse. Nos aproximamos a la “anarquía” y de ella no se vuelve fácilmente y sin costos altos. Hemos visto funcionarios de segunda línea (Como Berni, ministro provincial) invadir la jurisdicción presidencial vergonzosamente y sin consecuencias, es parte del propio oficialismo el que se ocupa de esmerilar y ridiculizar la figura de Alberto Fernández. ¿Y después qué sigue?

La ley, buena o mala, justa o injusta, es siempre un sistema de garantías. Respetemos la que existe sin cambios de media noche.

Los jueces, siempre privilegiados de por vida, tendrán que abandonar su letargo y ayudar a recomponer la organización social.

sábado, junio 27, 2020

PANDEMIA Y PROYECTOS POLÍTICOS

Partiendo de la base que nadie soportaría un encierro indefinido, y menos dispuesto en cuotas, se justifica que cada uno haga sus propias suposiciones sobre este punto.

No cabe duda que una cuarentena en su extensión es directamente proporcional al hastío, la miseria y, fundamentalmente, a la violencia que provoca. En fin, más alargues igual a más hastío, etc. No se advierte a donde se quiere llegar con estas decisiones fragmentadas que ni siquiera se sabe quién las dispone. El presidente no puede ignorar que su cargo es prestado y que las responsabilidades que derivan de las decisiones políticas le son propias. Una combinación incómoda.

Tal vez desde el punto de vista sanitario haya habido alguna medida acertada y soportable al principio, pero con seguridad que la castigada y ancha franja de la clase media terminará destrozada; digamos, que la mejor garantía frente al modelo chavista se debilita cada vez más. Para peor, los que van cayendo sobrevivirán si pueden, con rencor y deseos de venganza.

No se olvidará que este hostigamiento por Covid-19, desconoce el resto de las enfermedades que reclaman atención.

Las confusas decisiones adoptadas y su horrible método de extensión parcializada aparentan compatibles y adecuadas a las pretensiones de la Cámpora, aun cuando no sea posible afirmar a rajatablas que así sea.

La extensión del encierro y el desastre económico miden a la cabeza de las marcas mundiales, mientras el gobierno empuja a una crisis sin precedentes.

Por su parte, la delincuencia violenta se incrementa día a día, mostrando que la protección que debería proveer el Estado es inexistente o inoportuna.

En un reciente programa de TV un entrevistado hacía pública su intención de armarse en defensa de su hogar y de los suyos, tal vez ignoraba que él con esa declaración cometía delito, sobre todo porque presentía que los delincuentes cuentan con garantías que son inexistentes para los ciudadanos comunes.

jueves, junio 25, 2020

ENTRE EL TERROR Y EL ESPANTO

El péndulo de las decisiones políticas oscila entre el coronavirus, el hambre y la delincuencia. El primero ocasiona el segundo y ambos empujan a la tercera. El denominador común de los tres sería la muerte, de tal suerte que cualquiera sea la elección no le escapa con ninguno. Así se muestra falsamente la probable realidad plagada de mentiras e incertidumbres. Los números de infectados, muertos y camas de terapia intensiva dependen de quién las señale y sus intereses. También es cierto que a la enfermedad no saben como controlarla; pero a las personas sólo se les ocurre encerrarlas para beneficio de las disputas encubiertas por el Poder que crece en autoritarismo, hasta ahora sin responsable concreto y dudas justificadas. Los recursos de la burocracia permanecen incólumes o se dilapidan sin mayor vergüenza (Boudou p.ej.).

Supongo que hay medidas flexibles e inteligentes que podrían aplicarse selectivamente, cuidando y moderando los escasos recursos en procura de salvar de la miseria lo que va quedando.

domingo, junio 21, 2020

Banderazo

Ayer fue 20 de junio del año 2020, día de la bandera; fecha que habitualmente pasaba sin pena ni gloria, salvo en los humildes actos escolares. Sin embargo, ahora fue distinto.

Yo vine del “banderazo”, con el ánimo reconfortado, pero también con un sabor agridulce que, al principio, no me explicaba a qué se debía. La satisfacción era producto de escuchar “Argentina, Argentina”, gritado en forma auténtica, unánime y sin discordias por muchas, muchísimas personas. Autos y peatones con pancartas que en general reclamaban algo a lo que suponen tener derecho. Mayoritariamente se leía: “Constitución”, “República” y “Justicia”.

Pero…, siempre hay un pero, cuantas veces ignoramos sus contenidos fundamentales. Hay un parangón entre esos términos con el significado de la palabra “Salud”, que solamente sabemos de ella cuando se pierde; mientras está presente la ignoramos.


Cuantas veces hemos escuchado y consentido que se han delegado funciones o acordado superpoderes a algún funcionario, algo que prohíbe y sanciona la Constitución expresamente, con la responsabilidad y pena de los “infames traidores a la Patria”(Art. 29). Sin embargo hemos hecho caso omiso a esa barbaridad. Hoy Cafiero y el presidente ostentan esas facultades al igual que tantos otros que formalmente las obtuvieron antes. Afuera, sólo silencio y complacencia.


“República” implica división de poderes y control recíproco, algo que hoy se ignora. Afuera silencio. 
Creímos en una presunta “Justicia Independiente" que debió defender nuestros derechos, hoy pisoteados por impuestos confiscatorios, expropiaciones irregulares, y morosidad selectiva. Afuera, silencio. 


Casi un siglo de corrupción que hizo desaparecer riquezas espléndidas y que permanentemente nos ha mantenido al borde de la quiebra. Afuera silencio.
Tal vez si como ayer hubiéramos cuidado lo que tuvimos, todo pudo ser diferente.