Turra: Sinvergüenza, mal intencionada, ruin
Burra: Persona bruta e incivil
Rastrera: Bajo, vil, despreciable
Los términos utilizados en el epígrafe no pretenden ser insultantes; son simplemente adjetivos admitidos por la Real Academia, que permiten calificar acciones determinadas y los ubica entre otras acepciones, asimismo. atribuibles a cada uno de ellos. Mi afán actual conlleva cierta lamentable ironía y repudio inocultable.
La llamada jueza federal Capuchetti dispuso el archivo de la causa de los VACUNATORIOS VIP, utilizando en el caso un dudoso y subjetivo argumento que distingue e independiza la INMORALIDAD (que no duda que si la hubo en el caso) con el DELITO cuya existencia negó. (Turra).
La jueza es muy probable que, cuando estudiaba Derecho, al rendir Filosofía Jurídica se haya copiado o fue un lance exitoso, que le permitió trampear el examen desconociendo el contenido de la materia. (Burra)
Tanto la moral como el derecho establecen reglas de distinta naturaleza, pero que no se excluyen ni desvinculan. Al contrario, las normas morales son las únicas que fundan la fuerza obligatoria de las normas jurídicas.
En fin, yendo al caso de los vacunatorios VIP, advertimos en la jueza un exagerado apuro por deshacerse de esa causa, ya sea porque estaba expuesta a presión insoportable o se trata de veneración exagerada hacia el personaje indigno que lo dispuso. (Rastrera)
Robar, apropiarse o disponer de vacunas que correspondían a otro, es delito. Delito que en nuestra realidad cotidiana es pisotear las esperanzas de alguien o, simplemente, privarlo de la vida. Ya tienen casi 100.000 ejemplos. ¿No será suficiente?
Si “adelantarse en la fila” no es delito en “este país”, como afirmó el presidente y “profesor de Derecho Penal” que nos tocó en suerte, ¿Qué razones tuvieron para establecer un orden justificado de prioridades si no las iban a respetar? ¿No se trataba de un orden de normas jurídicas obligatorias y rigurosas? ¿Qué impulsó a los funcionarios a mentir, anotándose como personal de salud? Cuando alguno como funcionario público muestra la “chapa” para que pasen adelante los amigos/as, punteros, militantes, novias etc. ¿No están abusando de su autoridad temporal y prestada? ¿La violación artera y secreta de esas normas obligatorias, además de inmoral, no es también una infracción a las normas establecidas hasta con sanciones específicas? ¿Eso no es delito acaso? Desmerecer la vida de los que deberían proteger, que además les están pagando los sueldos descarados que se atribuyen, es una ignominia, una afrenta pública, TAMBIEN ES TRAICIÓN AL MANDATO CONFERIDO Y DELITO.
Siendo escasas las vacunas que llegaban a cuentagotas, el vacunatorio trucho significa “yo me salvo primero con los míos”, los de adelante que ahora dejé atrás, que se “jodan” ¡Para qué soy funcionario! ¡Los que dejamos atrás que lleguen vivos si pueden!
Un ejemplo burdo puede ayudar a una pueril comprensión: el manoseo a una desconocida que no puede defenderse, nadie pone en dudas que, además de una inmoralidad, es también un delito. Sin embargo, robarle la vacuna o la vida a otro, para doña Capuchetti es sólo una inmoralidad, no un delito. Más que jueza es una encubridora con título e impunidad garantizada.
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