jueves, septiembre 02, 2021

In memorian

(de un corrupto, cobarde y ridículo)

Como es sabido, la locución latina traducida literal y tradicionalmente significa “en recuerdo, en memoria”, que se usa habitualmente para concretar un “homenaje póstumo”. “Esta conmemoración es más profunda que un obituario, por que describe la esencia del fallecido y la razón por la que se lo recordará”.

Ayer, miércoles murió Norberto Mario Oyarbide después de más de veinte años de escándalos, caradurismo, corrupción, cobardía, llorón público, coimero y, fundamentalmente, ridículo. De estas cualidades hizo gala con altísimo perfil, disfrutaba que todo eso se hiciera público, que se lo reconociera impúdico. Desfachatado y sinvergüenza; hay otros varios parecidos que lo sobreviven, pero sin tanta exposición pública y pasan disimulados por el disfraz de sus ideologías inadmisibles. La única ideología que puede permitirse un juez en funciones es la Ley que necesariamente debe conocer y aplicar, aunque no le guste. 

Este fulano disfrutó de los queridos taxi-boys de Spartacus, algo que luego hizo que fundara gustosamente varias sentencias teledirigidas. Benefició sin ponerse colorado, entre otros, a De Vido, Bonafini, Moyano, Zannini, Liuzzi, Boudou, Nestor y Cristina, Manzanares, Menem, Corach, etc. ignorando delitos flagrantes y millonarios, dolorosos al pueblo que traicionó.

Disfrutaba que se le atribuyera “ser corrupto desde que era un espermatozoide”, como le dijo Carrió. Ridículo en su comportamiento, indumentaria de bombín, jaqué y bastón, mostrando su anillo mal habido de U$A 250.000. 

Todos premios públicos a la conspiración e ilegalidad que no hacía nada por ocultar.

Pero dejemos un ratito al glamoroso difunto, buen gourmet y mejor “bon vivant”, para corrernos hasta un espejo y preguntarnos: “¿Y nosotros, incluidos nuestros representantes cómplices, qué hicimos? ¿Y la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que debe velar por la conducta y disciplina de los miembros y empleados de ese Poder Judicial?, ¿Qué hicimos además de escandalizarnos un rato por cada trapisonda? Nada, Absolutamente nada. Aceptamos (oposición incluida) que no lo echaran, como correspondía, para que así pudiera renunciar y disfrutar de una enorme jubilación de privilegio, para luego convertirse en actor de vodevil y bailarín. En la ocasión de aceptar la renuncia se mostraron lo que se dio en llamar “carpetazos”, las llamadas carpetas de la SIDE, a cuyo servicio el juez también se recostaba. Todos "mutis".

Contribuyó a legarnos jueces como la Capuchetti, o el presidente, gran profesor universitario de Derecho Penal, capaces de afirmar públicamente que “saltearse en la cola”, distraer vacunas, esconderlas solo para beneficio irregular de parientes, amigos, amantes, jardineros, punteros etc., todo lo que escuchamos hasta el hartazgo, es sólo una “profunda inmoralidad” pero no es delito. Esa afirmación es bochornosamente FALSA, tan burda, que ofende a la abogacía.

El art. 19 de la Constitución Nacional ordena que: “Las acciones privadas de los hombres, que de ningún modo ofendan el orden y la moral pública, ni perjudiquen a un tercero están sólo reservadas a Dios y exenta de la autoridad de los magistrados”. Digamos que las inmoralidades que no constituyen delito, tienen que cumplir tantos requisitos que les está impedido salir de la intimidad del sujeto. Pero violar la ley, sacar la vacuna de otro, peor si este otro se muere (que hay unos cuantos entre los 111.000, que no se pueden quejar), además de inmoralidad, también es delito. Delito que se agrava por la reincidencia y por la participación de varios organizados a ese fin.

Entonces podemos afirmar sin temor a equivocarnos, que el difunto Norbertito habrá sido el abanderado en la escuela de los jueces chantas y caraduras que actúan con premeditación (otro agravante), al calor de la protección de los poderosos y a su servicio, a la vista gorda de sus superiores jerárquicos y a la inexplicable indiferencia popular. Lamentablemente hay varios alumnos destacados que esperan en otra cola que se cuida más que bien y ahí no se saltean.

                             Q.E.P.D.    (Si puede)-.

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