Otra vez un par de versos del tango “Desencuentro” se aparecieron sorpresivamente cuando trataba de informarme sobre el derrotero mágico de la política vernácula, tanto dentro de la propia Argentina, como fuera de ella. Tal vez Catulo Castillo haya tenido presente una conocida fábula de Esopo, que me permito reproducir brevemente para ubicar a los menos memoriosos que abundan en nuestro país, que reiteradamente ignoran las moralejas ostensibles y conocidas.
“El escorpión le pidió a la rana que lo cargara para cruzar el río, la rana le dijo —¿Cómo se que no me picarás? El escorpión respondió: —porque haría que ambos nos ahogáramos. La rana aceptó; y a la mitad del río el escorpión picó a la rana. Cuando la rana le preguntó ¿por qué?, si los dos vamos a morir; el escorpión respondió: —es mi naturaleza”(Sic).
Las referencias y la moraleja son tan obvias que impactan al observador perspicaz. En fin, nuestro presidente acompañado por el devaluado Guzmán, viaja a diversos países europeos mendigando apoyo para las suplicas que hace al FMI. Por cierto, que los países elegidos de destino carecen de influencia sobre el acreedor, cuyos adalides EEUU, JAPÓN Y CHINA no fueron incluidos en la gira y que son los que “cortan el bacalao”; sin hablar del veto que podría ejercer el primero de ellos. Digamos que es un viaje para distanciarse de las patinadas locales y nada más.
Tampoco el Papa Francisco evidencia beneplácito con la visita programada, ya que, además de su notoria simpatía por Cristina a quién alienta, afila sus dientes por la recientemente aprobada ley sobre el aborto (IVE). Además, el novel ministro del Estado Vaticano, Grabois, como integrante de un gobierno extranjero, tal vez no debió permitirse reparos a la inocua actividad oficial del presidente argentino; a menos que haya alguna instrucción específica sugerida que pudiera justificar la intromisión.
Por su parte el Senado (feudo de Cristina) promueve una ley que prohíbe al Ejecutivo pagar deudas con varios miles de millones de dólares, que probablemente recibiría del FMI. Lamentablemente esa Cámara no puede ignorar que esas asignaciones de ayuda crediticia prevista para varios países necesitados tienen destino prefijado, indiferentes a cualquier pretensión local. Por lo tanto, las instrucciones al presidente no son sólo invasivas de la función del mismo, sino que carecen de sentido, porque no podría hacer otra cosa que cumplir con la finalidad que condiciona al préstamo. Por otra parte, evidencia un desconocimiento incompatible con los sueldos que cobran sus integrantes. Además, deben saber que con un telefonazo de la vice sería suficiente para disponer el destino de ese dinero, si es que llegara y se pudiera.
Otro acto que no ayuda y tiene trascendencia internacional, además de los “vacunatorios” VIP que continúan caprichosamente usándose como propaganda política, agregamos el negociado grande y corrupto de los “testeos truchos” descubiertos en Ezeiza, suficiente y vergonzosamente difundido. Se pretende cerrar escuelas mientras se abrieron las puertas a la libre inmigración del Covid en sus diversas variantes. Otra gran paradoja nacional.
Finalmente, al mismo tiempo que mandan al presidente a pedir plata afuera, la vice proclama a los cuatro vientos que no hay, ni habrá dinero para devolver esos mismos préstamos. Menudo favor para arruinar toda gestión.
Ya no cabe duda alguna que la vicepresidenta actual puso a Alberto Fernández de presidente para ganar ella y vengarse de él, que fue un durísimo y veraz crítico de sus conocidos desmanejos económicos. Fabuloso gambito de dama en el ajedrez nacional.
Si volviéramos a la fábula y cambiáramos los personajes, veríamos que Alberto, sorprendido por la traición en medio del rio, si le preguntara a Cristina por qué lo hace en un momento tan crítico para ambos, recibiría como respuesta: “es mi naturaleza”. Algo imposible más cierto y crudo.
El exceso de candor e ingenuidad presidencial verdaderamente aterra en un momento tan inoportuno.
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