jueves, julio 30, 2020

CARADURAS Y ALCAHUETES

Los calificativos no pretenden ser insultantes, sino que se utilizan por sus significados literales: desfachatez se corresponde con el primero, mientras que el segundo refiere a persona que facilita a otro el ocultamiento de un quehacer generalmente ilícito. 

Las acciones de las personas, asimismo, se agravan o atenúan según las circunstancias en que se produzcan; p.ej. un insulto en la calle y a los gritos es más grave que hacerlo por teléfono, ya que sólo se entera el destinatario. En nuestro caso la víctima es la Nación misma y el deterioro de sus instituciones que debieran fundarse jurídicamente y no en el encubrimiento de ilicitudes; sucediendo todo en el peor momento, algo que no se desconoce.

Actualmente el mundo se encuentra en una situación delicada y la Argentina en una desastrosa. El pueblo está maniatado y desorientado, por no decir que gran parte está desesperado. La falencia económica y el encierro aportan únicamente desesperanza, algo que la burocracia y el núcleo del Poder pareciera no comprender desde la comodidad, rentabilidad y tranquilidad de sus temporarios sillones.

Es un secreto a voces que el presidente ahora, justo ahora, impulse una costosa reforma integral del Poder Judicial que, además de muy cara, incorporará unos cuantos privilegiados adictos con la finalidad principal de lograr el cierre de las causas (Impunidad) de su vice.

El Poder Judicial que conocemos es bastante malo en su funcionamiento, tanto que deforma su propia estructura. Podría ser mucho mejor. El que se propondrá, en cuyo proyecto interviene el abogado defensor de Cristina (Beraldi), sin otro mérito que el de favorecerla, se inspira en la impunidad de ella.

Acá aparece el primer sustantivo del epígrafe (Caradura, desfachatado), la responsabilidad penal de los K es inocultable y no negado por los interesados (Bolsos revoleados, pesados en vez de contar el contenido de dólares, vuelos oficiales cargado de estos, testaferros vivos y muertos etc.). No interesa el prestigio que corresponde al cargo, sólo importa la impunidad para lo cual es indispensable la aprobación del proyecto de reforma.

El segundo sustantivo (Alcahuete) se pone en evidencia desde la descarada presentación del proyecto que, para peor, no considera el momento de angustia popular, simplemente se pone la cara y se resigna vergüenza para beneficiar la actividad ilícita de otro.

Ya el número diario de víctimas de delitos supera ampliamente a las del Covid; a los “chorros” vernáculos se incorporan debutantes empujados por la necesidad. 

El pueblo argentino no merece que sus padecimientos sean agravados por costosas confabulaciones oficiales.

lunes, julio 27, 2020

INSEGURIDAD, INGENUIDAD, IMPUNIDAD

A primera vista no surgen conexiones entre los sustantivos del epígrafe; sin embargo, hoy existe una conexión fuerte entre ellos que induce a confundirlos y devaluarlos conjuntamente. La inseguridad nos empuja a encerrarnos liberando para los infames el espacio que ocupábamos y, aun así, nace en nosotros una inexplicable sensación de culpa. Suponemos que cualquier cosa que pueda pasarnos es porque no nos cuidamos debidamente. Para peor esta transmutación, que nunca comprendió la veloz transformación de las relaciones humanas y el añejamiento de la legislación, llevó a no saber quién es la víctima o el victimario. En el enclaustramiento cotidiano debemos estudiar y conocer cómo hay que defenderse lo menos posible para que se entienda como “legítima defensa” lo que puedas hacer para tu protección y no vayas preso o tengas que mudarte por las amenazas que, también, son delitos en sí mismos sobre los que se “hace la vista gorda”. La ingenuidad resulta de creer que el Estado, que tiene el monopolio de la fuerza, te brindará protección suficiente y oportuna, de allí que no te debas defender personalmente. También es ingenuo creer que los que debieran velar por tus intereses no son, así mismo, delincuentes. Con impunidad sucede algo similar que nos alienta a confundir conceptos clásicos. Antes entendíamos que al delincuente se le quitaba lo robado y se lo castigaba (punición); ahora nos conformaríamos con que devuelvan lo robado -o parte- y que continúen su mandato para el cual fueron electos. El latrocinio exige restitución y castigo. (Así por lo menos era antes). Otra expresión que no responde a la verdadera aspiración del que la usa, la vemos en los permanentes reclamos de “Justicia” que hacen los dolientes de infanticidios, femicidios, violaciones y demás crímenes aberrantes, cuando lo que verdaderamente quisieran es venganza; o por lo menos que no los suelten tan rápido como ahora.

jueves, julio 23, 2020

¿COMPLICIDAD O ENCUBRIMIENTO?

La naturaleza y finalidad de este espacio impide el tratamiento extenso de cualquier opinión. Impone enfoques directos y concretos de los temas y ello suele conspirar con la precaución y mesura que apreciaría el autor.

Así mismo, la justificación científica completa de la cuestión (En nuestro caso Derecho Penal) podría resultar laxa y de allí queda poco espacio para la confusión de quienes carecen de cierta información específica.

Bien, solamente advertimos que en la consumación de un delito o de la tentativa del mismo la ley prevé distintas formas de participación: p.ej. autor material, intelectual, cómplice, encubridor etc. El primero ejecuta el delito y el segundo (si lo hubiera) es quién lo diseña; el cómplice ayuda de algún modo al autor y el encubridor es el que lo esconde después de cometido el hecho. Este paneo es sólo una escueta reducción de las figuras penales lo que supongo suficiente para mi propósito actual.

Es de público y notorio conocimiento que el gobierno aspira a una completa y rápida reforma del Poder Judicial, lo que incluiría hasta la composición de la Suprema Corte de Justicia de la Nación Tampoco se oculta que la principal inspiración y empuje reconoce a la vicepresidenta en procura de impunidad para sí, su familia íntima, otros parientes y amigos. Ella cuenta en su haber con más de diez procesamientos previsiblemente de resultados desfavorables.

Bien, hasta ahora solamente hemos recogido opiniones conocidas y ampliamente difundidas por los medios de información pública; que en algunos casos prefieren hacer la “vista gorda”. Quién tiene la facultad de llevar a cabo la reforma que lograría el cierre de las causas confirmando la exculpación de todos, es el presidente que ya tiene en sus manos el proyecto correspondiente. Alberto Fernández, que en muchas ocasiones denunciaba públicamente el latrocinio que hoy nos duele el doble (miseria y pandemia mediante), que es abogado y hasta profesor de Derecho Penal en la prestigiosa UBA, pretende llevar a cabo la empresa de su vice en su afán de impunidad. ¿Entonces que rol pretende que la historia le atribuya a él? ¿Cómplice o encubridor?

Lamentablemente los argentinos nos conformamos con los muy tardíos juicios de la historia que, seguramente, contará con dos bibliotecas.

lunes, julio 20, 2020

PÍCARO O “INGENUO”

El mundo se encuentra en una etapa de misterio e incertidumbre sorpresiva. Nadie esperaba un acontecimiento como la pandemia que, en pocos días, sepultara las relaciones internacionales y, qué decir, de las nacionales que conociéramos o pudiéramos suponer. Esto obligará a una reorganización inexorable y urgente de ambas y no es de esperar que alguien salga inmune de esta parálisis general. Por supuesto que algunos saldrán -si se salen- mejor parados que otros. Nosotros que ya llegamos de rodillas nos tocará afrontar los peores pronósticos.

Esta circunstancia nos obliga a la cautela, organización y capacidad de resolución; que no tenemos. ¿Alberto Fernández fue cooptado por el cargo de presidente o creyó que lo buscaron para gobernar realmente? La indecisión y retractación tardía es el peor y más ridículo de los roles posibles.

Con media docena de default o cesaciones pagos sobre las espaldas del país, somos y hemos sido la delicia de los usureros que compran a precio vil en los momentos de miseria y cobran con sobreprecios más intereses en la etapa de recuperación. La frágil situación de Argentina siempre la ocasionó la corrupción. No existe justificativo alguno para los reiterados endeudamientos, si se pidió dinero fue para pagar deudas que no existieron legalmente. Precio que sólo sirvió para fabricar millonarios con antifaz, esos que no pueden hablar ni mostrarse, pero conforman grupos de presión que les permite cogobernar.

El mundo actualmente ya excedió con creces su capacidad de albergar personas, especie que también se encuentra a la cabeza de los depredadores. Con mucha más gente y cada vez menos recursos, no es de esperar generosidad de nadie.

Nuestra urgencia actual es grave, entonces ¿quién gobierna, para qué y hacia dónde? Tenemos tanto derecho a saberlo, como tampoco podemos ignorar la responsabilidad que nos cabe.

miércoles, julio 15, 2020

UN TABLÓN EN EL MAR

Utilizo una metáfora para mostrar mejor una sensación íntima -nada más que una sensación- que me impresiona esperanzadora: “Imaginemos a un náufrago que a duras penas flota y observa a una distancia cercana un tablón. Denodadamente, con sus fuerzas agotadas, nada hasta asirlo. Entonces siente un entusiasmo fugaz, pero advierte pronto que la precariedad de su situación es un poco menos grave nada más, ruega que la buena suerte aporte una solución mágica”.

Hoy (14/7/20), al promediar la tarde, me enteré que dirigentes de la política, la academia, la religión y el sindicalismo han suscrito una declaración titulada “Unidos en la diversidad”. Intervinieron personajes que no era imaginable pudieran lograr alguna aproximación y coincidencia. Por ejemplo, se reconoce que “lamentablemente, la confianza de la sociedad en nuestras instituciones es débil”. Incluye que “el Poder Judicial debe cumplir con su rol sin injerencia de los otros poderes del Estado.” y, en definitiva, se pone énfasis en la gravedad de la situación actual y peor la futura, por lo que avanza en una especie de mea culpa: “Hoy más que nunca necesitamos estar unidos, deponiendo mezquindades y haciendo realidad el sueño muchas veces postergado de actuar como Nación”.

Me esfuerzo una vez más en creer que pudiera ser verdad y que lo logren.

El compromiso contiene el reconocimiento: “Saldremos de la emergencia con más democracia, no con menos”.

sábado, julio 11, 2020

LÁZARO ¡LEVÁNTATE Y ANDA!

Cuando estudiaba Filosofía Jurídica leí a un erudito que consignaba: EL LADRÓN NO DESCONOCE NI ATACA AL DERECHO DE PROPIEDAD, LO QUE PRETENDE ES SUSTITUIR AL DUEÑO REAL, COLOCARSE EN SU LUGAR Y RECIBIR TAMBIÉN LA PROTECCIÓN LEGAL QUE CORRESPONDE A ESA CONDICIÓN.

En definitiva, pretende que la misma ley que violó, ahora lo proteja. En nuestros días aquel filósofo podría mostrarnos un ejemplo práctico y también real.

Lázaro Báez, hoy dueño y señor de la Patagonia y de riquezas tan obscenas como de límites desconocidos, lo resucitan después de tres o cuatro años para volver triunfante a alguna de sus mansiones y disfrutar de sus riquezas mal habidas.

Mudo como cuando entró a la cárcel, aprovecha los beneficios legales que impedirían su prisión aun meramente preventiva, para salir a disfrutar. Digamos que la ley y el “juez” lo protegen. La ley es la regla general, mientras que el juez corrupto la dobla. Pero no nos confundamos, este problema hoy es de segundo orden, simplemente nos hace mirar para otro lado en vez de buscar la plata que le falta al pueblo empobrecido y hambreado.

Por lo pronto nadie vaya a creer que hace falta otro proceso para recuperar el dinero mal habido, sólo hay que tomarlo y restituírselo al verdadero dueño. No como a Cristóbal, que le preparan una moratoria para ver si “devuelve” en cuotas los diez mil millones que sin duda le sustrajo al estado. Hay muchos ejemplos así. Nadie duda que es inconmensurable la cantidad de bienes y dinero ocultos dentro y fuera del país.

La Argentina anda por el mundo mendigando dinero que adeuda gracias a la corrupción y nada hace para recuperar pronto lo suyo, ni siquiera se ha escuchado que los fiscales negocien la devolución a cambio de pronta libertad. Si se traduce los miles de millones de dólares que faltan en obras, escuelas, hospitales, tecnología, etc., habría muchos recursos produciendo y sin lamentar deudas en manos de usureros.

Pero, como dice la milonga campera al concluir una de sus estrofas que recuerdan al cantor que le robaron el poncho que había dejado a su lado: “Son todos buenos paisanos, pero el poncho no aparece"

jueves, julio 09, 2020

LA INCONVENIENCIA DE MUERTES CONVENIENTES

Las suspicacias que acá pudieran deslizarse son puramente subjetivas, no tratándose más que una opinión vertida entre amigos virtuales. El asesinato del exsecretario de la vicepresidenta ha ocasionado revuelos desagradables y ásperos en exceso. El homicidio de Gutiérrez de todos modos no podría pasar desapercibido atendiendo los antecedentes, el patrimonio y la proximidad al Poder, razón por la que unos aprovechan mientras otros se incomodan.

Este acontecimiento trajo a colación otro hecho dramático, seguido de muertes que orientaron al olvido y dirigieron la investigación a la nada, dando lugar a especulaciones diversas. Refiero al asesinato de Kennedy, seguido de muertes inexplicables que favorecieron al enigma. La desaparición oportuna de Lee Oswald (presunto tirador y “perejil” frente a problemas vinculados a Cuba, Vietnam, la CIA, FBI e industria bélica) asesinado rápido frente a la TV por Jack Ruby, que también muere prontito; luego siguieron: David Ferric, Guy Banister, Clay Saw y previamente DJ Tippit, todos fueron ignorados en el informe del juez Warren que adhirió a la teoría de la “bala mágica o un solo disparo” y luego rescatados por el del fiscal Garrinson. Ambos infructuosamente olvidados en el pasado.

Acá pueden contabilizarse varios difuntos raros: Rodolfo Etchegoyen, Alfredo Yabran, Lourdes Di Natale; más cerca en el tiempo, Victorio Gotti, Leonardo Astrada (maquinista de tren de Once), Nissman, la mujer carbonizada en Puerto Madero, Aldo Ducler, Daniel Muñoz y ahora Gutiérrez.

En el medio hay fortunas inimaginables cuyo destino se ignora y ya nadie pregunta; no obstante que rozan seriamente a la vicepresidencia y varios adláteres.

Queda para el final considerar la inefable estructura judicial que investigará y calificará el homicidio del injustificable potentado Gutiérrez. Parientes y subordinados al Poder que no dan ninguna garantía de ecuanimidad y certeza.

Acá no podrían obviarse conceptos del fiscal Garrinson utilizados dentro del informe sobre la muerte de Kennedy: “Lo importante no es el cómo y el quién, sino el por qué” y, agregamos otras palabras del mismo personaje, “todo es un misterio envuelto en un acertijo dentro de un enigma”. Parece algo difícil de resolver. ¿No es cierto?

sábado, julio 04, 2020

¿QUÉ ENCONTRAREMOS CUANDO NOS DECLAREN SANOS?

Tal vez se advierta algún rasgo de cinismo en el epígrafe, pero no encuentro otro modo de expresar la inquietud que provoca suponer “el día después” de esta cuarentena tremenda que ahora vuelve a prolongarse, manteniendo el silencio que la ha caracterizado, ¿Hasta cuándo durará la cuarentena sanitaria, política, económica e informativa?.

El universo de todos los intereses que nos preocupan ingresó hace tiempo en un verdadero “agujero negro” del que sólo suponemos previsibles consecuencias graves.

Todos los últimos acontecimientos son ingratos: el Ministro de Economía mantiene el default enigmáticamente, tan callado como el Canciller. Los anuncios presidenciales se limitan a comunicar el tránsito del Covid19 (¿y Ginés?), mostrándose junto a Rodríguez, Larreta y Kicillof, que no se soportan. Los ciudadanos que pueden esquivar al coronavirus los agarran en las calles que son tierra de nadie donde impera la violencia. Delincuencia y, en particular, narcotráfico se encuentran cómodos en el silencio. Las fronteras tan descontroladas como el mar del sur; en fin, la lista de daños es larga e impropia de esta escueta opinión.

Pero hay otro peligro que asoma y no debe omitirse. Nos aproximamos a la “anarquía” y de ella no se vuelve fácilmente y sin costos altos. Hemos visto funcionarios de segunda línea (Como Berni, ministro provincial) invadir la jurisdicción presidencial vergonzosamente y sin consecuencias, es parte del propio oficialismo el que se ocupa de esmerilar y ridiculizar la figura de Alberto Fernández. ¿Y después qué sigue?

La ley, buena o mala, justa o injusta, es siempre un sistema de garantías. Respetemos la que existe sin cambios de media noche.

Los jueces, siempre privilegiados de por vida, tendrán que abandonar su letargo y ayudar a recomponer la organización social.