domingo, septiembre 06, 2020

EL APRENDIZ DE HECHICERO

Así se denomina un poema sinfónico del francés Paul Dukas, que adquirió verdaderamente popularidad cuando Disney lo llevó a la pantalla en 1940. El argumento consiste en que el aprendiz, en ausencia de su maestro, pone en practica los rudimentos de su escasa experiencia embrujando una escoba para que realizara la tarea que él debía ejecutar, pero tarde se dio cuenta no sabía cómo hacer para detener el estropicio inmanejable que ésta hacía sin control. Supo cómo ponerla en marcha, pero aún no había aprendido a pararla, ni controlar las consecuencias inimaginables que produciría.

Ya se habrá adivinado el parangón con nuestro presidente que, iniciándose de prestado en la complejísima tarea de gobernar, no solamente se encontró con una bruja de medio pelo que lo instruyera, sino que puso en movimiento variables demasiado complejas para él y sus circunstancias, transformando al país en una balsa que el agua arrastra hacia una catarata. La maestra tampoco sabe qué hacer para evitar ese destino o si realmente quiere evitarlo.

La política, como arte o como ciencia, señala una premisa ineludible: saber qué se pretende y suponer cómo hacerlo. Entre nosotros sólo vemos incertidumbre, propósitos subalternos y chabacanerías. Para muestra basta la última sesión de la Cámara de Diputados, que computaba ausentes a los presentes y presentes a los que no estaban o dormían en sus domicilios (Moreau).

La Argentina enfrenta interna y externamente variables que no alcanzan a comprender sus líderes disfrazados, cuyos antifaces de mala muerte hasta impiden conocer quién gobierna realmente. La cuestión es por demás compleja y grave teniendo en cuenta las borrascosas aguas en que se ha transformado el mundo superpoblado y asustado actual.

No será fácil conseguir alguna ayuda de los que también fueron sorprendidos por acontecimientos desconocidos. No podemos perder más tiempo sin organización ni objetivos. La herencia de corrupción e ineptitud que nos abruma y en las que se persiste, no aportarán nada positivo. Lo que se hizo hasta hoy, hecho está y es inmodificable; aunque se encontraran los múltiples culpables nada podrá cambiarse.

Solamente el futuro debe ser señalado, por nosotros y por algún “hechicero” recibido y bien intencionado. Pero, insisto, es nuestra la principal responsabilidad.

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