viernes, agosto 28, 2020

¡¿IMPUNIDAD POR LEY?!

Nuestro país siempre se ha destacado por algo. Por cierto, a veces fue mundialmente reconocido por causas que nos honraron y otras por las que nos avergonzaron. Entre las primeras podemos señalar a San Martín, el libertador; Sarmiento, el educador; los ganadores del Premio Novel; su productividad que asombró y alimentó al mundo; sus profesionales, como Favaloro; sus escritores, entre ellos Borges; sus artistas y deportistas; la educación publica y gratuita de muy buena calidad (Reforma 1918), en fin en muchos aspectos fuimos respetados lo que me impone pedir disculpas a los que no he referido. 

Del otro lado cuentan también varios puntos poco honorables como haber sido (¿) pro fascistas, adoradores de Hitler y Mussolini a quienes declaramos la guerra el 27  de marzo de 1945, dos días antes de la rendición final; la afición a los golpes de estado; los defaults; la institucionalización de los crímenes, como en 1976; la traición, como la de Menem a Perú y la designación del presidente por la vicepresidente, que a su vez se proclama a sí misma y, finalmente, la inefable, procaz y ostensible CORRUPCIÓN oficial.

Ahora inauguramos la incoherencia total, sancionar la impunidad del delito por una ley específica y artera. Esto es como instalar aire acondicionado en el infierno para evitar el calor.

Impunidad es eludir el castigo (punición) que la ley prevé para el que la viola; hace a la esencia de la ley la obligación de cumplir su mandato, la sanción es la consecuencia necesaria de la inobservancia de éste.

Nadie duda que el proyecto de reforma judicial que obtuvo media sanción ayer en el Senado, no es más que un descarado eufemismo para instituir la impunidad de la vicepresidente, sus familiares, cómplices y encubridores. Hasta la propia CFK afirmó que “no se trata de una auténtica reforma judicial”, degradando por escrito la mera apariencia de la norma en tratamiento al afirmar que sólo es un disfraz. Con este proceder seguro que lograremos un puesto de privilegio en el Libro de Guinness de récords mundiales o habremos creado una nueva Ley de Murphy; LA LEY QUE DISPONE NO APLICAR LA LEY.

Si esto no es otro pasito hacia la ANARQUÍA, no se comprende cual sería el propósito.

miércoles, agosto 26, 2020

ANARQUÍA CON OLOR A SANGRE

Eduardo Duhalde, peronista, expresidente de la Nación elegido por la Asamblea Legislativa en 2 de enero de 2002. Previamente gobernador de la Prov. de Buenos Aires. A él pertenece el vaticinio de anarquía con olor a sangre, dicho en un programa reciente de TV, como también habló de posible golpe de Estado y descreyó que el próximo año haya elecciones. Refiero puntualmente a Duhalde por dos razones: 1°- Porque no es un cualquiera quién habló, ya que conoce la realidad gubernamental por dentro; 2°- Porque pertenece al riñón del peronismo. Tales augurios afirmó haberlos comentado recientemente con el presidente. Por cierto que semejantes declaraciones levantaron una polvareda importante en los medios que reprodujeron negativas parciales del oficialismo.

Pero ninguno negó el apresurado acercamiento a la anarquía y la consecuente violencia que están consiguiendo. ¿Tendrá el gobierno una idea aproximada de lo que está logrando? ¿Sabrá la vicepresidente lo que provoca en su histérico afán de impunidad? ¿Tendrá la seguridad que si se avanza ganará personalmente en el conflicto? La anarquía es el ámbito inicial de la guerra civil y no existe un denominador común capaz de volver a aglutinar prontamente a la nación. Véase España 1936/9, un millón de víctimas para permitir el triunfo de un fascismo feroz, como la Falange que sostuvo como dictador a Franco hasta su muerte.

Supongo que esta inmovilidad que provoca la pandemia, muy complicada interna como externamente, debiera aprovecharse para lograr algunos consensos especiales sobre aspectos fundamentales y urgentes como la educación, por ej. No basta que los chicos simplemente pierdan el tiempo o que pasen de grado automáticamente. Se necesita un plan coherente y especial que recupere la instrucción perdida. Una planificación que atienda las especiales circunstancias que transcurren. Pero al lado del ejemplo evidente de la realidad educacional, hay un sin número de problemas cuya atención no puede demorarse. Soluciones que difícilmente alcanzará el presidente abrazándose con Moyano sin barbijo. La escena es una muestra evidente que el presidente no busca interlocutores adecuados y prefiere malandrines sospechados, a la par que desafía innecesariamente los riesgos de salud con una conducta para nada ejemplar.

lunes, agosto 24, 2020

NO ACORRALAR AL GATO

El gato que señalo nada tiene que ver con el mote despectivo de Macri. Refiero al gato común y corriente, al innominado que señala un viejo adagio popular: “si te encerrás con un gato, terminarás lastimado”. El consejo antiguo afirma que el “gato encerrado” sin tener escape es peligroso porque seguro que te rasguña.

La metáfora sirve para equiparar al oficialismo que produce el encierro, mientras que el papel del gato que puede lastimar le corresponde al pueblo.

El presidente que está de prestado y que conoce desde el comienzo la opinión popular, avanzó desafiante con su inefable proyecto de impunidad apenas solapada encerrándonos como al gato. Demás está decir que con ello descarrila de la vía de la legalidad y avanza por la confusa huella de la fuerza de los “hechos, del facto, imponiéndose sólo por el vigor propio del cargo vacuo”, como el de Isabelita, María Estela, Chabela o como haya sido el verdadero nombre de la mujer de Perón fuera de la cartelera de espectáculos nocturnos. 

No debe confundirse el gobierno de facto que nace de un golpe de Estado como en 1976, con aquel que, siendo de origen legítimo, se transforma en uno de “hecho, de facto”, por dejar de respetar las normas JURÍDICAS que obligatoriamente debe observar para mantener el estado inicial. Por tanto, habiendo engañado al pueblo al que prometió rechazar reformas al Poder Judicial y acatar sus sentencias para preservar la libertad de TODOS los gobernados, al incumplir perdió su prestigio. El precio del voto es la promesa, sin embargo, esta camarilla no cumplió nada. La sorpresa de la reforma encubridora de la vicepresidente por la vía utilizada es un acto prepotente de VIOLENCIA INSTITUCIONAL, UNA ESTAFA; igual que el Senado al ignorar el mandato judicial que le ordenó regularizar su actividad. Actos de semejante naturaleza convocan la desobediencia cívica, a la violencia recíproca que lamentablemente conocimos y cuyas heridas no han cicatrizado; algo que habitualmente reza el oficialismo en la voz de sus amenazantes acólitos jóvenes y no solamente de ellos.

La verdad enoja al ciudadano actual cuando busca la causa de nuestra miseria, pobreza y vergüenza, teniendo y habiendo tenido siempre riquezas inconmensurables al alcance de la mano, cuanto un envidiable volumen intelectual y científico. Todavía el mundo aprovecha la capacidad residual innata que también teníamos y se la llevaron. Sólo la tradicional mala política, la voracidad de sus personeros y la corrupción endémica nos hundió sin remedio en el peor momento.

A la impunidad de algunos la desprecian por envidia los otros delincuentes, también la desprecia el ciudadano honesto por sentirse inseguro y defraudado. En fin, ¡todos la desprecian!

miércoles, agosto 19, 2020

OBEDIENCIA DEBIDA

Es obvio que la manifestación nacional y extraordinaria del día 17 de agosto, fue provocada por causas diversas, pero, fundamentalmente, la principal fue la llamada reforma judicial. Un verdadero injerto que sólo aspira a eludir los procesos que Cristina Fernández anticipa le serán desfavorables. Ésta, sin negar la autoría de la mal habida apropiación, exhibe una histeria furiosa que hace temblar a sus súbditos y actuar en consecuencia. “¡¿Si, fui yo y qué?!”. Acurrucados los subordinados podrían hacerse cortar las venas con tal de no enojarla. Los corre con la vaina.

El presidente asume sin chistar la vergüenza del descaro y prepotencia de su jefa. En realidad, este fenómeno es el que ahora nos motiva; la ignominia del presidente que soporta el yugo impuesto por quién se suponía subalterna que ostensiblemente lo maltrata y hace notar quién manda; también que él es un mandadero. Para más, no es ni siquiera secreto que necesita protección en su ilegalidad manifiesta; ni siquiera son causas dudosas. 

Queda la remota esperanza de que el proyecto se frene en el Congreso. Gobernadores, senadores y diputados deben dar cuenta de las ordenes recibidas y del porque levantaron sus manos para facilitar esa barbaridad. Más aun, sería su obligación hacer saber previamente lo que van a ordenar los gobiernos y lo que van a hacer los congresales. Sobre todo, aquellos opositores mostrencos que están dispuestos a venderse al mejor postor.

Al presidente, jactancioso profesor de Derecho de la UBA, sólo le queda reconocer la obediencia debida a una abogada de título desconocido.

Los rastros de la prosperidad del proyecto de impunidad muestran consecuencias imprevisibles.

Los responsables de la viabilidad de ese engendro están rifando el escaso respeto que pudieran conservar. De esta suerte empujan consciente o inconscientemente el país hacia la anarquía, en un momento en que el mundo no sabe qué hacer.

Personajes de semejante calidad a mi no me representan, aunque esa sea la función especifica por la que cobran abultadas sumas que todos nosotros pagamos obligatoriamente. Si no se juzga bien al ladrón, el grupo que así lo permite, es simplemente una banda encubridora.

Nadie puede decir que no sabía a quién defendía y por qué; por último, ya todos sabemos que se vota con la mano y con “la cola”, absteniéndose o no estando sentado en la banca en el momento oportuno. Así que el “no sabía”, en este caso no sirve, ya que será notorio el mero negociado.

Finalmente, no puede afirmarse que el amontonamiento de personas en una gran manifestación hoy sea saludable, pero no asistir implicaba consentir el delito, el desgobierno y el oportunismo.  Las herramientas que maneja el gobierno que no pudo evitar la marcha por impulsar un engendro vergonzante, confirman lo que es evidente.

jueves, agosto 13, 2020

OBSCENIDAD, INCERTIDUMBRE Y MIEDO

Hasta ahora pareciera que nos dirigimos hacia la tormenta perfecta. Se suman elementos diversos, casi sin vinculación entre ellos, pero si se conectan puede ser que la estructura del barco que ocupamos no resista.

 Quisiera capacidad de síntesis para dar razón de cada uno de los términos utilizados en el epígrafe. No obstante, con algún ejemplo tal vez me aproxime al propósito, por lo que ruego que el lector amplíe en su consciencia lo que refiero.

Considero una obscenidad ofensiva que individuos con antecedentes prostibularios (incluye trata de personas) gocen de un monto jubilatorio de $ 853.000 mensuales por el cargo de cortesano que le prestaron para cubrir los desfalcos de otros y los delitos propios. Si, refiero a Zaffaroni que en nada contribuye a la pacificación del país. Tan sólo justificó a los delincuentes entendiéndolos productos de la sociedad para menguar su castigo. Falta preguntar: ¿Y las víctimas no merecían alguna reflexión suya? También, qué respuesta podrían recibir la gran masa de jubilados que los mantienen con migajas y que, en su momento, creyeron en el afán igualitario que se prometió en la campaña. 

La incertidumbre resulta de apreciar el presente y el futuro próximo. A diario caen los empleos, los negocios y las empresas, que no se levantarán cuando esto mejore o no se continúe mintiendo. ¿Quién cree que, manteniendo las puertas cerradas por más de cinco meses, alguien puede pagar impuestos insoportables, sueldos y gastos? Nada se prevé para los que van cayendo sin covid. En fin, qué se supone que haremos si la pandemia continúa indefinidamente ¿Continuará la cuarentena)?

El miedo tiene ya muchas causas; el contagio, la ruina y la muy previsible inestabilidad social grave. Esta última ya se hace notar pronosticando su incremento entre nosotros. Pero nos olvidamos que el mundo produce algo similar; así que la diatriba se dará entre la imposibilidad de huir o de evitar que entren los que huyen de otras latitudes en peores condiciones. La persistente duda (aun sin respuesta) de si la aparición del virus fue espontánea o de creación deliberada, en este caso sería imprescindible conocer el propósito para suponer qué orientación nos sugerirá el pánico. No es nuevo el aserto que sostiene que ya al planeta le sobra mucha gente.

La imprevisión actual carece de todo justificativo. Considero que el problema no se reduce a respiradores y camas.


domingo, agosto 09, 2020

LA SRA. DE ALÍ BABÁ

Durante algún tiempo Google identificó a la vicepresidente, Cristina Elizabet Fernández Vda. de Kirchner, como “ladrona de la Nación Argentina”, por cierto, que semejante calificativo ocasionó sobresalto en la funcionaria impulsándola a demandar al popular buscador. La dolorosa información fue publicada en forma digital por diario Clarín el 17/05/20. De tal suerte la “vice” decidió entablar una acción legal contra Google, por entender que éste había colocado una leyenda infamante en lugar de señalar el cargo que ocupa.

La destinataria así calificada consideró agraviante la referencia por la naturaleza ofensiva del término utilizado (ladrona), mas no podría afirmar sin sonrojarse que la misma fuera mentirosa. Sobre todo, ahora que se encuentra furiosamente empeñada en ser recibida por jueces amigos y no por los que están entendiendo en todas las causas que la involucran.

Acá es donde la realidad se roza con la fantasía, “Alí Babá y los cuarenta ladrones” es un cuento corto que integra “Las mil y una noches”, que induce a una moralidad confusa. Alí Babá, que no pertenecía a la banda de los cuarenta ladrones, cuando se enteró cómo se abría la guarida donde guardaban el botín; no dudó en pronunciar “Ábrete Sésamo” y alzarse con todo lo que aquellos habían robado. Así Alí se quedó con la inmensa fortuna robada sin anoticiar a las víctimas. Digamos que se quedó con lo ya había sido robado. Pero la suerte le fue esquiva ya que al poco tiempo falleció; entonces la viuda que lo heredó aprovechó la fortuna y suponiendo legitimada la adquisición la disfrutó para siempre.

Ahora bien, interpretó a su favor el aforismo aquel que afirma: “El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón”. Pero una cosa es ser perdonado por el delito y otra muy distinta es quedarse con lo robado. Eso sigue siendo robo.

sábado, agosto 01, 2020

CAÍDA LIBRE

El mundo se está hundiendo, los países se cierran y nosotros – que le debemos a cada santo una vela- sólo nos apura garantizar la impunidad de quienes saquearon al pueblo, empujando contra viento y marea una innecesaria reforma judicial. ¡Ah! También a prolongar la cuarentena más larga del planeta. Entonces amordazados, encerrados y acosados por los demás delincuentes, estamos llamados a ser mudos espectadores de un corso tenebroso.

Tanto el presidente como su vice, han sido enfáticos vocingleros contra toda reforma; al punto que, durante los dieciséis años en el gobierno disfrutando casi de la suma del poder público, ni se les ocurrió modificar nada.

Suponiendo que logran la novedad que ahora pretenden, como es muy posible, solamente les quedaría reponer jueces absolutamente militantes, porque a los presos ya los soltaron.

A la tradicional canción de los tres chanchitos: “juguemos en el bosque ahora que el lobo no está”, habrá que agregarle que al lobo lo corrieron los narcos, criminales y otros delincuentes de distinta laya. Luego seguramente se mudarán para José C. Paz, en el conurbano bonaerense, donde el intendente reparte “falopa” con las ambulancias y podrán bailar contentos y “fumados”.

Si antes, con varios defaults a cuestas no nos consideraban confiables, ahora con una población mixturada de esa forma, pueblo y gobierno sólo inspirarán temor.