Hace algunos años MAFALDA, una genial creación del dibujante y humorista Quino; tira gráfica cuyo personaje principal era una pequeña, muy ocurrente y politizada. Como casi todos los niños detestaba la sopa y cuando ésta integraba el menú, ella expresaba con gesto cansino su humilde disconformidad: “mamá, otra vez sopa”. Esa expresión se popularizó para señalar el hastío que algún suceso desagradable se reitera impunemente.
Otra vez el 17 de octubre convocó ahora a una irresponsable muestra de necrofilia política, practicada en una ocasión por demás inconveniente: presencia mundial del Covid 19.
Para enrostrarnos la clásica y mentirosa capacidad de movilización del peronismo, el oficialismo nacional y uno que otro delincuente próximo al equipo, produjeron un amontonamiento en Buenos Aires para diluir el susto del “Banderazo” del 12O.
Como ya lo anticipé, esta actividad responde a la tradicional técnica K, que nunca da respuesta coherente a cualquier reclamo, simplemente devuelven una ofensa de mayor entidad. Algo así como: “Vos sos ladrón” que recibe como respuesta “Y vos que sos asesino”. Como vemos la imputación no es negada y sólo se pretende ocultarla.
Todo da mucha tela para cortar: el Banderazo fue una importantísima marcha en todo el país, espontánea y gratis, motivada por las muchas falencias del gobierno que se mostraron una a una en cada pancarta. Pacífica y a riesgo propio; el que no quería participar se quedaba en su casa y, si lo deseaba, colgaba la bandera en el balcón. Luego cada cuál a su casa y basta.
En la supuesta celebración del día de la Lealtad a Perón se amontonó en ómnibus y camiones a rehenes de planes sociales, choripanes e ignorancia, provenientes de todas partes. Los mostraron y mandaron de vuelta sin descanso. No se sabe, ni se sabrá el costo en traslados, comidas y otras dádivas. Recuérdese que el viaje era de ida y vuelta con un ratito en Buenos Aires.
Frente al desastre y errores de hoy se contrapone una reiterada celebración de un recuerdo que ninguno tiene de un acontecimiento ocurrido hace más de ochenta años. Para más nadie duda que la Cámpora que gobierna desde la trastienda, no tiene mucha afinidad con el peronismo presidencial, que se ve obligado a un permanente travestismo político para conformar a propios y extraños. Toda una falsía ornamental que ni siquiera sirve para guardar burdas apariencias.
He hablado de necrofilia política porque al “pueblo” lo separan supuestas tensiones entre muertos que, cuando vivieron, afrontaron otras circunstancias totalmente distintas a las que imperan actualmente, además ellos desplegaron mando real en forma personal; no en la traducción que los inmorales ahora concretan con desfachatez mientras amplían sus alforjas. Hasta creo que si el propio General intentara levantarse desde el fondo del cajón y viera lo que hacen en su nombre, comprendería que ni siquiera puede agarrarse la cabeza con sus manos mutiladas y robadas por sus interesados amigos.
En fin, frente a NUESTRAS circunstancias no deberíamos eludir la responsabilidad que nos toca y afrontar los problemas que nos trajo en Siglo XXI con la pandemia y una extraordinaria multitud a cuestas que logran hacer trastabillar al mundo.
Frente a estos reiterados homenajes a una LEALTAD desvencijada que ya no se justifica ni convence, comprendemos a Mafalda y su queja: “mamá ¡otra vez sopa!”.
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