jueves, mayo 13, 2021

¿NO SERÁ SUFICIENTE CON LO NUESTRO?

Como no tenemos nada que hacer por acá, nos metemos por la puerta de servicio en el conflicto de Israel y Hamas; cuestión difícil y probablemente insoluble. Un tema que el mundo arrastra desde antiguo, agravado en 1948 cuando la ONU creó el Estado de Israel en territorio que los palestinos entienden propios.

Nuestra Cancillería, que hasta ahora venía zafando por su silencio e inmovilidad para todo, cuando nadie se acordaba que existe, se le ocurre intempestivamente tomar partido en la complicada y ancestral contienda sucedida al otro lado del mundo. Para peor haciéndolo en forma inconsulta y en apoyo de un sector que tiene serias cuentas pendientes con nosotros. Tanto los crueles atentados terroristas a la Amia y a la Embajada en nuestro país, como el bochornoso y frustrado acuerdo al que casi  llegamos con los autores en su beneficio, sugerirían que es por lo menos conveniente quedarse en el molde en el asunto actual.

Nuestro presidente toca timbre en cualquier puerta; impulsó la ley del aborto y fue a visitar al Papa, que lo recibió veinte minutos y le regaló una estampita. En su nombre la Cancillería reprocha a Israel, socio consuetudinario de EEUU al que Alberto le tiene que suplicar plata. El canciller jamás podría ignorar los intereses económicos y estratégicos que, los realmente poderosos, juegan en la zona del conflicto. Tampoco desconoce que a la Argentina le falta espalda para meterse gratuitamente en semejante contienda. 

Todavía no se ha aprendido aquello de que “todo acomedido la saca mal”; claro que al desacierto lo pagamos nosotros, excluidos los que roban y mandan. 

Más aun contando con el antecedente de la payasada de Cristina cuando, como presidente, se ofreció a mediar entre los mismos contendores de ahora y ni le contestaron. 

¡Qué decir de Menem!, que se agrandó innecesariamente “mandando las naves al Golfo” y luego tuvo que comérsela callado cuando le devolvieron la mano matándole a su hijo.

Hay en el gobierno intermitentes delirios de grandeza para afuera y crueldad permanente para adentro. Esconde millones de vacunas con fines inconfesables que, para esto sí, no dicen ni mu; también callan, no obstante, los requerimientos de la gente frente a los entuertos sucios en las adquisiciones de las vacunas, en la vacunación selectiva y en los testeos truchos y vergonzantes.

Para la indispensable adquisición de vacunas en el exterior, bajo sospecha desde el comienzo, fueron ministros y subalternos. ¿Y la Cancillería? Como casi siempre, en el más sepulcral de los silencios. ¿No sería oportuna alguna forma de su intervención, ya que se trata de cuestiones que involucran a su área esas imprescindibles negociaciones internacionales del Estado?

Duele lo que pasó, lo que pasa y preocupa mucho lo por venir. Las especulaciones y yerros se pagan con vidas, con salud de la población y profunda intranquilidad íntima por la contingente selección de víctimas de esa porquería de pandemia, que parece llamada permanecer en el mundo trastocando todo lo conocido.

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