Partiendo de la base que nadie soportaría un encierro indefinido, y menos dispuesto en cuotas, se justifica que cada uno haga sus propias suposiciones sobre este punto.
No cabe duda que una cuarentena en su extensión es directamente proporcional al hastío, la miseria y, fundamentalmente, a la violencia que provoca. En fin, más alargues igual a más hastío, etc. No se advierte a donde se quiere llegar con estas decisiones fragmentadas que ni siquiera se sabe quién las dispone. El presidente no puede ignorar que su cargo es prestado y que las responsabilidades que derivan de las decisiones políticas le son propias. Una combinación incómoda.
Tal vez desde el punto de vista sanitario haya habido alguna medida acertada y soportable al principio, pero con seguridad que la castigada y ancha franja de la clase media terminará destrozada; digamos, que la mejor garantía frente al modelo chavista se debilita cada vez más. Para peor, los que van cayendo sobrevivirán si pueden, con rencor y deseos de venganza.
No se olvidará que este hostigamiento por Covid-19, desconoce el resto de las enfermedades que reclaman atención.
Las confusas decisiones adoptadas y su horrible método de extensión parcializada aparentan compatibles y adecuadas a las pretensiones de la Cámpora, aun cuando no sea posible afirmar a rajatablas que así sea.
La extensión del encierro y el desastre económico miden a la cabeza de las marcas mundiales, mientras el gobierno empuja a una crisis sin precedentes.
Por su parte, la delincuencia violenta se incrementa día a día, mostrando que la protección que debería proveer el Estado es inexistente o inoportuna.
En un reciente programa de TV un entrevistado hacía pública su intención de armarse en defensa de su hogar y de los suyos, tal vez ignoraba que él con esa declaración cometía delito, sobre todo porque presentía que los delincuentes cuentan con garantías que son inexistentes para los ciudadanos comunes.
sábado, junio 27, 2020
jueves, junio 25, 2020
ENTRE EL TERROR Y EL ESPANTO
El péndulo de las decisiones políticas oscila entre el coronavirus, el hambre y la delincuencia. El primero ocasiona el segundo y ambos empujan a la tercera. El denominador común de los tres sería la muerte, de tal suerte que cualquiera sea la elección no le escapa con ninguno. Así se muestra falsamente la probable realidad plagada de mentiras e incertidumbres. Los números de infectados, muertos y camas de terapia intensiva dependen de quién las señale y sus intereses. También es cierto que a la enfermedad no saben como controlarla; pero a las personas sólo se les ocurre encerrarlas para beneficio de las disputas encubiertas por el Poder que crece en autoritarismo, hasta ahora sin responsable concreto y dudas justificadas. Los recursos de la burocracia permanecen incólumes o se dilapidan sin mayor vergüenza (Boudou p.ej.).
Supongo que hay medidas flexibles e inteligentes que podrían aplicarse selectivamente, cuidando y moderando los escasos recursos en procura de salvar de la miseria lo que va quedando.
Supongo que hay medidas flexibles e inteligentes que podrían aplicarse selectivamente, cuidando y moderando los escasos recursos en procura de salvar de la miseria lo que va quedando.
domingo, junio 21, 2020
Banderazo
Ayer fue 20 de junio del año 2020, día de la bandera; fecha que habitualmente pasaba sin pena ni gloria, salvo en los humildes actos escolares. Sin embargo, ahora fue distinto.
Yo vine del “banderazo”, con el ánimo reconfortado, pero también con un sabor agridulce que, al principio, no me explicaba a qué se debía. La satisfacción era producto de escuchar “Argentina, Argentina”, gritado en forma auténtica, unánime y sin discordias por muchas, muchísimas personas. Autos y peatones con pancartas que en general reclamaban algo a lo que suponen tener derecho. Mayoritariamente se leía: “Constitución”, “República” y “Justicia”.
Pero…, siempre hay un pero, cuantas veces ignoramos sus contenidos fundamentales. Hay un parangón entre esos términos con el significado de la palabra “Salud”, que solamente sabemos de ella cuando se pierde; mientras está presente la ignoramos.
Cuantas veces hemos escuchado y consentido que se han delegado funciones o acordado superpoderes a algún funcionario, algo que prohíbe y sanciona la Constitución expresamente, con la responsabilidad y pena de los “infames traidores a la Patria”(Art. 29). Sin embargo hemos hecho caso omiso a esa barbaridad. Hoy Cafiero y el presidente ostentan esas facultades al igual que tantos otros que formalmente las obtuvieron antes. Afuera, sólo silencio y complacencia.
“República” implica división de poderes y control recíproco, algo que hoy se ignora. Afuera silencio.
Creímos en una presunta “Justicia Independiente" que debió defender nuestros derechos, hoy pisoteados por impuestos confiscatorios, expropiaciones irregulares, y morosidad selectiva. Afuera, silencio.
Casi un siglo de corrupción que hizo desaparecer riquezas espléndidas y que permanentemente nos ha mantenido al borde de la quiebra. Afuera silencio.
Tal vez si como ayer hubiéramos cuidado lo que tuvimos, todo pudo ser diferente.
Yo vine del “banderazo”, con el ánimo reconfortado, pero también con un sabor agridulce que, al principio, no me explicaba a qué se debía. La satisfacción era producto de escuchar “Argentina, Argentina”, gritado en forma auténtica, unánime y sin discordias por muchas, muchísimas personas. Autos y peatones con pancartas que en general reclamaban algo a lo que suponen tener derecho. Mayoritariamente se leía: “Constitución”, “República” y “Justicia”.
Pero…, siempre hay un pero, cuantas veces ignoramos sus contenidos fundamentales. Hay un parangón entre esos términos con el significado de la palabra “Salud”, que solamente sabemos de ella cuando se pierde; mientras está presente la ignoramos.
Cuantas veces hemos escuchado y consentido que se han delegado funciones o acordado superpoderes a algún funcionario, algo que prohíbe y sanciona la Constitución expresamente, con la responsabilidad y pena de los “infames traidores a la Patria”(Art. 29). Sin embargo hemos hecho caso omiso a esa barbaridad. Hoy Cafiero y el presidente ostentan esas facultades al igual que tantos otros que formalmente las obtuvieron antes. Afuera, sólo silencio y complacencia.
“República” implica división de poderes y control recíproco, algo que hoy se ignora. Afuera silencio.
Creímos en una presunta “Justicia Independiente" que debió defender nuestros derechos, hoy pisoteados por impuestos confiscatorios, expropiaciones irregulares, y morosidad selectiva. Afuera, silencio.
Casi un siglo de corrupción que hizo desaparecer riquezas espléndidas y que permanentemente nos ha mantenido al borde de la quiebra. Afuera silencio.
Tal vez si como ayer hubiéramos cuidado lo que tuvimos, todo pudo ser diferente.
lunes, junio 15, 2020
PREMONICIONES…(VII)
Las últimas noticias señalan con insistencia que la cuarentena sería extendida hasta el 12 de julio (por ahora). Los beneficios de una privación o, meramente, restricción de la libertad tan prolongada es cuestionada por los amplios sectores de la comunidad que han transcurrido penosamente el interregno que aún perdura. En realidad, la regularidad de nuestro ya precario sistema institucional se continúa diluyendo y alejando en medio de zarpazos oficiales que no cesan ni esperan.
Nadie sabe cuándo y cómo despertará la sociedad del extenso letargo. Desde ya es previsible una hecatombe económica y social importante. Muchos no pueden soportar mansamente cien días sin trabajar o producir algún ingreso para su subsistencia y la de su grupo familiar. Gran parte de los que puedan llegar no tendrán resto para continuar como antes. También ya han caído varios cuya suerte hoy ignoramos.
Por otra parte, la presión impositiva agobiante ha permanecido totalmente saludable, sin atisbos de aliviar al ciudadano doliente y siempre en beneficio de una casta inoperante que se mantiene incólume. Crece el temor por el futuro cercano.
El miedo del pueblo es peligroso porque sólo se calma resignando libertades en beneficio del autoritarismo. Este aserto cuenta ahora con más de cuatrocientos años (Hobbes) y ha probado reiteradamente su infalibilidad. También sostuvo: “El hombre es lobo del hombre”, afirmando de tal suerte que no era de esperar generosidad en los que mandan.
Nadie sabe cuándo y cómo despertará la sociedad del extenso letargo. Desde ya es previsible una hecatombe económica y social importante. Muchos no pueden soportar mansamente cien días sin trabajar o producir algún ingreso para su subsistencia y la de su grupo familiar. Gran parte de los que puedan llegar no tendrán resto para continuar como antes. También ya han caído varios cuya suerte hoy ignoramos.
Por otra parte, la presión impositiva agobiante ha permanecido totalmente saludable, sin atisbos de aliviar al ciudadano doliente y siempre en beneficio de una casta inoperante que se mantiene incólume. Crece el temor por el futuro cercano.
El miedo del pueblo es peligroso porque sólo se calma resignando libertades en beneficio del autoritarismo. Este aserto cuenta ahora con más de cuatrocientos años (Hobbes) y ha probado reiteradamente su infalibilidad. También sostuvo: “El hombre es lobo del hombre”, afirmando de tal suerte que no era de esperar generosidad en los que mandan.
jueves, junio 11, 2020
PREMONICIONES…(VI)
Dudaba en continuar esta serie que oportunamente denominara “Premoniciones Sueltas”, simplemente por no insistir en presentimientos poco halagüeños. Pero, finalmente, entendí que un prejuicio no justificaba negar una advertencia que me impresiona importante y grave.
Argentina en el mundo actual y en función de sus propias circunstancias ofrece un panorama ingrato, ya que posee un gobierno bifronte caracterizado por un rencor intrínseco, la ausencia de algún plan o proyecto de futuro, la corrupción e improvisación.
Para comenzar señalo que nuestro país se encuentra maniatado bajo el peso insoportable y siempre creciente de una burocracia inútil que le resta prácticamente toda capacidad de maniobra; el margen residual se muestra solamente como botín para la corrupción, lamentablemente conocida y tolerada por sus víctimas que sólo aspiran a participar de las migajas. Miserable complicidad.
Contabilizamos casi cien años de decadencia económica, default o quiebras reiteradas, degradación política e institucional; particularmente la judicial que se muestra con absoluto descaro.
La inflación, el desorden interno y la inseguridad creciente conspiran contra toda esperanza con fundamento serio; ahora desorbitada por la pandemia, sometida hoy a la manipulación de políticas subalternas.
Todos los países del mundo se contrajeron a sus fronteras y a sus propios intereses, endureciendo su capacidad de rapiña hacia afuera. La explosión demográfica, a su vez, ha traspuesto ya los límites aceptables de su crecimiento, generando de tal suerte un futuro delicado de incierto pronóstico.
Argentina en el mundo actual y en función de sus propias circunstancias ofrece un panorama ingrato, ya que posee un gobierno bifronte caracterizado por un rencor intrínseco, la ausencia de algún plan o proyecto de futuro, la corrupción e improvisación.
Para comenzar señalo que nuestro país se encuentra maniatado bajo el peso insoportable y siempre creciente de una burocracia inútil que le resta prácticamente toda capacidad de maniobra; el margen residual se muestra solamente como botín para la corrupción, lamentablemente conocida y tolerada por sus víctimas que sólo aspiran a participar de las migajas. Miserable complicidad.
Contabilizamos casi cien años de decadencia económica, default o quiebras reiteradas, degradación política e institucional; particularmente la judicial que se muestra con absoluto descaro.
La inflación, el desorden interno y la inseguridad creciente conspiran contra toda esperanza con fundamento serio; ahora desorbitada por la pandemia, sometida hoy a la manipulación de políticas subalternas.
Todos los países del mundo se contrajeron a sus fronteras y a sus propios intereses, endureciendo su capacidad de rapiña hacia afuera. La explosión demográfica, a su vez, ha traspuesto ya los límites aceptables de su crecimiento, generando de tal suerte un futuro delicado de incierto pronóstico.
domingo, junio 07, 2020
PREMONICIONES… (V)
Cuando publiqué Premoniciones Sueltas (26/04/020) suponía que mis inquietudes se agotaban allí; sin embargo, el lento transcurso de los días posteriores motivó las otras publicaciones hasta la presente. Las premoniciones o presentimientos son, en definitiva, interrogantes sin respuestas sobre nuestra actualidad y el futuro próximo para nada promisorio.
Ayer (05/06/2020) el presidente anunció una nueva y prolongada extensión de la cuarentena seguida de una confusa afirmación: “la cuarentena va a durar lo que tenga que durar”, justificando tales palabras con el desconocimiento y descontrol de la pandemia. Es decir que el encierro de los ciudadanos y el ejercicio de la suma del poder público por el Poder Ejecutivo no tienen fecha cierta de culminación.
La cuestión no sería tan preocupante si se avizorara algún pronóstico sobre cómo y cuándo nos aproximaríamos a la normalidad política y social, sin perjuicio de la suerte de la salud pública.
Digamos que una situación de excepción, pasada la sorpresa que la motivó, no puede extenderse indefinidamente. El sistema republicano es incompatible con esa circunstancia.
Asimismo, la Democracia trastabilla ya que estamos viendo desorden, convulsión social, incertidumbre económica, desempleo grave, violencia y delincuencia. Personalmente adhiero al concepto de democracia expresado por un político relevante en su momento: “La democracia implica una división, una colección de desacuerdos. No es un lugar de gente similar sino de gente diferente. Su principio no es de igualdad sino de igualdad de derechos para que cada quién sea diferente y, no obstante, las diferencias y los puntos de vista variados, sea posible vivir juntos sin violencia. La democracia es la historia de la pluralidad y la tolerancia, no la victoria y la imposición. Por ello no hay victorias en la democracia, hay paz y la paz es la verdadera victoria de la vida política de los pueblos”.
Ayer (05/06/2020) el presidente anunció una nueva y prolongada extensión de la cuarentena seguida de una confusa afirmación: “la cuarentena va a durar lo que tenga que durar”, justificando tales palabras con el desconocimiento y descontrol de la pandemia. Es decir que el encierro de los ciudadanos y el ejercicio de la suma del poder público por el Poder Ejecutivo no tienen fecha cierta de culminación.
La cuestión no sería tan preocupante si se avizorara algún pronóstico sobre cómo y cuándo nos aproximaríamos a la normalidad política y social, sin perjuicio de la suerte de la salud pública.
Digamos que una situación de excepción, pasada la sorpresa que la motivó, no puede extenderse indefinidamente. El sistema republicano es incompatible con esa circunstancia.
Asimismo, la Democracia trastabilla ya que estamos viendo desorden, convulsión social, incertidumbre económica, desempleo grave, violencia y delincuencia. Personalmente adhiero al concepto de democracia expresado por un político relevante en su momento: “La democracia implica una división, una colección de desacuerdos. No es un lugar de gente similar sino de gente diferente. Su principio no es de igualdad sino de igualdad de derechos para que cada quién sea diferente y, no obstante, las diferencias y los puntos de vista variados, sea posible vivir juntos sin violencia. La democracia es la historia de la pluralidad y la tolerancia, no la victoria y la imposición. Por ello no hay victorias en la democracia, hay paz y la paz es la verdadera victoria de la vida política de los pueblos”.
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