miércoles, diciembre 01, 2021

¿QUO VADIS?

El latinazgo del epígrafe, que en castellano significa ¿A dónde vas?, fue usado con finalidades diversas no siempre admitiendo o conociendo el propósito original. Dícese que, en el año 64, el Emperador Nerón ordenó la persecución de cristianos. Pedro, el futuro San, huye temeroso y en el trayecto encuentra a Jesucristo que iba en sentido contrario, cargando una cruz. Al verlo le pregunta ¿A dónde vas Señor? (¿Quo vadis, Domine?), recibiendo como respuesta: “Voy a Roma para ser crucificado de nuevo”.

Evidentemente mostraba su disposición para un nuevo y terrible  sacrificio capaz de enfrentar la inmoralidad, la tiraría y la ignominia. Pedro, avergonzado por huir dejando hacer al tirano, vuelve a Roma dónde sería martirizado hasta morir en el lugar en que hoy está la Basílica homónima.

Permítaseme que, con el debido respeto, confunda personas, propósitos y lugares, para tal vez lograr una idea de conjunto que justifique los temores que ahora comparto.

Si en lugar de Nerón imaginamos a los Kirchner y su pandilla; si cambiamos a Roma por Argentina y todos nosotros nos metemos en los harapos de San Pedro, podríamos encontrar alguna sinonimia, por lo menos, estremecedora.

Nerón, por lo que de él se dice, no fue una buena persona, ni mucho menos; no reparó en perseguir a gran parte de la población con el odio y crueldad propia de los ignorantes autoritarios. Incendió y destruyó Roma, mientras observaba el desastre aporreaba la lira y disfrutaba cantando odas horribles de su autoría.

Hoy Cristina por su parte profundizó la brecha entre los ciudadanos, maltratando y persiguiendo a los que quedaron en uno de los lados y, si bien no canta odas, lastima aún más con la insoportable impunidad que va logrando para sí y su grupo. No podemos afirmar que destruyo ciudades, pero con seguridad sabemos que incendió las instituciones que quedaban con desvergüenza y descaro.

Como Roma, la Argentina se va despedazando por los tarascones a su territorio indefenso y la descomposición social producto de la anarquía que alimenta la indiferencia, el narcotráfico y la delincuencia asociados.

Pusimos a Nerón en el espejo como el reflejo de Cristina; a Roma en el que se muestra a la Argentina; ¿Y nosotros? ¿Podríamos suponer que entramos en los harapos de San Pedro? ¡No! Seguramente que no, muchos continuarán huyendo como ya vemos que sucede con lo más indispensable de nuestras juventudes. Tampoco encontraremos una imagen tan ejemplar y autorizada como le sucedió a Pedro.

Nosotros sólo podríamos encontrar apenas los recuerdos de líderes muertos, devaluados y hoy desconocidos, menores para atender esta circunstancia caótica. Se llame como se llame tal recuerdo.
Los que por cualquier razón deban imitar a Pedro, volviendo o quedándose, no pueden ignorar el sacrificio que les espera y no hará falta escuchar como advertencia incrédula: ¿“Quo vadis” argentinos?

Al rejunte que hace poco alcanzó un importante pero todavía escaso triunfo, le sobran egos y le falta mostrar estrategia y personalidad esperanzadora. Sólo ha despertado el miedo y el apuro en los caraduras que, como Nerón, sienten que su tiempo puede agotarse pronto.

De todos modos, el daño moral y económico inferido por los desmanes conocidos no tienen pronto alivio y merecen un quehacer que permita prepararnos para un futuro próximo impredecible. La otrora pródiga Argentina merece ese esfuerzo.

miércoles, noviembre 17, 2021

¿QUIÉN SE HACE CARGO DE LA “PLATITA”?

Al fin pasaron las elecciones y, por suerte, la población se expresó como pudo. Esa opinión cruzó al oficialismo nacional, aunque éste en su rara cosmovisión política, celebre la derrota como un triunfo (Alberto dixit).

El resultado, las sorpresas buenas y malas que se esperan de él, suponen una larga tela para cortar y, de peor pronóstico, si se atienden sugerencias K que debe resolver un futuro por demás complejo.

Con la intención de aliviar el resultado de las PASO el gobierno no trepidó en consumar maniobras ilegales, arrastrando a muchos funcionarios a la complicidad penal que deberían afrontar más pronto que tarde. Por lo menos es de esperar que así sea.

El descarado “plan platita”, destinado a la compra infructuosa de votos, insumió centenares de millones de pesos, consecuencia de la prepotencia oficial, la histeria y el miedo de la jefa y sus secuaces.

Hasta la promoción pública del “plan platita” es en sí un delito. Digamos que el sistema reprocha tanto el origen cuanto el destino de esos fondos, además de la publicidad de esos actos.

Usar recursos públicos cambiando el destino legal previsto, es Malversación de Caudales Públicos. Si bien fue una procacidad insolente hacerlo público y jactarse de ello, no deja de ser también un agravante del delito y de la inmoralidad pública. Proponer ese plan, como se jactó Gollán (Incitación a Cometer Delito), hasta la consumación, implica una ristra de responsables genuflexos y caraduras que saben haberse prestado a semejante atrocidad para desfigurar a propósito la real voluntad popular. Autoridades del Banco Central, ministerios, intendentes deberían a acompañar a Alberto en las consecuencias de la desquiciada aventura. 

Pero la cuestión no termina en el reproche penal y el repudio social; el dinero debiera ser reintegrado a las arcas oficiales de donde se extrajo tan vergonzosamente; no debería ser disimulada la exacción con inflación y emisión espuria. 

Mucho se ha robado y algo se ha descubierto en esta época, pero avisar que se continúa en lo mismo y llevarlo a cabo es demasiado, por lo menos para mí.

¿Quién se hace cargo del efectivo, los calefones, camas, bicicletas y electrodomésticos que de regalaron en la Prov. de Buenos Aires y, en menor medida, en el resto del país?, sin contar, por cierto, con los insaciables intermediarios y los muchos “delíberi”. Digamos que, lamentablemente, muchos vendieron su voto acuciado por su ignorancia o sus necesidades impostergables; pero también señalaremos que se agrandó la banda con los repartidores que también se beneficiaron personalmente con algún vuelto.

Esperemos que el conglomerado triunfante sepa asumir las obligaciones que el pueblo le encomendó, confiando en su armonía interna que, seguramente, se debe despojar de pretensiones individuales, por ahora inservibles.

viernes, noviembre 12, 2021

ESPERANCITA

Ayer, sin demasiado interés, hice un paneo por la TV del cierre de campaña de los distintos sectores. No encontré nada nuevo positivo, nada distinto a lo ya conocido; pero negativo si vi, y mucho, por las mentiras que obscenamente se desparramaron sin pudor alguno por parte de los interesados, totalmente carentes de propuestas serias. Especialmente en el acto del oficialismo y, particularmente, en ocasión de las palabras presidenciales. Una actuación desopilante, por ejemplo, cuando vociferaba ese amor no correspondido por su “querida Cristina”, recién salida del quirófano. Halagos que no le creería ni su propia madre. 

Un plagio indecoroso de aquel famoso discurso de Eva moribunda, sostenida por Perón que aprovechaba cruelmente sus instancias finales. Ahora la convaleciente Cristina estuvo para dar lástima. Por cierto, que los Kirchner siempre hacen coincidir las elecciones, con muertes, embarazos, partos, quebraduras óseas y otras oportunas dolencias o candorosos acontecimientos.

Las palabras falsas dedicadas a su jefa mientras ésta se entretenía a propósito jugando con una niña, sin prestar ninguna atención a las declaraciones de su servil enamorado, parecieron una triste humorada.

Deseo fervientemente que la oposición gane contundentemente, aunque reconozco que, si así fuera, nuestro futuro tan sólo podría ser un poco menos incierto que el fabuloso enigma actual. Las falsedades y contradicciones que ahora se afirman, lamentablemente tienen trascendencia nacional e internacional.

Apelando a cierta ironía, sostengo que Alberto es tan mal actor, que los roles diversos que pretende asumir ante interlocutores incompatibles (Venezuela, Nicaragua, Rusia, China, EEUU, FMI, Europa o Cristina y su familia) resultan ingenuidades expresadas sin tacto alguno, como ostensiblemente inciertas. Es absoluta la falta de respeto que pone en evidencia, que le responden con ofensivos ninguneos, acá y afuera. Se muestra tan voluble en cada ocasión que participó que desconcierta y ofende. Es como insultar al almacenero cuando va a pedirle fiado. Para más eso lo hace acompañado de una recua de aplaudidores improvisados, que apenas pueden integrar una troupe ridícula e inerme, carente hasta de la apariencia adecuada.

Ganar o perder en esta circunstancia es un salto al vacío plagado de dudas tremendas que sólo el tiempo despejará. La mejor posibilidad que habría sería que el conglomerado opositor triunfase y sus integrantes se mantuviesen unidos, disciplinados y coherentes. Sin los Borocotó posibles. Esta es mi esperancita que, por ahora, no me atrevo a llamar esperanza con todas las letras.

El desasosiego me impulsó, para no pensar demasiado, a escribir dos o tres cuentos que subí a mi sitio (www.robertoyannello.com.ar), los que comparto con los amigos para aplacar la ansiedad de la espera. Espero lograrlo, suerte.

jueves, noviembre 04, 2021

ADIOS A LAS ARMAS

La exitosa novela de Hemingway refiere a una pareja de jóvenes que viven en la aterradora realidad de la Primera Guerra; él, un soldado herido, ella una enfermera que, amándose profundamente, deciden desertar de Italia, sumergida en la contienda, a Suiza, exiliándose en este país neutral para escapar del infierno que no comprendían. Poco después de lograrlo, ella y el hijo común mueren en el parto. Terminada la guerra, el sobreviviente conocerá también las desventuras del desarraigo ya que, como desertor, no puede volver al país del que huyó para salvar su futuro.

Hoy la escuálida síntesis de una célebre novela viene a propósito de dos concretas coincidencias con lo que nos toca vivir acá; un país que antes fue envidiado y que, finalmente, terminó empujado a la miseria, al crimen y a la discordia popular, inspirando nada mas que vergüenza los desaciertos y papelones oficiales. Una realidad brutal que alienta a más de cien jóvenes a huir cada día. Salida incluso aconsejada por los propios dolientes de las ausencias, frente a la lamentable falta de un futuro discreto.

Estamos devolviendo y “pagando” los inmigrantes del Siglo XX, hambrientos y honestos trabajadores que hicieron grande al país, con emigrantes talentosos y jóvenes que la Argentina produce, que necesita ahora y necesitará mañana.  De esta suerte sube el porcentaje de corruptos, delincuentes y asesinos que se quedan y no los reciben en ningún lado; ni siquiera en los países vecinos que hacen su importante aporte mandando esa mugre que acá defienden los émulos de Zaffaroni. 

Se prostituye la Justicia con el descarado ingreso de militantes o de cobardes que nunca deciden, sin contar la horda de ñoquis, inútiles y excesivos, que soportamos en una burocracia inmensa e inservible, sin que nadie se haga cargo ni insinúe advertirla. Además están los muchos que trabajan para los narcos o integran sus redes, en lugar de proteger a la ciudadanía y la paz social, simplemente, se las ignoran.
El futuro en mano de impresentables absolutamente improvisados, títeres manejados por personajes e intereses espurios, que para peor tienen aún tiempo de sobra para socavar las salidas posibles, aunque difíciles. Muy difíciles.

Los personajes de la famosa novela no podían volver por la guerra y, luego, por haber desertado. Los chicos que se van están condenados a sufrir el desarraigo porque el desastre del que huyeron seguramente permanecerá para entonces. Hacer atractivo el regreso sería una labor ciclópea que, quiérase o no, debemos intentar con toda fuerza.

Somos ignorados por el mundo y dejamos en manos inexpertas funciones esenciales como la Cancillería (p.ej), actividad en la que el protocolo, la previsión y la compostura conforman gran parte del lenguaje de la representación de cualquier país que se precie. Pero la faz distintiva la constituye también el ridículo del que no se vuelve; el manoseo, el idioma y los gestos ordinarios ayudan a que los importantes nos eludan, como Merkel en el G20 y la sorpresa de Biden.

La realidad espeluznante de Hemingway, que desterró para siempre a sus personajes, es equivalente a la desconcertante e interminable parodia social que supimos fabricar para el bochorno y miseria de muchas generaciones.

Esperemos que el “Adiós a las armas” continúe siendo una despedida de las mismas y no se convierta en una bienvenida. Ya conocemos lo que fue saltar de la sartén al fuego.

sábado, octubre 23, 2021

ARGENTINA INVERTEBRADA

En 1921, un célebre pensador español, José Ortega y Gasset, escribió una obra pequeña que tituló: “España invertebrada”, opúsculo que acá me guía para intentar una opinión similar, pero adecuada a nuestro suelo. En el prólogo a la segunda edición advertía que se trataba de un escrito dirigido tan sólo “al oído de unos cuantos, intimidad entre autor y un breve circulo de lectores afines”, que le permitía dar una opinión sincera sobre la realidad de su país, sin proponerse en dicho trabajo la más importante estructura de un libro.

El autor, profundo observador de nuestro país de aquel entonces, fue quién, frente al potencial que le reconocía, se permitió sugerir: “¡argentinos, a las cosas!” Digamos, traduciéndolo, muchachos ocúpense de lo mucho que tienen, no lo pierdan por indolentes.
El pensador reconocía su pesimismo sobre el futuro que auguraba a su querida España y no le escapó; sobrevinieron tumultos, guerra civil y dictadura.

Debo confesar que también me invade el pesimismo sobre lo que podría sobrevenir a nuestro ya caótico presente y así lo manifiesto en mi afán de mostrar las muy difíciles tareas que, necesariamente, deberíamos afrontar para emerger antes de la asfixia.

Si los servicios esenciales del Estado son: educación, salud, defensa y justicia, no será difícil comprender las dificultades que aquel enfrenta para salir de semejante pantano actual en razón de:

  1.  Las campañas y sostenimiento de los políticos nuestros, en general son muy caras y bancadas en su gran mayoría por delincuentes, que así aseguran voluntades y blanquean dinero. Desarmar ese engendro es por demás tan complejo como imprescindible; a lo que debe sumarse la falta de capacitación de la mayoría de los diversos candidatos para encarar tremenda obra, más aún a sabiendas que también ellos se perjudicarían.
  2. Educación, una indispensable tarea a largo plazo que no admite más improvisaciones en los planes de estudio, que intente la formación de docentes adecuada a la hora actual y con retribución honorable que, también, impida el activismo del sector. En teoría, ningún servicio esencial del Estado admite las huelgas. Un espacio docente en el que los Baradel no tuvieran cabida.
  3. El cuidado de la salud está sometido a una compleja estructura de negocios que involucra a funcionarios, laboratorios y varias actividades anejas oscuras, subrepticias y dolosas. La prestación del servicio extorsiona a la población con precios y faltantes, dada su imprescindible y urgente necesidad.
  4. Defensa, tanto exterior del país como interior de los ciudadanos. Actualmente el rubro es un bochorno que sólo sirve para la jactancia perniciosa e inexplicable de quienes gobiernan. En el aspecto interno las personas han sido abandonadas a su suerte y a la indefensión. En el aspecto exterior los responsables se muestran asociados a los enemigos, como el caso Irán, o ignoran la valía e importancia de la integridad territorial, como sucede en la llamada cuestión mapuche. Frente a la invasión violenta de las fronteras, la agresión brutal de argentinos y el desconocimiento de la soberanía, es increíble que nuestro gobierno entienda que no es más que un problema municipal. Más aún, que mande al embajador en Chile, Bielsa, a procurar favores en la Justicia chilena para el terrorista pseudo mapuche Jones Huala. Debe haber olvidado que ese sujeto no se considera argentino, discute la soberanía y cometió acá varios delitos. Es motorizar el servicio diplomático para asistir a un extranjero que repudia esa ayuda increíble no solicitada.
  5. La Justicia, por su parte, está enredada en el abolicionismo penal, en la cuidadosa y oportuna morosidad con destinatario fijo, mostrándose con descaro al servició de ciertos intereses políticos. Sin embargo, termina exhibiéndose como la última, frágil y pobre garantía para los ciudadanos.

Ortega y Gasset usó el adjetivo “invertebrada” para reflejar el estado de pobreza, desorientación y peligro que enfrentaba su querida España; acertando el pronóstico y las consecuencias.

Nosotros con propósito parecido, usamos para nuestra Argentina el mismo término que expresa la ausencia de una columna vertebral, lo que transmite la clara noción de algo amorfo, confuso, de destino incierto, tan inaceptable como peligroso.

Aún cuando el oficialismo pierda las elecciones de medio término próximas, como supongo y espero, les quedan dos años para seguir rompiendo y apuntar al caos. Esto lo saben hacer.

Como creía don José, su pequeña (gran) obra la suponía destinada sólo a un grupo reducido de amigos o lectores afines. Lo sorprendió la gran difusión que alcanzó.

Como sé que mi suerte será distinta, me permito compartir el pesimismo que adelantara al comienzo, previniendo a los amigos que, lamentablemente, supongo la cercanía de la violencia y el desorden que alejan la paz social propia del Estado de Derecho.

viernes, octubre 15, 2021

ANARQUÍA

La “anarquía” implica la ausencia total de estructura gubernamental en un Estado y “anarquismo” es una doctrina política que significa: sin autoridad ni poder. Señalo la diferencia para evitar confusiones, porque a la anarquía se llega queriéndolo o no.

La anarquía viene porque se la buscó, como pretende el anarquismo, o como una consecuencia impensada de conductas que destruyen al Estado. En nuestro caso, la Argentina actual, es la que nos interesa y se puede afirmar que la proximidad al abismo de la anarquía lo produce todo el conjunto repudiable de corrupción, improvisación, indiferencia, ignorancia, desfachatez e imprudencia suprema que exhibe el oficialismo.

Llegar por estas causas a la destrucción del Estado, a romper el escaso rezago de orden público, las migajas de paz social e imponer el cotidiano riesgo de vida, son las consecuencias que hoy ya sufrimos y que, lamentablemente, muestran el previsible agravamiento.

Los asesinatos y la rapiña voraz están ingresando a una etapa que, por la reiteración, comienzan a considerarse como aconteceres naturales de nuestra existencia y fragilidad habitual. Quiérase o no, el grueso de la población no está preparada para enfrentar la nueva realidad que crece y los irresponsables del maltrecho gobierno no solamente miran para otro lado, sino que no nos defienden, ni permiten que nos defendamos como podamos; incluso sabiendo de la inferioridad de condiciones que debemos soportar frente a la decisión y desparpajo de los delincuentes agresores.

Pero no pensemos que esto es así y nada más; estamos recién en el comienzo de la pendiente que nos llevaría a un futuro próximo brutal. Si todavía los responsables ignoran a donde conduce esta ruta, también desconocen que no hay frenos para atenuar las consecuencias. Si quisieran saber cómo concluye este dislate, solamente les bastaría mirar a España (1936/9) y su millón de muertos en la guerra civil y a los cuarenta años de dictadura fuerte que le siguió.

Piense el lector si está dispuesto para ello y si supone que podría soportar junto a sus seres queridos, un plazo semejante de tiempo, de dolor y frustración.

Hoy se nos dice que ingresamos al mundo de las comunicaciones, pero eso es una verdad que induce equívocos, porque hay tantas posibilidades las veinticuatro horas del día que no alcanzamos a elaborar lo que recibimos, ni a distinguir lo importante dentro del cúmulo de chabacanería que lo envuelve.

Estamos a un paso de las elecciones de conjuntos de rejuntados, sin plan ni promesa concreta de lo que verosímilmente piensan hacer. Escuchamos críticas espeluznantes y verídicas del pasado de cada uno.

Todos caminan avanzando de espaldas al futuro; gran logro de un oficialismo descarado y cínico.

Los asesinatos, la droga y el despilfarro obsceno de los muy escasos recursos públicos, son moneda corriente que ni siquiera, por vergüenza e ilegalidad, pretende ocultarse. Los funcionarios son todos misteriosos nuevos ricos que pisotean la miseria de muchos y el desempeño honesto de otros tantos que si trabajan. Ninguno puede justificar de dónde salió el fabuloso patrimonio que no pueden ocultar. Ni pensar en el negro que si lograron esconder.

En fin, hace más de cuatrocientos años (Thomas Hobbes) que ya se anunció que el desquicio público, la anarquía, produce el miedo a la violencia que clama por defensa, temor que ruega protección y esa protección se paga resignando libertades. Ese es su precio.

Al que dude de este aserto, le bastaría mirar a su alrededor con suficiente atención y contarnos qué es lo que ve y escucha, sobre todo en los últimos años.

viernes, octubre 08, 2021

“YO ACUSO”

Circunstancialmente releía la carta abierta de autoría de Èmile Zola (1898), titulada “Yo Acuso”, instrumento del que se valió para denunciar públicamente, con nombre y apellido, a las encumbradas autoridades civiles y militares que a sabiendas habían condenado deshonrosamente y a consciencia a un inocente, el capitán Alfred Dreyfus. Éste soportó diez años espeluznantes en la prisión de la Isla del Diablo. La denuncia de Zola tuvo incluso serias consecuencias para él debiendo asilarse, presumiéndose también, que fue por ello asesinado. Pocos años después de la muerte se conoció la verdad en modo irrefutable de la inocencia de Dreyfus. El famoso caso había trascendido la orbita judicial, convirtiéndose en instrumento de confrontación política, con graves fisuras en la sociedad que no las pudo superar ni cuando el caso Dreyfus pasó al olvido.

La cuestión de algún modo se asemeja a nuestra suerte a lo que luego referiré con más precisión. Sucede que el martes pasado escuche por Radio Mitre, a las doce aproximadamente, la terrible situación vivida por una familia neuquina en su provincia. El joven matrimonio y sus pequeños hijos fueron a comer un asado a orilla de uno de los hermosos lagos de Neuquén. De pronto se aparecieron supuestos (o no) mapuches armados y en camionetas de doble tracción. Previo a echarlos les dieron una paliza atroz, que incluyó cuchilladas y machetazos, reivindicando “sus tierras ancestrales”. La familia, con el hombre seriamente herido, pudo huir hasta llegar a un puesto de Gendarmería en busca de auxilio. Los dos gendarmes que había, arguyendo que estaban solos, entendieron que nada podían hacer. Mientras tanto los agresores pasaban delante de ellos a los gritos y haciendo ostentación de su armamento, también en la “voluntad de defender a toda costa las tierras que pretenden no son argentinas”. Gendarmes callados y asustados no hicieron nada, ni siquiera pedir ayuda.

Éste no es más que otra de las cotidianas muestras y actos de posesión que, quiérase o no, pueden justificar derechos posteriores. Poco y nada más he escuchado de semejante tropelía.

Y, ya que estamos hablando de derechos mal habidos, acabo de leer en la Nación que la vicepresidente habría sido sobreseída en el caso del Pacto con Irán. En síntesis, acá puede venir cualquiera, poner bombas, matar a ochenta y cinco argentinos y esfumarse entre aplausos, medallas y besos.

Ni los árabes, ni los mapuches pueden confundir válidamente para nosotros, un pretendido derecho de propiedad con lo que es nuestro territorio soberano. No es lo mismo propiedad que soberanía,;"caranchear el territorio es INADMISIBLE. La anarquía y el terrorismo merece el más profundo repudio para muchos de nosotros; no para todos y menos para los cobardes y los cipayos. 

Acá retornamos al célebre Zola, su valor y sacrificio, capaz de señalar, con nombre y apellido, a los jerarquizados farsantes, inútiles, traidores y terroristas.

Si aquí estuviera no dudaría en decir: YO ACUSO a Alberto por mequetrefe, títere y cómplice consciente de una engañifa popular; a Cristina por su afán de evadir hasta una justicia “dudosa” y sus bienes; a Manzur que le pide ayuda a Dios porque no sabe qué hacer y cuidar su misteriosa fortuna; Aníbal, gran zorro en el gallinero. Todo un séquito numeroso de mentirosos, ladrones de vacunas, asesinos, todos descarados mercaderes del horror y la miseria junto a su camarilla de adláteres.

La nómina de Zolá sería muy extensa, pero seguro que en algún lado de ella incluiría a los propios argentinos que sostienen a los infames.

jueves, septiembre 30, 2021

DEMOCRACIA TRAMPOSA

Nuestra idiosincrasia, indiferencia e ignorancia, nos coloca en situación de indefensión de la que será muy difícil desprendernos. Y no va a ser fácil porque nos hemos acostumbrado a vivir mal, pensar peor y a desconocer las consecuencias de este lamentable “combo” de desconfianza. Aceptamos burdas mentiras, huimos de todo compromiso y ya se perciben rasgos graves de disolución social que, por ahora, llaman “grieta”. Una de las causales del previsible desastre es que hasta confundimos el significado de las palabras que pronunciamos y de las instituciones que inicialmente se fundaron en argumentos profundos.

Por ejemplo, el oficialismo ahora imprime miles de centenas de millones de pesos sin respaldo, destinados regalar en su campaña electoral de un mes, para que Cristina quede impune, favorecida por una equivocada interpretación del orden legal que ya perdió el rumbo en manos de jueces venales. Todos estos regalos con plata del Estado ¿No es un gasto que debe justificarse en algún momento? ¿Pero no nos damos cuenta ya que es una perjudicial ignominia y fraude chabacano? ¿Y? Hasta ahora sólo se escuchan quejas de café sobre algo destinado al olvido y a la futura falsía procaz, que oportunamente aceptaremos.

El oficialismo es espeluznante y descarado, una gavilla de delincuentes mal intencionados, mientras que el rejunte opositor nos beneficiaría si gana y se comporta honorablemente, como desearíamos. Pero no carga ni muestra la esperanza de orientar al pueblo hacia un futuro promisorio y razonable sin quimeras. Esperemos que, por lo menos, no se dividan ni se entreguen enseguida como el recordado Borocotó. De mínima quisiéramos que fuesen honestos.

Al comienzo utilizo en el epígrafe “Democracia tramposa”, porque hablar de Democracia sin entender qué es, sólo sirve a los que quieren enterrarnos y entregar lo que quede.

Por ejemplo, una antigua clasificación de las formas de gobierno, teniendo en cuenta el número de personas que los integraban, distinguía: 1°-Monarquía, cuando era uno el que gobernaba; 2°- Aristocracia, cuando era un grupo -los mejores- quienes los hacían;3°- Democracia, cuando era el gobierno del pueblo. Estas se denominaron formas puras porque aspiraban al bien común. Pero cuando la finalidad NO eran el bien común, esas mismas formas degeneraban. La monarquía se convertiría en tiranía; la aristocracia en transformaba en oligarquía y la democracia se convertía en demagogia; éstas también eran denominadas formas impuras por su distanciamiento del bien general como objetivo.

Por eso cuando hablo de oligarquía, lo hago despectivamente. Nuestra oligarquía es política, sindical, patronal (Uniones, cámaras etc.), eclesiástica etc. Los grupos definidos que se han encaramado en cada ámbito, aun cuando se muestren enfrentados; simplemente se cuidan entre si protegiéndose de alguna manera que les permita perdurar sin mayores cambios. Será difícil remover toda esa estructura prostituida. No todas las personas son o fueron malas, pero da la casualidad que los que deciden han sido casi siempre los peores y siempre nos han hecho caminar por el borde de la quiebra. El verso del bien común, casi siembre ha sido para la gilada; tal vez por eso la juventud valiosa que los presiente se está yendo. Mejor dicho, se la están llevando selectivamente. ¿Por qué no se llevarán corruptos, motochorros, pedófilos y narcos? Es posible que si así fuera quedaríamos pocos, pero sería de desear que los que quedaran se reconocieran entre sí, como nación, como un grupo humano con destino común y con la necesidad de recrear el tejido social quebrado.

La democracia no es, ni podría ser, el gobierno del pueblo, porque como afirmaba Rousseau, el pueblo no gobierna, lo gobiernan. Aquel concepto de democracia sólo sirve para engañarnos, para que creamos que, finalmente, el culpable del fracaso es el propio pueblo que eligió a quienes creía sus representantes y sólo dio forma a una nueva oligarquía.

La mejor manera de comprender la idea de Democracia es señalando sus opuestos, los que la niegan y contradicen: 1- El totalitarismo, que asfixia la libertad; 2- El absolutismo, que la extingue. Es un régimen político, no una simple forma de gobierno.

De allí que el concepto de democracia esté tan íntimamente ligado a la libertad y la paz social que la posibilita. Por lo menos es lo que yo entiendo y quisiera para Argentina.

viernes, septiembre 24, 2021

¿QUÉ PRETENDE USTED DE MI?

Verdad o mito, la frase se le atribuye a una película (1968) donde Isabel Sarli la habría formulado ante una obviedad. Desnuda e indefensa dentro de un camión frigorífico, sin escape y frente a un personaje nefasto que se acercaba con la clara intención de violarla y maltratarla sin tener impedimento alguno. ¿Para qué le daría mayores explicaciones sobre sus pretensiones, si hasta se le corría la baba?

Qué habrá pretendido el director del film (Armando Bo) con la escena estúpidamente ingenua y pornográfica, más allá de inducir el morbo del espectador considerado “estúpido”, y que colmó la taquilla. Nada, absolutamente nada más que dinero. La película entonces prohibida para menores, hoy se suele pasar sin restricciones por TV. Deben suponer que los chicos crecieron sin dejar de ser estúpidos.

Imaginemos por un momento que fuéramos nosotros los arrinconados en el fondo del camión y, de repente, entran todos los secuaces que volvieron con Aníbal y Manzur a la cabeza, supuestamente dirigidos por un badulaque, que a su vez reporta a Cristina. ¿Se justificaría, acaso, hacer la pregunta que inmortalizó la Sarli? ¿Es difícil suponer qué es lo que pretende semejante banda de procesados? Tal vez ya sepamos, sin duda alguna, cuales serían las pretensiones que mueven a un equipo más conocido que “Harry Potter” y sus trucos, para hacer desaparecer mejor que el pequeño mago, las cosas ajenas o hacernos creer que lo que vemos no es lo peor.

La realidad, que empezó hace dos años como una película de fantasía, de dibujos animados, que el elenco de delincuentes vendió a un público candoroso, repentinamente se convirtió al género del horror chabacano, que no esperó al final para asustarnos. Queda todavía un buen rato de mascaradas espeluznantes y ridículas. Digamos que esto recién empieza.

Esta etapa de nuestra Argentina no debería existir, es increíble que no haya más que delincuentes que aspiran terminar de esquilmar a este país quebrado, en vez de moderar sus tragedias. Tropeles de matones ahuyentan a las empresas, salteadores urbanos atemorizan a la gente y la falta de un futuro aceptable empuja a la juventud valiosa para que se vaya.

No debemos dejar de considerar las barbaridades que hicieron, hacen y harán durante la lamentable presencia de la pandemia. Negociaron con la compra de vacunas por hacerse los “progres”, tan inmorales como chorros, así se anotaron unas cuantas muertes. Robaron y escondieron vacunas o las usaron por debajo de la mesa; con esta chanchada se puedieron anotar otros tantos de los 115.000 finados. Encerraron al pueblo un año y medio y cerraron las escuelas. Todavía no alcanzaron ninguna de las metas que se propusieron o mintieron que lo hacían.

Ahora que la peste afloja un poco, la dan por terminada por decreto que satisface sus necesidades de movilización electoral, a los actos, las junteras y los regalos. Disponer que no se use el tapaboca ni en las reuniones multitudinarias como el futbol, es un inocultable mérito para adjudicarse a sabiendas más contagios y muertes. Total, esos no hablan, tampoco votan ni piden nada.

Ni pensar en lo que pretenden hacer con la maltrecha economía en el transcurso al 14 de noviembre. No muestra pudor ni medida la cosmética con que se pintan los asustados “compañeros”. Si los viera el propio General, manto sacrosanto donde se ocultaron varias gavillas de malandras, los vuelve a sacar a patadas por ridículos e inservibles.

“Qué pretenden ustedes de nosotros”, remedando a la Sarli por la obviedad manifiesta, cuando estamos en “pelotas y a los gritos”, como dijo otro General que si servía (San Martín), ante el rejunte improvisado que gobierna para seguir esquilmándonos con descaro. Evidentemente que continúan navegando en la neblina con absoluta irresponsabilidad. En esto ya se le adelanto Luis XV en Francia hace mucho, cuando frente al descontento popular respondió con malicia y manifiesto desinterés: “Después de mí el diluvio”. ¿No es muy similar lo que sucede ahora? Una pena que ignorara que luego a su hijo y heredero le cortaran la cabeza junto a su querida María Antonieta. Ojo, que del rencor popular no se salvan ni las mujeres, ni los niños.

Cualquier parecido con la realidad NO es mera coincidencia.

jueves, septiembre 16, 2021

AHORA A PRESTAR ATENCIÓN

El domingo 12 de septiembre, así como para el oficialismo fue un terremoto, para quienes no lo “admiramos”, ni mucho menos, fue un bálsamo de esperanza de poder orientar racionalmente nuestro ingreso al último vagón del futuro ya en marcha.

Ha nacido una expectativa, pero esperemos que el pronóstico favorable se “concrete” en noviembre. Lo deseo de corazón. Aunado a ese deseo quisiera que, con los números necesarios en el Congreso o, por lo menos, en Diputados, alcance para poner coto a este gobierno bochornoso de fantasmas, que dan órdenes tras bambalinas y que hace rato perdió la brújula de la República. Tenemos urgente necesidad que la Argentina que supimos conseguir entre decididamente al Siglo XXI, lo comprenda y se adapte a sus notables cambios y exigencias.

Primero habrá que superar todas las trapisondas y trampas de las que son capaces y saben hacer. Desde reventar la moneda, o lo que queda de ella, hasta comprar voluntades flojitas, todo es muy posible.

Hay un trámite lamentable que ya conocimos y fue el caso de BOROCOTÓ que, en el año 2005, fue electo integrando el PRO y antes de asumir la banca se lo compró el kirchnerismo. Célebre acto de transfuguismo que debe recordarse para que hagamos lo que esté a nuestro alcance para prevenirlo y evitarlo. Una coalición política será difícil de conducir, pero no puede haber pretexto para traicionarla o debilitarla. Ya hay rumores, sólo rumores, inquietantes por estos lares.

El triunfo obtenido, por ahora, no es más que un buen augurio que no tiene dueño; es sólo el denominador común del ánimo de muchos ciudadanos, no hay patrones ni intérpretes de la voluntad expresada, que busca la estabilidad y la certeza que solamente una república seria puede proveer.

Esta gente que está en el gobierno es inefable; la jefa y sus secuaces más inmediatos buscan fundamentalmente impunidad, escapar de la justicia, mientras siguen los oscuros vuelos con cargas desconocidas. Los subalternos han mostrado ser badulaques desorientados que se pierden en marchas y contramarchas, mientras esa especie de Gestapo que lidera Máximo, discurre entre la traición, la sorpresa ladina y la dictadura demagógica ahora desenmascarada.

Para peor, la casta gobernante es hoy un avispero de pasiones incompatibles, que pisan en el barro del ridículo internacional la cabeza de la Argentina. Subieron el país al viejo “tren fantasma”; un juego de sorpresas mentirosas que se despliegan en el oscuro viaje de final incierto y espeluznante.

El triunfo electoral reciente debe ratificarse en noviembre, para transitar los dos años que faltan con la nariz fuera del agua, no mucho más. Una etapa larga para atajar penales mayormente. La institucionalidad posible en tal plazo es tan sólo lo menos peor a que podemos aspirar para evitar que sigan rompiendo y desapareciendo lo que nos pertenece a todos. Debemos evitar que, si les va mal como espero, desguacen lo que queda del país (Mapuches aparte).

Pero lo más trágico es el tiempo que estamos condenados a perder  para prepararnos a entrar en un futuro difícil que, en el mejor de los casos, nos permitiría ocupar un humilde rincón.

Tres incógnitas me desvelan: 1°) ¿Quién se roba desde siempre una fábrica de recursos como es nuestro país, para mantenerlo permanentemente en convocatoria de acreedores o en quiebra (default); 2°) ¿Por qué no se advierte o, simplemente, se calla el latrocinio reincidente, la descomposición institucional y se aplaude el delito?; 3°) ¿No se advierte, acaso, la aceleración del tiempo, de las necesidades que surgen y los cambios que no se asimilan?

No sirve lloriquear y seguir en lo mismo. Si no se piensa y hace algo orgánico y de actualidad, mejor pegarse un tiro bastante más arriba de los pies.

jueves, septiembre 02, 2021

In memorian

(de un corrupto, cobarde y ridículo)

Como es sabido, la locución latina traducida literal y tradicionalmente significa “en recuerdo, en memoria”, que se usa habitualmente para concretar un “homenaje póstumo”. “Esta conmemoración es más profunda que un obituario, por que describe la esencia del fallecido y la razón por la que se lo recordará”.

Ayer, miércoles murió Norberto Mario Oyarbide después de más de veinte años de escándalos, caradurismo, corrupción, cobardía, llorón público, coimero y, fundamentalmente, ridículo. De estas cualidades hizo gala con altísimo perfil, disfrutaba que todo eso se hiciera público, que se lo reconociera impúdico. Desfachatado y sinvergüenza; hay otros varios parecidos que lo sobreviven, pero sin tanta exposición pública y pasan disimulados por el disfraz de sus ideologías inadmisibles. La única ideología que puede permitirse un juez en funciones es la Ley que necesariamente debe conocer y aplicar, aunque no le guste. 

Este fulano disfrutó de los queridos taxi-boys de Spartacus, algo que luego hizo que fundara gustosamente varias sentencias teledirigidas. Benefició sin ponerse colorado, entre otros, a De Vido, Bonafini, Moyano, Zannini, Liuzzi, Boudou, Nestor y Cristina, Manzanares, Menem, Corach, etc. ignorando delitos flagrantes y millonarios, dolorosos al pueblo que traicionó.

Disfrutaba que se le atribuyera “ser corrupto desde que era un espermatozoide”, como le dijo Carrió. Ridículo en su comportamiento, indumentaria de bombín, jaqué y bastón, mostrando su anillo mal habido de U$A 250.000. 

Todos premios públicos a la conspiración e ilegalidad que no hacía nada por ocultar.

Pero dejemos un ratito al glamoroso difunto, buen gourmet y mejor “bon vivant”, para corrernos hasta un espejo y preguntarnos: “¿Y nosotros, incluidos nuestros representantes cómplices, qué hicimos? ¿Y la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que debe velar por la conducta y disciplina de los miembros y empleados de ese Poder Judicial?, ¿Qué hicimos además de escandalizarnos un rato por cada trapisonda? Nada, Absolutamente nada. Aceptamos (oposición incluida) que no lo echaran, como correspondía, para que así pudiera renunciar y disfrutar de una enorme jubilación de privilegio, para luego convertirse en actor de vodevil y bailarín. En la ocasión de aceptar la renuncia se mostraron lo que se dio en llamar “carpetazos”, las llamadas carpetas de la SIDE, a cuyo servicio el juez también se recostaba. Todos "mutis".

Contribuyó a legarnos jueces como la Capuchetti, o el presidente, gran profesor universitario de Derecho Penal, capaces de afirmar públicamente que “saltearse en la cola”, distraer vacunas, esconderlas solo para beneficio irregular de parientes, amigos, amantes, jardineros, punteros etc., todo lo que escuchamos hasta el hartazgo, es sólo una “profunda inmoralidad” pero no es delito. Esa afirmación es bochornosamente FALSA, tan burda, que ofende a la abogacía.

El art. 19 de la Constitución Nacional ordena que: “Las acciones privadas de los hombres, que de ningún modo ofendan el orden y la moral pública, ni perjudiquen a un tercero están sólo reservadas a Dios y exenta de la autoridad de los magistrados”. Digamos que las inmoralidades que no constituyen delito, tienen que cumplir tantos requisitos que les está impedido salir de la intimidad del sujeto. Pero violar la ley, sacar la vacuna de otro, peor si este otro se muere (que hay unos cuantos entre los 111.000, que no se pueden quejar), además de inmoralidad, también es delito. Delito que se agrava por la reincidencia y por la participación de varios organizados a ese fin.

Entonces podemos afirmar sin temor a equivocarnos, que el difunto Norbertito habrá sido el abanderado en la escuela de los jueces chantas y caraduras que actúan con premeditación (otro agravante), al calor de la protección de los poderosos y a su servicio, a la vista gorda de sus superiores jerárquicos y a la inexplicable indiferencia popular. Lamentablemente hay varios alumnos destacados que esperan en otra cola que se cuida más que bien y ahí no se saltean.

                             Q.E.P.D.    (Si puede)-.

viernes, agosto 27, 2021

DESENCUENTRO (¿Un tango solamente?)

Otra vez uso la filosofía tanguera aprovechando su lenguaje metafórico y paradojal que expresa mejor un sentimiento y una idea; mucho, pero mucho mejor que el castellano supuestamente inclusivo y ridículo, deformado, mal usado, bruto y mentiroso que anida el elenco oficial y compañía.

Jóvenas, choferas, pudió, prohibida las reuniones (salvo Fabiola), hay vacunas (para algunos), vacunatorios vip, robo y ocultamiento de remedios (a cambio de votos), la salud se considera herramienta política, mentiras descaradas, impunidad a la vuelta de la esquina, asalto en cada cuadra, delincuentes sueltos y reagrupándose. ¿Y los muertos? ¿Con cuántos se anota la pandemia y cuántos la infamia?

Y ahora ¿Qué pensás hacer? ¿Qué vas a elegir pronto? ¿También vos “Estás desorientado y no sabés/Que trole hay que tomar para seguir…”?

Pronto elegiremos otra vez juglares de fantasías, arlequines que entretienen y bufones que inventan discursos improvisados, sin plataforma coherente, sin proponer objetivos, que sólo hablan de odios, rencores e insultos, facturas impagas, candidatos que se separan (como Randazzo) para juntarse después sellando la burla. Todos hinchas de un muerto de otro siglo y, para más, multiuso, que justifica aparentemente a todos los disfrazados que lo nombran, inclusive a quienes lo usan odiándolo. Todos miran al cementerio buscando talentos perdidos, inexistentes y, ahora, inservibles. La historia se quebró hace poco y hoy sólo vale encarar con seriedad y preocupación el difícil futuro que ya estamos pisando.

¿Qué pasa con la base china de Neuquén que no puede entrar ni Cristina? ¿Y la base rusa prevista para Santa Cruz? ¿Qué se espera de los tarascones territoriales y de soberanía de los supuestos “malones” mapuches? ¿Qué de la indiferencia del norte que descartan esta parte del otro hemisferio, perdidos en la ignorancia y las fábulas, sentados sobre enormes recursos que no pueden defender? ¿Alberto, que ahora aspira a la reelección, mandará a Fabiola otra vez al frente para él zafar de la ineptitud, las mentiras y el ridículo?

Usamos otros versos del mismo tango: “Que desencuentro/Si hasta dios está lejano/Sangrás por dentro/Todo es cuento. Todo es vil”. Por ahí también anda Francisco pensando qué hacer con la tropa desbandada dentro del propio Vaticano y en EEUU, que consumen abundantes apps (Grindt) que promocionan citas gays, pornografía y pedofilia; jerarcas importantes falseando los votos de celibato y abstinencia que serían inflexibles; todo es sólo para la tribuna y la “gilada”. Tampoco podemos decir que lo ignorábamos. Con detalles se encuentra la noticia en INFOBAE, del 25 de agosto 2021.

La misma empresa mencionó el 16/6/18, que SS manifestó que el aborto acá es “como lo que hacían los nazis pero con guantes blancos”; pero luego de la crítica no dudo en enviar crucecitas a Cristina, a Milagro Sala y saludar al gobierno que promocionó esa práctica con leyes.

Cuanta mentira por todos lados ¡Qué manera de improvisar! Así no podemos ni siquiera defendernos personalmente. Los delincuentes usan la “puerta giratoria” y a las víctimas primero las demoran, para luego dejarlas sin protección para la venganza de los chorros y de los asesinos, que hasta se permiten declarar en pleno juicio y ante el tribunal, que se ocupan de pagar sicarios para balear jueces. 

Creo que al final el tango en su última estrofa dice lo que quiero expresar y no me sale mejor: “Amargo desencuentro, porque ves que es al revés/Creíste en la honradez y en la moral ¡qué estupidez/Por eso en tu total fracaso de vivir/Ni el tiro del final te va a salir”.

La justicia de los hombres ya resbaló feo, sería de esperar que la justicia divina no nos defraude también por mal asesoramiento desde acá.

sábado, agosto 14, 2021

JOVENES Y JOVENAS - EGO TE ABSOLVO

El inefable Kicillof, así comenzaba su reciente discurso olvidando a los JOVENOS al excluirlos de su diatriba. ¿Será una clara evidencia del tiempo perdido en la educación? 

Frente al sustantivo “jóvenes”, indudablemente “inclusivo” que involucra a chicos y chicas, se le ocurrió la genialidad de ignorar a los primeros para sumergirse en la idiotez cultural de inventar palabras para evidenciar una supuesta ideología que incluye la moda de la identidad sexual.

Si el irritable gobernador Kicillof saliera de su silencio ominoso y se animara a comentar el repudiable suceso que dan cuenta las fotos del cumpleaños de la Srta. Yañez, no sabría qué decir de la fiesta y de las variadas excusas ensayadas por su amigo Alberto Fernández. 

Kicillof ¿Referiría a Alberto como PRESIDENTO, frente a Cristina presidenta? Es probable que, de este modo, introduciéndose en el ridículo evitara el bochorno político de ignorar o de explicar lo que el presidente no pudo.

Ahora desde el Poder se procura desviar la atención popular, cargándose las tintas sobre quién habría filtrado las fotos y así disimular la ignominia de los que estaban posando en ellas. El culpable parece que será, como siempre, el cartero o, ahora, el fotógrafo, por el escándalo que generó la muestra fotográfica que habría compartido.

Todo indica que el apuntado es el “peluquero”, personaje altamente peligroso como transmisor de contagios y cuya presencia no es ejemplar. Recordemos que se había ordenado el cierre drástico de todas las peluquerías del país. El estilista y “colorista” (?) no solamente no debió asistir, menos exponerse tan sonriente. Creo que sus colegas lo agasajarán oportunamente.

Si así fuera, el pobre “cholulo botón” deberá exiliarse y luego resolverán quién le pinta la frívola cabecita a Fabiola.

Pero, ella ni el presidente podían ignorar lo que había ordenado prohibir, esto nos permite recordar al tango yira-yira: “verás que todo es mentira, veras que nada es amor”. Triste papel del novio mandando al frente a la mujer amada para exculpar sus falencias. La mentira, el amor y la agachada ahora van por la misma huella.

Digamos que Alberto por lo menos aprendió a no ser “machirulo” y salir al frente, como detesta Cristina, sino todo lo contrario.

Después de cargarse inescrupulosamente a varios de los 108.000 muertos por estupideces ideológicas y no tanto como: los vacunatorios Vip., esconder vacunas, adelantarse en la cola, negociaciones misteriosamente frustradas en medio de la peste y toda la secuela de consecuencias, deberían avergonzarse todos los responsables de no evitar el dolor y la muerte innecesaria al pueblo y a los deudos. Recordemos que un científico calculó en más de oncemil a las víctimas de las truchadas, según publicó Clarín.

Ahora bien, me pregunto sobre la triple encrucijada de SS Francisco, simpatizante de la fórmula presidencial, para eludir en silencio la evaluación de las conductas anticipadas recién.

En primer lugar, si admite sin más el lenguaje “inclusivo”, creo que podría tener problemas para interpretar las sagradas escrituras, particularmente El Génesis y la creación de “jovenas” etc.

Segundo, las mentiras y falsedades, ejemplos vergonzantes que les estarían permitido sólo a algunas “persones” y reprochado a todas las demás.

Finalmente, la responsabilidad por tantas muertes (¿Homicidios?) cuando había información mundial sobre la gravedad y riesgos de la pestilencia y se tomaron decisiones indiferentes a la valoración del amor, sufrimiento y muertes.

Entiendo, sin ser especialista ni mucho menos, que el arrepentimiento es un requisito indispensable de la absolución católica. Un sentimiento que no advertimos en los responsables de la masacre; pero apostamos que la cercanía política les permitirá escuchar Ego Te Absolvo de quién tendría facultades para flexibilizar los mandatos divinos.

Oscar Wilde, en el cuento que tituló casualmente: “Ego te Absolvo”, apuntó a los increíbles límites que puede alcanzar la mezquindad humana, en especial en aquellos que deberían caracterizarse por la camaradería y el cariño. 

Así en la tierra como en el cielo.

sábado, agosto 07, 2021

SAN CAYETANO, LA FÁBULA Y LOS MITOS

Mientras observaba el paso de ruidosas y tupidas marchas de organizaciones sociales bien identificadas cada una con carteles, pecheras y bebés, clamando por el trabajo que cobijaría el santo encargado de tramitar el milagro de hacerlo aparecer: San Cayetano De Thiene, pensé que semejante pretensión, en el fondo, supone que el santo es un delívery laboral a sabiendas que la petición hecha es confusa, poco sincera e imposible de satisfacer.

Creo que “es confusa”, porque en la pretensión que exhiben, unos están esperanzados en trabajar, mientras otros cuantos únicamente piensan en que se mejoren las dádivas llamadas “planes”, que los mantendrán en la misma situación en la que están, para así servir al delito o para alimentar a la miseria permanente.

“Poco sinceras”, porque a muchos no los mueve la fe ya que sólo pretenden satisfacer a algún político y sus punteros, los que reparten migajas bajo amenaza de negarlas, mientras ellos gozan de patrimonios injustificables. La mayoría no sabe porque está ahí; tampoco sabe quién paga los traslados y ornamentos, ni qué implica el cartel o las pecheras que les ponen, finalmente, varios no dudan que son nada más que números amontonados para que otro cobre dinero mal habido.

“Imposibles de satisfacer”, porque las muchas pretensiones honestas de trabajar debieran ser informadas que no hay, ni va a haber, trabajo para todos. La mayoría de las necesidades ya han sido satisfechas por maquinas eficaces, esas que ni siquiera entienden o conocen. También porque a cada momento se pierden empresas y patrones que puedan pagar sueldos o impuestos para cubrir las dádivas genuinas.

Confieso que al lado del santo que patrocina la ofrenda al trabajo, pensé en denominar al presente como “fábula”, porque entiendo que este entuerto cruel es direccionado también por “animales” que promueven ofertas ficticias. Más aun, todavía no alcanzo a descubrir oferta alguna por la cual luchar y sólo distingo en la población las mismas reyertas que podrían ocasionar las camisetas futboleras.

También utilicé el sustantivo “mito” para completar el epígrafe porque su significado literal colabora con eficacia: “Narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico”. 

Todos los líderes que arrastran multitudes y justifican los más diversos intereses, no existen, están muertos y enterrados: Irigoyen, Perón, Evita, Illia, Alfonsín etc. Todos pertenecieron a otras épocas que nada tienen que ver con la que nos toca vivir a nosotros. Además, todos fueron personas de carne y hueso con virtudes y defectos, nada tuvieron o tienen de “divino o heroico”. Las personas que ahora se esconden o se manifiestan a la sombra de los que ya no están son meras “hinchadas irreflexivas”, que se valen apenas de cánticos robados al pasado y de algún ejemplo prefabricado y oportunamente adaptado a las circunstancias.

A cambio de la disolución social o de la violencia que nos acecha “haciéndonos sentir el aliento en la nuca”, estamos obligados a ser nosotros quienes aporten propuestas sustentables y acordes a la realidad que, seguramente, no serán gratas sino apenas útiles y de cara al difícil y complejo futuro próximo.

Todos sabemos que la salida para los que nos siguen viene sólo de la mano de la educación, pero no dudamos que para ello necesitamos por lo menos treinta años que no tenemos de continuar esta inexplicable parsimonia.

Pensar en volver a los años 80, a los 70 o a los 50 como si estuvieran los líderes de entonces es una irrealidad banal, pues como sintetizó en su parábola Heráclito hacen ya miles de años: “No nos bañamos dos veces en el mismo rio, porque ni el agua ni nosotros somos los mismos”.

martes, julio 27, 2021

EL PENE CAIDO Y LA DECADENCIA DE OCCIDENTE

Más allá del aparente desdoro al vincular una chabacanería con una genialidad, pretendo disculparme aclarando que no es una ocurrencia mía, sino que el bochorno nos lo enrostra nuestra realidad, nuestro presente y nuestra indolencia; para más destaco que no se trata de una conexión absurda la del epígrafe, es mostrar la confirmación de un pronóstico centenario difícil de digerir. 

La parte de responsabilidad que nos toca en la decadencia no es menor y el propósito que ahora me anima se limita a recordarlo a los amigos y, asimismo, para que ayudemos a reflexionar a los desprevenidos cercanos. Ya son muchas generaciones de indiferencia y de mirar siempre para otro lado. Estábamos convencidos que “el robo para la corona” o cualquier forma de exacción al Estado no nos afectaba porque jamás entendimos que el Estado nos incluye, que éramos también víctimas reales; algo que hoy nos toca aprender con rigor inusitado.

Ahora que la parca nos mira sonriente y de cerca a todos, buscamos vacunas que no están, sea por falta de la plata que se esfumó o por exceso de ideologías avaladas por mentiras descaradas. Hoy se evidencia la necesidad de un Estado que nos incluya y proteja de verdad, con funcionarios capaces y honestos que se olviden por un momento del rédito subrepticio y de un capricho ideológico no autorizado. 

En fin, solamente para evitar otro engaño subliminal recordaremos que, desde los albores de nuestra cultura el pene erecto y grande era el símbolo de riqueza, salud y fertilidad, como lo demuestra la historia y confirman las esculturas de la antigua Roma o los frescos que sobreviven en las ruinas de Pompeya. Símbolo que no merecemos, que no es nuestro caso. 

Supongo que la licitación de diez mil penes erectos y de dimensiones sugestivas, supuestamente para distribuir en las escuelas, dadas las actuales circunstancias es una imprudente banalidad, una burla indecorosa y, seguramente, otro robo. 

Los vacunatorios VIP parece que ya fueron, las dosis escondidas todavía permanecen ocultas y la cartita a los rusos dejó en claro que se prefirió más muertos que conversar a tiempo con los EEUU, el mismo que luego nos “regaló” vacunas que también pueden usarse en jóvenes y niños. Esperemos que este gesto, tal vez irónico, no sea retribuido con algunos penes tan inoportunos como ridículos que nos ocupamos en fabricar con el sello “made in Argentina”.

Volviendo a la segunda parte del epígrafe diremos que el pronóstico hecho a comienzo del Siglo XX, por Oswald Spengler en su obra “La Decadencia de Occidente”, se evidencia con crueldad en el presente y nosotros, lamentablemente, somos una “muestra gratis” invalorable y exagerada.

Muy sintéticamente pellizco unos pocos conceptos sueltos de una obra inteligente de dos volúmenes grandes, complejos y certeros. La etapa de decadencia de una cultura muestra señales y pautas que permitirían reconocerla; en particular el desplome de los valores morales, los derechos sin responsabilidad ni deberes, la renuncia a la austeridad y sacrificio, religiones no punitivas, se pretende que el Estado resuelva todo, se desfigura el arte, la música se conforma con ruidos que apenas rinden culto a la juventud, el arte en general es fagocitado y donde, en el fondo, todo da igual porque la única meta es disfrutar de placeres efímeros, rápidos y sin complicaciones. Hay desinterés por el futuro y ausencia de valoración de lo que aún queda.

El pene erecto es culturalmente incompatible con nuestra pobreza y disolución creciente, con la decadencia casi sin remedio que soportamos, esa que el pueblo se ha resistido admitir. Tal vez, la flaccidez hubiese sido mas apropiada como expresión política de un gobierno decadente, corrupto y mentiroso. Si se trata solamente de enseñar cómo se coloca el preservativo, bastaba un palo de escoba y no una escultura erótica y cara.

Si esto se piensa enseñar en las escuelas sería necesario que las mismas primero funcionen regularmente y, en segundo lugar, que previamente se considerara la catadura de quienes pueden estar capacitados para enseñar este tipo de conocimientos, qué bibliografía o preparación unifica criterios de enseñanza y a quienes se suponen ser destinatarios que adquirirán tan particular saber.

sábado, julio 17, 2021

CONSOLADORES KIRCHNERISTAS

No pude eludir un breve comentario sobre el llamado a Licitación Pública 80-0023-LPU21 del Ministerio de Salud, para la adquisición de 10.000 PENES DE MADERA y otros adminículos ad hoc. Primero supuse un error de ortografía, pero no, no hubo error.

Permítaseme la ironía de considerar esa compra como un acto discriminatorio, por el que debería ser consultada Victoria Donda (INADI). En efecto, los objetos que se adquieren sólo contemplan las aspiraciones sexuales de una minoría, incluso por la escasa cantidad (10.000), ignorando las pretensiones de unos pocos heteros masculinos que no tendrían sus juguetes específicos y diferenciados (Para el caso es de esperar que no se piense en madera). Podría también suponerse que esa cantidad de penes responde a encargos puntuales de algún sector influyente del oficialismo que, seguramente, cuenta con el guiño de aprobación de la jefa.

Sería aconsejable la inclusión de un prospecto que explique la forma de uso, cantidad de aplicaciones y frecuencia conveniente. Asimismo, siendo la madera un material antihigiénico, poroso y difícilmente esterilizable, se podría aconsejar que es necesario el agregado de por lo menos un pliego de papel de lija, aun cuando su uso intensivo disminuya el tiempo de utilización y modifique las medidas y demás prestaciones del producto.

Por otra parte, es un misterio indagar sobre las preferencias del autor del diseño y la fuente de inspiración que, seguramente, será exótica.

Es previsible que la entrega del artefacto será gratuita por parte de quienes pueden estar a cargo (Seguramente La Cámpora) y compleja la elección de los/las beneficiarios/as. Debemos suponer que se incluirá en el envoltorio la prevención de mantenerlo fuera del alcance de los niños.

Dadas las lamentables circunstancias actuales es increíble que no exista algún funcionario con idea del ridículo y cierto don de ubicuidad. Traspasada ya la luctuosa marca de los cien mil muertos, en medio de la irresuelta pandemia todavía, con mucha gente en situación de calle y hambreada ¿No se les ocurre algo más útil y decoroso? ¿Será, acaso, una burla macabra?

lunes, julio 12, 2021

TURRA, BURRA Y RASTRERA

Turra: Sinvergüenza, mal intencionada, ruin

Burra: Persona bruta e incivil

Rastrera: Bajo, vil, despreciable

Los términos utilizados en el epígrafe no pretenden ser insultantes; son simplemente adjetivos admitidos por la Real Academia, que permiten calificar acciones determinadas y los ubica entre otras acepciones, asimismo. atribuibles a cada uno de ellos. Mi afán actual conlleva cierta lamentable ironía y repudio inocultable.

La llamada jueza federal Capuchetti dispuso el archivo de la causa de los VACUNATORIOS VIP, utilizando en el caso un dudoso y subjetivo argumento que distingue e independiza la  INMORALIDAD (que no duda que si la hubo en el caso) con el DELITO cuya existencia negó. (Turra).

La jueza es muy probable que, cuando estudiaba Derecho, al rendir Filosofía Jurídica se haya copiado o fue un lance exitoso, que le permitió trampear el examen desconociendo el contenido de la materia. (Burra)

Tanto la moral como el derecho establecen reglas de distinta naturaleza, pero que no se excluyen ni desvinculan. Al contrario, las normas morales son las únicas que fundan la fuerza obligatoria de las normas jurídicas.

En fin, yendo al caso de los vacunatorios VIP, advertimos en la jueza un exagerado apuro por deshacerse de esa causa, ya sea porque estaba expuesta a presión insoportable o se trata de veneración exagerada hacia el personaje indigno que lo dispuso. (Rastrera)

Robar, apropiarse o disponer de vacunas que correspondían a otro, es delito. Delito que en nuestra realidad cotidiana es pisotear las esperanzas de alguien o, simplemente, privarlo de la vida. Ya tienen casi 100.000 ejemplos. ¿No será suficiente?

Si “adelantarse en la fila” no es delito en “este país”, como afirmó el presidente y “profesor de Derecho Penal” que nos tocó en suerte, ¿Qué razones tuvieron para establecer un orden justificado de prioridades si no las iban a respetar? ¿No se trataba de un orden de normas jurídicas obligatorias y rigurosas? ¿Qué impulsó a los funcionarios a mentir, anotándose como personal de salud? Cuando alguno como funcionario público muestra la “chapa” para que pasen adelante los amigos/as, punteros, militantes, novias etc. ¿No están abusando de su autoridad temporal y prestada? ¿La violación artera y secreta de esas normas obligatorias, además de inmoral, no es también una infracción a las normas establecidas hasta con sanciones específicas? ¿Eso no es delito acaso? Desmerecer la vida de los que deberían proteger, que además les están pagando los sueldos descarados que se atribuyen, es una ignominia, una afrenta pública, TAMBIEN ES TRAICIÓN AL MANDATO CONFERIDO Y DELITO.

Siendo escasas las vacunas que llegaban a cuentagotas, el vacunatorio trucho significa “yo me salvo primero con los míos”, los de adelante que ahora dejé atrás, que se “jodan” ¡Para qué soy funcionario! ¡Los que dejamos atrás que lleguen vivos si pueden!

Un ejemplo burdo puede ayudar a una pueril comprensión: el manoseo a una desconocida que no puede defenderse, nadie pone en dudas que, además de una inmoralidad, es también un delito. Sin embargo, robarle la vacuna o la vida a otro, para doña Capuchetti es sólo una inmoralidad, no un delito. Más que jueza es una encubridora con título e impunidad garantizada.

miércoles, julio 07, 2021

CUENTOS Y REFLEXIONES

Adelanto que la alegría y el optimismo son sensaciones que me abandonan periódicamente hace ya unos cuantos meses. Más precisamente, desde que apareció esta porquería de pandemia, agravada entre nosotros por el vergonzante desquicio oficial. Es una angustia doble la que debemos soportar.

Por este infortunio duplicado y para evitar contagios inoportunos, salimos de casa nada más que para lo imprescindible y, ese aspecto, se traduce en la satisfacción de permanecer junto a mi familia y ver a todos saludables.

En fin, mis setenta y siete años y estas circunstancias me arriman el ocio necesario para escribir; actividad que ocupó mi vida de abogado y más allá de la profesión también, siempre me atrajo: Así expreso mis opiniones políticas y las hago públicas, deseando que sirvan.

También escribo cuentos que acumulo en mi sitio (www.robertoyannello.com.ar), junto a artículos diversos que, por su extensión y/o tema, exceden a la naturaleza de este espacio, cuyos rudimentos (nada más) aprendí no hace mucho. Dado el limitado manejo de la red espero no haber cometido omisiones desagradables. De todos modos, confieso que día a día descubro alguna posibilidad de las interminables que ofrece el mundo virtual; también las hay complejas en su proyección al futuro, como la magnitud que puede lograr la inteligencia artificial (Según Stephen Hawking).

De mis opiniones controversiales me ocupo, sin mucho orden, en el sitio referido que pongo a disposición del que no tenga algo mejor que hacer. A veces, espiar la vida casi entera de algún otro, puede resultar entretenido.

lunes, julio 05, 2021

INSALUBRIDAD PÚBLICA

Hoy se afirma sin tapujos que, hasta el momento, se podrían haber restado o evitado más de ONCE MIL muertes argentinas (El cálculo específico arroja 11.227, Clarín del 3/7/21), de las NOVENTA Y CINCO MIL que ya sufrimos. Hasta ahora no se ha podido conocer la verdad del fracaso de resonancia mundial. Las sensaciones más conocidas suponen que la causa del estrago fue: COIMA o IDEOLOGÍA PERVERSA, también puede ser que AMBAS se hicieran presentes. 

Sea cual fuere la realidad de lo que pasó, no queda duda alguna que la responsabilidad recae en el Ejecutivo Nacional, más concretamente en la que manda, con la escenografía de sus silencios oportunos o sus rabietas histéricas. No sabemos qué cálculos hicieron en el 2020, cuando ya la gente comenzó a morirse y demoraran casi un año en advertirlo, perdiendo inexplicablemente, oportunidades increíbles para lograr que la tragedia ostensible hiciera claudicar la torpeza y tozudez evidente. 

El número de la procaz indiferencia tiene dueños. Aclaremos, si OCHENTA MIL MUERTOS se pueden adjudicar al pésimo manejo de la pandemia; digamos ineptitud, incapacidad, adivinación etc., ONCE MIL TRESCIENTOS sólo se pueden atribuir a la mala voluntad del gobierno.

La jefa dio la orden y fue sicario la diputada Moreau que, ladinamente y a sabiendas, introdujo la palabrita necesaria para desnaturalizar la ley que nos permitía el oportuno acceso al remedio. Mientras tanto el resto de nuestros representantes abriendo la boca ni se enteraron.

Por este capricho taimado se perdieron las posibilidades salvadoras que exhibía la vacuna Pfizer, también se perdió la oportunidad de ayuda y la donación posterior.

En Derecho Penal se denomina dolo eventual el ánimo del que sabiendo que puede provocar daños con su conducta acepta la posibilidad de que tales consecuencias sucedan, sin darle importancia. Las “picadas” en la ciudad, por ejemplo, en las que no se pretende matar a nadie, pero el autor no desconocía que era una consecuencia muy posible. y no le importó.

Por lo menos ONCE MIL MUERTOS, tienen dueños con nombre y apellido. Tal vez la inoperancia vernácula, reconocida y aceptada, oriente al olvido de los jueces este desastre inocultable. Pero queda la esperanza de la conciencia moral; esa que no habla ni publica opiniones, pero que íntimamente no miente ni perdona. Frente a ella no hay excusa que valga.

Que se carguen ochenta mil muertos por burros e improvisados, implica ignorancia que, en su momento, supieron ocultar. Pero UNO u ONCE MIL ejecutados a sabiendas es imperdonable, cualquiera sea la cantidad.

Como tampoco puede aceptarse que los que cobran por velar por los clamados DDHH, se queden en el molde.

Quiérase o no, es mucha gente abandonada a su suerte; ya cayeron una barbaridad de una cuenta que no ha terminado. No debemos confundir ciertos murmullos de esperanzas con estar a salvo, ni creamos que cualquier mezcolanza de vacunas sirva y menos para los nuevos desafíos que se avecinan.

Es de público dominio que, además de los favores que ya hicieron a los amigos postergando ciudadanos de prelación justificada, habría una cantidad importante de vacunas escondidas. De ser esto cierto, nos alejaríamos del dolo eventual en la consideración posible, de la imprudencia o de la impericia, para ingresaren el ámbito de los homicidios por omisión y premeditados.

Veremos qué nos depara el “destino”, como afirma el aserto popular.

domingo, junio 27, 2021

BAILANDO EN LA E.S.M.A.

Hace pocos días que el jefe de Gabinete de Alberto Fernández, Santiago Cafiero, se excusó por las consecuencias de la pésima gestión de las vacunas, apoyándose en un sofisma tenebrosamente concebido. Digamos que abusó de una “verdad” aparente para proveer de simpatía a su discurso; algo que lo hiciera menos importante de lo que es realmente, como todo el desaguisado sanitario que escapó desde el comienzo de las manos del gobierno. 

Días atrás Cafiero dijo, sin que se le moviera uno de sus muchos pelos: “SOLO 330.000 ESTÁN CUMPLIENDO LOS 90 DÍAS”. En buen romance la afirmación significa que ya, esa cantidad de gente, salió de la protección de la primera dosis de la vacuna rusa. Inicialmente se anunció que el plazo no excedería de catorce días, luego se fue ampliando hasta los tres meses, atendiendo siempre las conveniencias del gobierno y distante de las opiniones científicas que circularon. Por cierto, los tres meses no existieron o se estiran lo que haga falta.

Ahora bien, 330.000 personas ¿Es poco o es mucho? Si comprendemos que semejante cantidad de personas vuelven a la cola de los indefensos, es algo así como volver a hacerlos entrar al campo de concentración cuando se suponían casi salvados; la desesperanza por recaída es peor y más cruel que la anterior, mas cuando no se sabe qué debe hacerse en el caso. ¿El refuerzo servirá si el sostén base está vencido?

Digan lo que digan, nunca desconocieron que la segunda dosis no llegaría o no lo haría en tiempo propio.

Decir “SÓLO 330.000”, es lo mismo que decir que son unos pocos, que no es para exagerar. Proponer la sugerencia es un agravio moral al modo nazi. Peor si se piensa en improvisar alguna mescolanza de vacunas para disimular el fraude y el misterio con el que comenzó el nuevo negocio de las vacunas, que ya benefició a los “amigos privilegiados” desde el minuto cero.

Ahora podemos ver al “primer adelantado”, don Ginés González, lejos del bochorno, brindando en Madrid sonriente, despreocupado y escondido tras una indumentaria vergonzante.

El afán por ignorar la esencia de la realidad y de la historia no es un método novedoso en el kirchnerismo. Desde su comienzo se hizo patente la ausencia de un límite concreto entre su imaginación y la verdad que esconde la charlatanería propia y taimada.

Allá por el 24 de marzo de 2004, Néstor ordenó sacar de la galería del Colegio Militar el cuadro de Videla, hecho considerado histórico. ¿Acaso este asesino no existió? ¿No fue presidente? ¿No trabajaron con Cristina para él? Se entendió que la anterior presencia del genocida se borraba sacando una foto, en lugar de destacar hasta dónde puede llegar una bestia en nuestro país. Una leyenda aclaratoria debajo del cuadro del genocida, sería más ilustrativa que desaparecer el cuadro.

Algo similar ocurre con disponer que los chicos pasen de grado sin haber ido a la escuela ¿Para qué sirve? Supongo que lo más apropiado sería preparar un plan específico que compense ese deterioro sin daño para ellos. El perjuicio sufrido por no haber ido a la escuela debe ser subsanado y no escondido bajo la alfombra, tapado con un certificado escolar.

Pero volviendo a la torpe excusa de Cafiero de pretender pasar desapercibido a 330.000 personas, cuando está parado sobre 90.000 muertos; el triple de víctimas que le atribuyen al proceso militar, debería enfatizar sobre los que pudieron salvar actuando honestamente y con información suficiente, como es su deber.

Hace algunos años, la dependiente jerárquica de DDHH de la Nación, Karina Núñez, organizó en la lúgubre E.S.M.A. una muy regada fiesta de fin de año. Ahora Cafiero y su indiferencia mentirosa, organiza otro baile sobre cementerio. Total, nadie recuerda a Karina Núñez y su festejo; Videla no existió desde que bajaron la foto ¿Qué importa minimizar a unos 330.000 ciudadanos para tapar otra mentira?

viernes, junio 18, 2021

¿FUTURO?

Recientemente en Canal 13 se entrevistó a un joven emprendedor que ha logrado una aplicación que permite hablar a quienes no pueden hacerlo normalmente. Era notorio el entusiasmo al opinar sobre la tecnología del futuro proyectada a cincuenta o cien años.

Se me ocurrió realizar una proyección mucho menor de nosotros, arrancando de nuestra actualidad. No fue una experiencia grata y, lamentablemente, creo que todos deberíamos hacerlo honestamente y sin engañifas.

No podríamos efectuar una suposición de futuro sin comenzar desde nuestro presente político, económico, sanitario y social. Además, deberá tenerse en cuenta que ese “presente” nuestro, a su vez, navega en un conglomerado de personas, países, necesidades y recursos.

El mundo en poco tiempo, setenta u ochenta años no más, se cargó la historia y las culturas, anunciando que hace rato pasamos el límite que permitiría una vida sustentable para todos.

Explosión demográfica, degradación de recursos naturales, tecnología no compartida, pésima educación, poder militar etc., conforman el ámbito a considerar como punto de largada de la navegación imaginaria.

Pero, volviendo a lo nuestro, el régimen político que orienta el gobierno en su desquició y contradicciones cotidianas, con más de dos años de improvisación y agachadas por delante, sigue a contramano de las posibilidades que se aceleran en sentido contrario, pretendiendo sólo objetivos subalternos y sectoriales. Parece increíble que aparezcamos en apoyo de terroristas que mataron argentinos bombardeando dentro de nuestro país. Aplaudimos las autocracias violentas.

En lo económico estamos poco menos que destrozados y seguimos rompiendo lo que queda. En el mejor de los casos cualquier tipo de reestructuración posible demandaría tiempo, coherencia, honestidad, sacrificios y solidaridad. Esto lo veo poco menos que imposible.

La situación sanitaria pudo estar bastante mejor. Sufrimos la pandemia postergados por oscuros intereses, logrando que se nos ubique atrás de los mendicantes. Después de rechazar las mejores vacunas, rogamos por recibir sobrantes de cualquier clase.

En lo social es la educación la que lleva la peor parte, sin restarle importancia a la grieta y al aislacionismo pendenciero que supimos conseguir.

En fin, en este espacio de charlas con amigos, no se justifica ser demasiado extenso en cualquiera de los puntos señalados con lamentable pesimismo y con la exclusiva intención de instar, frente al error, actitudes positivas.

Sólo me permito enfatizar en el aspecto educacional ya que, con todo respeto, discrepo parcialmente con el entusiasmo juvenil del emprendedor que fue entrevistado por TV, que mencioné al comienzo, como también con cierto criterio expuesto por Francisco I en el mensaje que enviara a la OIT y que comenta brevemente La Nación de hoy (17/6/21), aun cuando suponga que si hay un equivocado debo ser yo.

El Papa reivindicó el rol “profético” de los sindicatos y la necesidad de rescatar a los trabajadores “poco cualificados, a los jornaleros, a los del sector informal…”

Siendo argentino Su Santidad no puede ignorar la metodología del sindicalismo vernáculo manejado por millonarios mal disimulados y comerciantes de los intereses ajenos, que esconden las botellas de vino de sus almuerzos para confundir al público y disimular la vergüenza “propia” de saber que, lo que están tratando en reuniones, no es tan serio como pretenden. Pienso que debió excluir expresamente al sindicalismo pernicioso como el que también alberga nuestro sistema, que de profético no tiene nada.

En cuanto a los trabajadores “poco cualificados” coincido en la necesidad actual de ayudarlos y protegerlos, pero no debió sortear que ese tipo de trabajo no tiene lugar en el futuro próximo que urgente va instrumentando la tecnología. Exclusivamente una EDUCACIÓN APROPIADA resultante de una política de Estado seria y fuera del alcance del sindicalismo actual (verbigracia Baradel), podría ser la guía y el sendero adecuado al porvenir.

lunes, junio 14, 2021

EL HOMBRE DE LAS MIL CARAS

No hace mucho publiqué una opinión en la que se me ocurrió vincular a Don Juan Tenorio con Edipo Rey; es decir, a los autores de esas obras: José Zorrilla y Sófocles. Destacaba del primero la ironía en la comedia y del segundo la tragedia; tal vez hoy me aproxime a la “tragicomedia”, hurgando en la filmografía y en la vida real y reciente.

“El hombre de las mil caras” refiere a un personaje real y actual: Francisco Paesa. Su compleja historia ingresó en la literatura y en la filmografía cercana (2016). Un individuo que engañó a España y salió indemne. Fue un hombre de negocios, banquero, traficante de armas, gigoló, play boy, diplomático, aventurero, estafador y agente secreto.

Si agregáramos: profesor universitario, jefe de gabinete, opositor feroz, presidente gracias a su destratada enemiga, mentiroso y ridículo, parecería que Alberto Fernández plagia a Paesa, mostrando también sus mil caras; aunque no todas las cualidades coincidan en resultados exitosos o hayan sido del mismo modo bien actuadas o interpretadas.

Por ejemplo, Paesa también fue un gigoló, expresión que refiere al “hombre joven que vive mantenido por una mujer mayor a cambio de compañía o ciertos favores…”. Digamos que en esto el plagiador derrapó porque él, en vez de recibir, es quién hace las estupideces que disfruta la señora callada, sorteando así sus dificultades serias por demás.

Ambos hombres son mentirosos y cambian sobre la marcha cualquier afirmación anterior, también soportan con cara de piedra ese tránsito y los nuevos argumentos no justifican lo ya dicho, sino que, simplemente, aquellos son ignorados.

No voy a repasar el glosario de mentiras, negociados y contradicciones que le atribuyen a Alberto y su banda, fundamentalmente cuando navegamos sobre la miseria inexplicable y una pandemia aterradora. 

Sólo me detendré en el ridículo pernicioso que acumuló en muy pocos días nuestro presidente y mejor que no aclare ni explique nada.

Frente al presidente español, que se salvó que se notara su risa por el barbijo, ninguneó y ofendió sin ninguna necesidad a Brasil y Méjico y a sus poblaciones, improvisando el discurso e inventando la historia por un afán de agradar frente a un interlocutor digno de respeto. El presidente de España estaba acá representando a su país; merecía palabras previamente preparadas y estudiadas, no un discurso inventado sobre la marcha, falso y ofensivo. Algo similar a la felicitación al NO presidente de Perú. Sin que se le caiga la cara de vergüenza, los recientes y sucesivos tropezones lo convirtieron en el hazmerreír dentro y fuera de la Argentina. Nosotros que lo elegimos no nos salvamos.

Seguro que el dignatario hispano debe conocer al personaje que señalamos al comienzo: Francisco Paesa. Pero difícilmente pueda vincular al hábil connacional con nuestro Alberto, por una cualidad que aquel no pudo tener para llegar hasta donde llegó: evitar el ridículo.

Parece mentira que el presidente también ignore una sentencia que popularizó su carismático líder, Juan Perón: “DEL RIDÍCULO NO SE VUELVE”.

Por si fuera poco, el ridículo internacional en el que se sumergió por iniciativa propia, pareciera que tiene la necesidad de embarrarse más al denunciarse solito y espontáneamente ante el INADI, que conduce la inefable VICTORIA DONDA. Personaje cuya servidumbre permaneció siempre en negro y la quiso silenciar con planes y empleos del Estado. Digamos con nuestro dinero, del que puede disponer con libertad. Ella es la que debe restaurar la personalidad no racista, no xenófoba y no ridícula del presidente. ¿Acaso piensa convencer a alguien?

jueves, junio 10, 2021

CANTO DE SIRENA…

La frase actualmente se la utiliza para señalar un discurso que esconde engaño, un suceso que nace y nos llega de la mitología griega; leyendas anteriores a la historia cargadas de simbolismos; algunas de ellas integran “La Odisea” de Homero.

Rescatamos de ese antiguo poema de veinticuatro cantos, uno que relata el regreso de Ulises, después de tanto tiempo alejado de su hogar y de su realidad cotidiana por la guerra de Troya.

En el trayecto se acercaban a la isla de las Sirenas, algo sobre lo cual fue prevenido por una hechicera, Circe, que le anticipó que allí atraían a los marinos con dulces cantos para luego matarlos. Ulises ordenó a su tripulación tapar sus oídos con cera y se hizo atar al mástil para conocer el encanto al que no pudo sucumbir por sus ataduras salvadoras.

Nos corremos, entonces, de la mitología al presente en el que escuchamos diversos y dulces “Cantos de Sirena”, que nos confunden con entidad suficiente para perjudicarnos. Hoy propondría como entretenimiento unos instantes de reflexión íntima. De observarnos y apreciar lo que nos toca vivir y lo que hacemos, para sacar algunas conclusiones útiles y valiosas para nosotros mismos.

En primer lugar, no podemos olvidar que llevamos un año y medio de encierro por la pandemia y, también, por ignorancia o rapiña de los que mandan. Ello produjo cambio de ánimos y acostumbramiento a mirar paredes. También quedaron consecuencias de decisiones acertadas algunas o absolutamente fallidas la mayoría; la educación, por ejemplo, es una víctima irrecuperable cuyo daño se siente ya y se sentirá agravado en el futuro próximo. 

Nos hemos acostumbrado a criticar solamente vía “on line” a quienes toman decisiones inauditas; en definitiva, nos acomodamos en la inacción, en la nada misma. Inercia peligrosa cuando a la reacción la reclame el agobio de la realidad y nuestra canoa se aproxime demasiado a la catarata. Mientras más larga es la espera y próxima la caída, el salvataje se dificulta.

No podemos olvidar que a nuestro país se lo colocó en un tobogán cuya orientación no se eligió concretamente; encima, se lo va torciendo más en forma inconsulta. Yo, por lo menos, no pretendí la excesiva aproximación a Venezuela tomada como modelo, ni supe que el acercamiento se anunciara en la campaña.

Durante esta inefable y trágica pandemia nuestros “representantes” han orientado rumbos que exceden sus “mandatos” y las leyes vigentes; aprovechando el encierro, la incomunicación y la ausencia total de debates.

Hemos naturalizado la creencia que basta con escuchar inertes las noticias, que, en realidad, empujan silenciosos grupos de presión o de poder, inspirados por intereses ajenos a nosotros. No importa que el objetivo nos convenga o no; generalmente su finalidad son negocios espurios o la impunidad que borraría la historia cercana.

El pueblo en silencio sólo escucha “cantos de sirena”, estando imposibilitado, como Ulises, nada puede hacer, nadie lo escucha ni lo libera; o como sucede con los remeros que, ensordecidos por la cera o por una realidad que no conocían, avanzan de espaldas hacia un futuro que también ignoran.

Frente a la miseria y la hambruna naciente, los dueños del poder, todos sin distinción, se atribuyen retribuciones obscenas que sostendrán con impuestos retroactivos a los incautos enmudecidos y a los encerrados, cuyo pasado insólitamente se encarece ya que deberán pagar lo que antes no adeudaban. Eso no lo conocieron ni los señores feudales.

Por otra parte, solamente se admiten en el teatro político manifestaciones públicas selectivas y sin “barbijos”, que sortean únicamente aquellos que reciben migajas para respaldar al que reparte dinero que no es suyo, sin saber que se suicidan de a poco.

Ya enfrentamos un proceso electoral manipulado, cercano y fundamental; para semejante ocasión ¿Usted sabe quién y cómo se eligen los candidatos que votará?

La cera de los oídos que ensordece a los remeros, el sol y el sudor la va derritiendo y todavía pueden llegar a escuchar a las sirenas y virar hacia el peor desastre.

miércoles, junio 02, 2021

LOS MUERTOS QUE VOS MATÁIS…

La frase “Los muertos que vos matáis gozan de buena salud”, es una graciosa ironía que la atribuyen a José Zorrilla, empleada en su obra “Don Juan Tenorio”, mientras otros se la adjudican a Lope de Vega y, finalmente, hay quienes se la niegan a ambos. Poco importa ahora la autoría de la misma, dado su fama que trascendió hasta nuestros días y suele utilizarse frente al mentiroso que se excusa sin pudor o agranda sus pretendidas e inexistentes hazañas.

Así como les coló “inexplicablemente” la diputada Moreau en el Congreso, la palabrita “negligencia” en una ley, lo que supuestamente habría impedido la adquisición y obtención oportuna de trece millones de vacunas Pfizer el año pasado. Hoy nosotros, con permiso de Zorrilla o de Lope de Vega, nos permitimos colar en la frase un solo adverbio: No. Entonces quedaría: “Los muertos que vos matáis NO gozan de buena salud”; podríamos agregar que tales difuntos están efectivamente muertos.

Hoy la crónica ha traído una vez más a la consideración pública el tropezón humanitario, ético y político, de causa retorcida, que impidió la compra de la mejor vacuna, luego de haber colaborado con seis mil cobayos humanos en las pruebas que garantizaban prioridad en la adquisición.

Hoy se continúa mintiendo y desmintiendo a nivel nacional e internacional acontecimientos incomprensibles, salvo el que refiere a coima, para justificar lo injustificable. Un demérito que se agrava mucho, cuando se sabe que los “custodios” también se birlaron parte importante de las vacunas que pasaron tardíamente y que luego prodigaron en “vacunatorios Vip” y en la política rastrera.

Corre de mi cuenta un interrogante que me indigna: ¿Cuántos vivirían de haberse aplicado el año pasado las vacunas Pfizer que nos correspondían? ¿Cuántos fallecidos podrían restarse a los OCHENTA MIL que nos llevan a la punta del ranking mundial? No lo sabemos, ni lo sabremos nunca.

Se dice que las comparaciones son odiosas, pero alguna es necesaria para evaluar la magnitud real que resulta de la irresponsabilidad política de funcionarios incapaces, ignorantes o ávidos de monedas.

Si recordamos las cifras de víctimas del terrible Proceso de Reorganización Nacional, con Videla a la cabeza, y recordamos con espanto los números que se barajan, veremos que unos hablan de treinta mil personas y otros, como Fernández Meigide, refieren nueve mil, según consignó la Comisión que elaboró Nunca Más. Pero sea cual sea la cifra de aquel horror, hoy volvemos a enfrentar desaparecidos reales y contados de a uno, sin poder determinar cuantos se deben atribuir a la asquerosa pandemia, cuantos a la torpeza política y, finalmente, cuantos a la tenebrosa voluntad de medrar frente al infortunio y desesperación popular.

Si pudiéramos vincular a José Zorrilla, supuesto responsable de la frase inicial, con Sófocles, autor griego de “Edipo Rey” que yo referí hace poco, veremos que ambos hablan de muertes y asesinatos. Los relatos se distinguen porque que el primero para ello utilizó la ironía con destreza, mientras que el segundo, también con gran talento, usó la muerte para su famosa “tragedia”.

Hoy los argentinos, también con una cualidad vernácula, la indiferencia, unimos la ironía a la tragedia y tornamos incomprensible e inexplicable la angustiante realidad. 

domingo, mayo 30, 2021

LO LAMENTO

Hastiado de no hacer nada, como todos los días de pandemia y jubilación, se me ocurrió repasar mis publicaciones y vi que eran muchas luego de casi un año y medio. Recordé que al comenzar el confinamiento hice un curso “on line” para aprender los rudimentos (nada más) de Facebook, para publicar ideas u opiniones políticas bien intencionadas con destinatarios inciertos, como se hacía en las tribunas. Todo fue un paso, ahora lejano y de final abierto. Advertí que todas esas publicaciones eran de reprobación de determinada actividad oficial que, si bien no me retracto, comprendí que la falta de optimismo pudo dañar alguna sensibilidad. Pero supongo que descubrir mentiras o señalar engaños, es más saludable que callar; aunque un amigo virtual entendiera eso como “destituyente”, según el vocabulario K.

También escribí cuentos que subí a mi sitio (www.robertoyannello.com.ar). Lo hice para colorear los días tan vacíos que pasan en un santiamén gastando vida en forma lamentable, sobre todo para los que estamos andando con la reserva de combustible; mientras tanto, otros no paran de aprovecharse del ánimo achatado de la gente con miedo y roban para el cementerio. El encierro del confinamiento no permite señalarlos y la velocidad de los días nos hace enterar siempre tarde de las cosas que sucedieron. Me recuerda años atrás como una metáfora, cuando estando frente al Obelisco y hablaba por el celular, un chorro me bolsiqueó totalmente y tan rápido, que hasta mi insulto fue inoportuno y tardío. Cuando quise reaccionar ya no estaba. No quisiera repetir la experiencia.

Igual que el robo de vacunas que se conoce siempre demasiado tarde, cuando “todos” los caraduras ya se inmunizaron sin derecho y, si te quejas, te demandan por difamación o te querellan por ofenderlos. Cuando de vacunas se trata, adelantarse en la fila es lo mismo que afanarlas, que quitársela a alguien que la merecía o a un moribundo.

El gobierno lidera la critica a los que se vacunan afuera como si produjeran algún daño adentro. Aplaude a los que acá esconden el remedio para las elecciones, como Insfrán, y condenan al que liberan dosis para los que siguen atrás.

Ahora se buscan vacunas de “Cuba”, previo acuerdo de “confidencialidad”. Según entiendo que, confidencialidad, es sinónimo de “secreto”. ¿Qué pasó con la obligatoria “PUBLICIDAD DE LOS ACTOS DE GOBIERNO”? ¿Quiénes deben o pueden guardar secreto de Estado con las vacunas y por qué?

Si lo que está en riesgo el la Salud Pública, la vida misma de los ciudadanos, nada se les puede ocultar. Ni la calidad del producto, ni el precio o la cantidad. El secreto arrastra el olor de la mugre, de la coima.

Nos hemos acostumbrado a pensar en la coima como una mera inmoralidad y en ocasiones limitarla al que recibe el beneficio, excluyendo hasta el que paga, al pícaro.

Pero la coima se merece identificarla con algo mucho más grave que un tropezón ético porque, en realidad, es TRAICIÓN. Es pagar para que alguien no haga lo que debía hacer. Es pagar al vigilante para que traiciones a quién protegía o al médico para que no cure al enfermo.

¡Y bien! Quisiera que estas críticas se convirtieran sólo en otros cuentos de suspenso y terror. Que se tratara solamente de tragedias irreales.

jueves, mayo 27, 2021

LOS ALBERTOS…

Por cierto que primero referiré brevemente al Alberto que nació el 14 de marzo de 1879, Albert su nombre en alemán y Einstein su apellido. Un niño que vino al mundo gordo y cabezón para disgusto de su abuela; que no pronunció palabra alguna hasta pasados los tres años de vida y en la escuela fue menos que mediocre. Como el vulgo sarcásticamente afirmaría hoy: “nadie le ponía alguna ficha” entonces.

Sin embargo, se transformó en el científico más famoso del Siglo XX y lo que llevamos del XXI. Un verdadero genio que en su tránsito por este mundo dejó ocurrencias indiscutibles; principalmente una que se le atribuye es la que ahora nos ocupa: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”, una verdad tan evidente como conocida. Una oración a la que no le falta ni le sobra una letra.

El otro Alberto, de apellido Fernández, que nació un 2 de abril de 1959 en Buenos Aires, abogado y profesor universitario de Derecho Penal según él, ahora presidente de los argentinos, junto a otra presunta abogada, desconocieron o ignoraron de propósito el célebre apotegma y ¡allá vamos!, buscando el “mismo” resultado que ya conocemos, aunque él sea cada vez más profundo y más irreversible.

Hace cuarenta años, un ebrio que no había ido ni al cine para saber cómo terminaban las guerras conocidas y quiénes son y han sido siempre socios de aventuras, desafió a los ingleses siendo ensordecedoramente aplaudido por la muchedumbre que colmaba Plaza de Mayo cuando dijo: “Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla”.

Y llegaron, se quedaron, mataron a muchos argentinos que valerosamente ofrendaron sus vidas, volvieron el estado de cosas a como estuvieron antes y bastante peor. Si bien el curda fue auto amnistiado, luego condenado, después indultado y, finalmente, vuelto a condenar; en todos los casos se escucharon estrepitosos aplausos como música de fondo. Pareciera que, en su momento, todo merece aplausos que ayudan a confundir.

Recientemente un funcionario reeditó aquellas lamentables palabras para un desafío tan innecesario como de inútil resultado previsible. ¿Valía la pena? Fue calurosamente aplaudido por todos los presentes.

Recuerdan cuando estallaban explosivos casi todos los días matando gente; bueno, ya están empezando a escucharse otra vez las detonaciones citadinas como instrumento político.

Hace apenas veinte años, cuando la injustificable algarabía y aplausos resonaban en el Congreso celebrando el “default” que decretó improvisadamente Rodriguez Saa, cuando pasó fugazmente por la presidencia, en una semana que hubo varios presidentes sucesivos. Si bien inmediatamente huyó a San Luis por las amenazas, el estado de quiebra quedó declarado desatando consecuencias surtidas, aplausos mediante y sin responsable alguno.

Bueno, ahora el presidente llorisquea por el mundo pidiendo algún placito para evitar el nuevo default, mientras su propio sector torpedea el propósito; en síntesis, aplaude el advenimiento de otra quiebra en medio de la pandemia, gritando a viva voz que no se pagarán las deudas. No solamente nos falta mucha plata que fue objeto de prestidigitación procaz, sino que igual destino corren las vacunas salvadoras. Sólo el silencio y la ira contestan los reclamos que no obtienen respuestas válidas.

No se olvidará el cierre de las exportaciones y el aumento de retenciones para “abaratar” precios interiores y seguir deglutiendo ingresos que son comunes. Bien, ahora se vuelve a cerrar las exportaciones del sector que más recursos produce. Los países vecinos no se cansan de aplaudir el vacío que les regalamos una vez más.

Mientras el planeta se achica, nosotros que tenemos espacio, seguimos en el “reino del revés” que, según una estrofa de la canción de María Elena Walsh, resulta premonitoria:

“Me dijeron que en el Reino del Revés”

“Nadie baila con los pies”

“Que un ladrón es vigilante y otro es juez”

“Y que dos y dos son tres”

sábado, mayo 22, 2021

EDIPO Y SU ANALOGÍA

Dado el nuevo encierro y sus circunstancias que nos imponen el ocio, me obliga a pensar y politiquear; entonces, qué mejor que comunicarse con los amigos distantes de las redes. Claro que guiado por la sana intención de moderar su aburrimiento y, tal vez, entretenerlos un poquito.

Repentinamente se me representó cierta analogía entre la suerte de Edipo, rey de Tebas, con Alberto, presidente de los argentinos.

Como sabemos, la tragedia, obra de la autoría de Sófocles en la antigua Grecia, refiere acontecimientos que, muy sintéticamente, recordamos: Edipo, quien luego sería rey de Tebas, ignorando toda vinculación biológica con sus padres, asesina a su progenitor (Layo), casándose luego con la esposa de éste, su madre natural (Yocasta) reina de Tebas, con la que hubo cuatro hijos. Aclaramos que los padres de Edipo también ignoraban el vínculo real existente.

La verdad se conocerá cuando la peste que se ha desatado sobre Tebas y el pueblo está muriendo, en su desesperación, todos acuden al ágora para pedir la intervención del Rey Edipo para alguna solución. Éste, en su afán de comprender la causa y poner fin al flagelo, realiza una investigación que lo llevará a conocer la verdad, enterándose que él fue quien asesinó a su padre y se casó con su propia madre, lo que desencadenará el drama. Todos estos acontecimientos habían sido vaticinados mucho antes por un oráculo. También, durante la investigación, otro oráculo (el de Delfos), dará las pautas que ubican a Edipo como la causa de los males que sufre la población por su herejía personal.

La verdad es que, para encontrar alguna vinculación entre la antigua y famosa obra teatral de Sófocles y nuestra actual desventura política y sanitaria, es necesario un esfuerzo de imaginación específicamente orientado en tal sentido. Podríamos suponer que propongo un acertijo para aligerar los nocivos efectos del ocio que nos acosa.

Si asociáramos “la plaga” que azotaba al moribundo pueblo tebano con nuestra actual pandemia, veremos que en ambos casos es un desastre sanitario el que finalmente conmueve al pueblo y moviliza el reclamo a sus autoridades por su inacción.

Layo, el rey asesinado y padre de la criatura, lo podríamos asociar con Néstor, causante también de un proceso duradero y dañino.

Yocasta, primero esposa del difunto rey Layo y madre de la misma criatura, Edipo, ¿Qué otra correspondencia podríamos suponer además de Cristina?

Edipo, el ingenuo, ignorante y obediente hijo de los anteriores, fácilmente se lo equipara a Alberto. Éste también se unirá contra natura a la verdadera reina y se esforzará hasta el ridículo por satisfacerla.

El oráculo, quién profetiza el desastroso destino del pueblo y de los personajes que lo conducen, se constituye en un símbolo principalísimo de aquella obra y de esta realidad, acuñando una grave sentencia que consiste en la diferencia evidente que existe entre “conocer el futuro” y “poder cambiar ese futuro”. Esto es algo que excede a las habilidades del adivino. No es a él a quién correspondía o podía moderar los efectos de un porvenir nocivo para la población. Imposible en aquella cultura. 

Sin embargo, actualmente, en las presuntas democracias podría hacerlo el pueblo sufriente que pone el lomo en la moderna “tragedia” bipolar: sanitaria y política.

Edipo, cuando se enteró de todo, se arrancó los ojos y se fue al desierto; Alberto, no compra las vacunas cuando pudo hacerlo y nos encierra a nosotros.

jueves, mayo 13, 2021

¿NO SERÁ SUFICIENTE CON LO NUESTRO?

Como no tenemos nada que hacer por acá, nos metemos por la puerta de servicio en el conflicto de Israel y Hamas; cuestión difícil y probablemente insoluble. Un tema que el mundo arrastra desde antiguo, agravado en 1948 cuando la ONU creó el Estado de Israel en territorio que los palestinos entienden propios.

Nuestra Cancillería, que hasta ahora venía zafando por su silencio e inmovilidad para todo, cuando nadie se acordaba que existe, se le ocurre intempestivamente tomar partido en la complicada y ancestral contienda sucedida al otro lado del mundo. Para peor haciéndolo en forma inconsulta y en apoyo de un sector que tiene serias cuentas pendientes con nosotros. Tanto los crueles atentados terroristas a la Amia y a la Embajada en nuestro país, como el bochornoso y frustrado acuerdo al que casi  llegamos con los autores en su beneficio, sugerirían que es por lo menos conveniente quedarse en el molde en el asunto actual.

Nuestro presidente toca timbre en cualquier puerta; impulsó la ley del aborto y fue a visitar al Papa, que lo recibió veinte minutos y le regaló una estampita. En su nombre la Cancillería reprocha a Israel, socio consuetudinario de EEUU al que Alberto le tiene que suplicar plata. El canciller jamás podría ignorar los intereses económicos y estratégicos que, los realmente poderosos, juegan en la zona del conflicto. Tampoco desconoce que a la Argentina le falta espalda para meterse gratuitamente en semejante contienda. 

Todavía no se ha aprendido aquello de que “todo acomedido la saca mal”; claro que al desacierto lo pagamos nosotros, excluidos los que roban y mandan. 

Más aun contando con el antecedente de la payasada de Cristina cuando, como presidente, se ofreció a mediar entre los mismos contendores de ahora y ni le contestaron. 

¡Qué decir de Menem!, que se agrandó innecesariamente “mandando las naves al Golfo” y luego tuvo que comérsela callado cuando le devolvieron la mano matándole a su hijo.

Hay en el gobierno intermitentes delirios de grandeza para afuera y crueldad permanente para adentro. Esconde millones de vacunas con fines inconfesables que, para esto sí, no dicen ni mu; también callan, no obstante, los requerimientos de la gente frente a los entuertos sucios en las adquisiciones de las vacunas, en la vacunación selectiva y en los testeos truchos y vergonzantes.

Para la indispensable adquisición de vacunas en el exterior, bajo sospecha desde el comienzo, fueron ministros y subalternos. ¿Y la Cancillería? Como casi siempre, en el más sepulcral de los silencios. ¿No sería oportuna alguna forma de su intervención, ya que se trata de cuestiones que involucran a su área esas imprescindibles negociaciones internacionales del Estado?

Duele lo que pasó, lo que pasa y preocupa mucho lo por venir. Las especulaciones y yerros se pagan con vidas, con salud de la población y profunda intranquilidad íntima por la contingente selección de víctimas de esa porquería de pandemia, que parece llamada permanecer en el mundo trastocando todo lo conocido.