viernes, junio 18, 2021

¿FUTURO?

Recientemente en Canal 13 se entrevistó a un joven emprendedor que ha logrado una aplicación que permite hablar a quienes no pueden hacerlo normalmente. Era notorio el entusiasmo al opinar sobre la tecnología del futuro proyectada a cincuenta o cien años.

Se me ocurrió realizar una proyección mucho menor de nosotros, arrancando de nuestra actualidad. No fue una experiencia grata y, lamentablemente, creo que todos deberíamos hacerlo honestamente y sin engañifas.

No podríamos efectuar una suposición de futuro sin comenzar desde nuestro presente político, económico, sanitario y social. Además, deberá tenerse en cuenta que ese “presente” nuestro, a su vez, navega en un conglomerado de personas, países, necesidades y recursos.

El mundo en poco tiempo, setenta u ochenta años no más, se cargó la historia y las culturas, anunciando que hace rato pasamos el límite que permitiría una vida sustentable para todos.

Explosión demográfica, degradación de recursos naturales, tecnología no compartida, pésima educación, poder militar etc., conforman el ámbito a considerar como punto de largada de la navegación imaginaria.

Pero, volviendo a lo nuestro, el régimen político que orienta el gobierno en su desquició y contradicciones cotidianas, con más de dos años de improvisación y agachadas por delante, sigue a contramano de las posibilidades que se aceleran en sentido contrario, pretendiendo sólo objetivos subalternos y sectoriales. Parece increíble que aparezcamos en apoyo de terroristas que mataron argentinos bombardeando dentro de nuestro país. Aplaudimos las autocracias violentas.

En lo económico estamos poco menos que destrozados y seguimos rompiendo lo que queda. En el mejor de los casos cualquier tipo de reestructuración posible demandaría tiempo, coherencia, honestidad, sacrificios y solidaridad. Esto lo veo poco menos que imposible.

La situación sanitaria pudo estar bastante mejor. Sufrimos la pandemia postergados por oscuros intereses, logrando que se nos ubique atrás de los mendicantes. Después de rechazar las mejores vacunas, rogamos por recibir sobrantes de cualquier clase.

En lo social es la educación la que lleva la peor parte, sin restarle importancia a la grieta y al aislacionismo pendenciero que supimos conseguir.

En fin, en este espacio de charlas con amigos, no se justifica ser demasiado extenso en cualquiera de los puntos señalados con lamentable pesimismo y con la exclusiva intención de instar, frente al error, actitudes positivas.

Sólo me permito enfatizar en el aspecto educacional ya que, con todo respeto, discrepo parcialmente con el entusiasmo juvenil del emprendedor que fue entrevistado por TV, que mencioné al comienzo, como también con cierto criterio expuesto por Francisco I en el mensaje que enviara a la OIT y que comenta brevemente La Nación de hoy (17/6/21), aun cuando suponga que si hay un equivocado debo ser yo.

El Papa reivindicó el rol “profético” de los sindicatos y la necesidad de rescatar a los trabajadores “poco cualificados, a los jornaleros, a los del sector informal…”

Siendo argentino Su Santidad no puede ignorar la metodología del sindicalismo vernáculo manejado por millonarios mal disimulados y comerciantes de los intereses ajenos, que esconden las botellas de vino de sus almuerzos para confundir al público y disimular la vergüenza “propia” de saber que, lo que están tratando en reuniones, no es tan serio como pretenden. Pienso que debió excluir expresamente al sindicalismo pernicioso como el que también alberga nuestro sistema, que de profético no tiene nada.

En cuanto a los trabajadores “poco cualificados” coincido en la necesidad actual de ayudarlos y protegerlos, pero no debió sortear que ese tipo de trabajo no tiene lugar en el futuro próximo que urgente va instrumentando la tecnología. Exclusivamente una EDUCACIÓN APROPIADA resultante de una política de Estado seria y fuera del alcance del sindicalismo actual (verbigracia Baradel), podría ser la guía y el sendero adecuado al porvenir.

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