lunes, julio 27, 2020

INSEGURIDAD, INGENUIDAD, IMPUNIDAD

A primera vista no surgen conexiones entre los sustantivos del epígrafe; sin embargo, hoy existe una conexión fuerte entre ellos que induce a confundirlos y devaluarlos conjuntamente. La inseguridad nos empuja a encerrarnos liberando para los infames el espacio que ocupábamos y, aun así, nace en nosotros una inexplicable sensación de culpa. Suponemos que cualquier cosa que pueda pasarnos es porque no nos cuidamos debidamente. Para peor esta transmutación, que nunca comprendió la veloz transformación de las relaciones humanas y el añejamiento de la legislación, llevó a no saber quién es la víctima o el victimario. En el enclaustramiento cotidiano debemos estudiar y conocer cómo hay que defenderse lo menos posible para que se entienda como “legítima defensa” lo que puedas hacer para tu protección y no vayas preso o tengas que mudarte por las amenazas que, también, son delitos en sí mismos sobre los que se “hace la vista gorda”. La ingenuidad resulta de creer que el Estado, que tiene el monopolio de la fuerza, te brindará protección suficiente y oportuna, de allí que no te debas defender personalmente. También es ingenuo creer que los que debieran velar por tus intereses no son, así mismo, delincuentes. Con impunidad sucede algo similar que nos alienta a confundir conceptos clásicos. Antes entendíamos que al delincuente se le quitaba lo robado y se lo castigaba (punición); ahora nos conformaríamos con que devuelvan lo robado -o parte- y que continúen su mandato para el cual fueron electos. El latrocinio exige restitución y castigo. (Así por lo menos era antes). Otra expresión que no responde a la verdadera aspiración del que la usa, la vemos en los permanentes reclamos de “Justicia” que hacen los dolientes de infanticidios, femicidios, violaciones y demás crímenes aberrantes, cuando lo que verdaderamente quisieran es venganza; o por lo menos que no los suelten tan rápido como ahora.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Muchas gracias por tus comentarios.