jueves, octubre 29, 2020

HACETE CARGO

Hoy cuando uno observa el panorama nacional (político, social, educativo, moral etc. etc.), en principio no logra comprender lo que sucede; se esfuerza buscando algún justificativo para ver si somos los culpables de lo que nos pasa, quiere encontrar un hilo esperanzador y sólo enfrenta desasosiego, mucha mentira y desorientación.

Quien, como yo, está en tiempo de descuento revuelve en los recuerdos pretendiendo encontrar vivencias que entusiasmaron o momentos similares en los que se pudo superar la profunda angustia que provoca no saber qué hacer; hoy tenemos la triste sensación que provoca reconocer que a nosotros nos falta tiempo, energía y amigos para, equivocados o no, intentar llegar a mejor puerto para reparar está nave que fue hermosa y habitable.

Al menos podemos consolarnos al saber que vivimos y conocimos una época de cambios permanentes y profundos que nos asustaban o agradaban. Un Siglo XX que hizo estallar la historia del mundo y de estas tierras en particular. Iniciamos el siglo pasado como potentados y lo terminamos como mendigos. Dilapidamos una herencia cultural, económica y política fabulosa en desencuentros inútiles y fuegos artificiales. Pero ¿Quién se llevó todo?, porque pudimos ser pródigos, malos administradores y torpes, pero no magos. La riqueza y la instrucción estaban, pudieron perderlas unos y aprovecharlas otros. ¡Pero se esfumaron y vaya a saber dónde fueron a parar!, aunque podemos suponerlo como respuesta a la permanente corrupción política y la indiferencia popular. Recordamos que, al finalizar la Segunda Guerra, en el Banco Central ponían los lingotes de oro hasta en los pasillos ¿Y ahora?

Para peor, la oligarquía empoderada (política, sindical y empresaria etc. como ya lo dije) juega a sacarse el lazo de encima utilizando discursos y actitudes engañosas y desafortunadas. Los que están echan la culpa al anterior y éste al que le precedió; asumiendo todos actitudes periódica y diametralmente opuestas y traicioneras que jamás encontrarán soluciones reales.

Un breve ejemplo lo proporciona la hábil y reciente carta pública de Cristina Kirchner, en la cual se despega del peronismo y del presidente que ella impuso, para zafar del desastre previsible y cercano. El “pobre Alberto” estuvo solo aplaudiendo la estatua de Néstor, el marido de Cristina y hacedor del régimen impresentable. También para el día de la Lealtad (17/10) le tiraron por la cabeza el balcón que fue del General, para que se las arreglara como pudiera frente al PJ amontonado extorsivamente y a gran costo.

Pero aislarlo al presidente frente a la estatua que descartaron bochornosamente de Ecuador, fue el colmo para un alcahuete que no podía ignorar que pasaría esto o algo peor. Lo hacen ir al almacén a pedir fiado pero insultando al dueño, porque si no se enojan.

Le meten al “arcángel” Grabois que promueve una reforma agraria tan antigua como incompatible con las actuales formas de explotación intensiva de la tierra y los modos que comercialización de su producción.

En fin, pocos son los aciertos que podemos adjudicarnos en el siglo pasado, pero todas las barrabasadas, mentiras, traiciones, corrupción y ansias de impunidad de los graves delitos cometidos, que boquiabiertos presenciamos en el 2020 tienen autores perfectamente identificados. Así que, señoras y señores: ¡Háganse cargo!


viernes, octubre 23, 2020

PRONTO YA ES TARDE

Pienso en la ciudadanía (No digo “pueblo” o “nación” para eludir la confusión que ha desatado el oficialismo frente a las movilizaciones habidas); es decir, refiero a las personas que suponen vivir en un Estado de Derecho, que pueden ejercer las actividades que la ley les garantiza. Señalo al ciudadano común que aspira a convivir con otros al amparo de una PAZ SOCIAL garantizada por la vigencia efectiva de normas, que se respetan voluntaria o coactivamente porque así lo han decidido y comprometido al constituir el Estado.

Sin embargo, hoy ese ciudadano vive sorprendido por la acción de grupos que organizadamente agreden “y destruyen” esa estructura protectora ante la inactividad de los que deberían cuidarla. Inactividad que promueve la corrupción, las divisiones inexplicables en policías federales, provinciales, prefectos, gendarmes, soldados, espías etc. Cada una con atribuciones y competencia cuyos límites y funciones hoy están desdibujadas por la ineptitud de las autoridades específicas.

Allá en el sur de nuestro país, grupos armados tomaron territorio argentino y pretenden organizar un Estado mapuche independiente, corren a pedradas (por ahora) a la gobernadora, toman rehenes y tierras en razón de “derechos ancestrales”. 

¿Quién cuida las fronteras?, no lo sabemos porque Gendarmería busca “cuevas” de dólares negros en Buenos Aires, mientras la agresión al territorio argentino sufre tarascones de grupos violentos y armados provenientes de una organización extranjera. ¿Y las FFAA, qué hipótesis de conflictos tienen?

A los ciudadanos se les prohíbe defenderse y los policías (buenos) van presos si hacen algo, tampoco pueden usar armas menos letales que las 9mm.

Las fronteras son absolutamente permeables y los narcos, además de mostrar su poderío económico y criminal sin tapujos, son los únicos que ofrecen trabajo bien rentado y también balean bebés, niños y personas mayores para imponer y mantener los límites de sus feudos.

Los incendios que ardieron medio país responden a planes macabros a mediano plazo; incluso Máximo ya pretende convertir en ley la inmovilización territorial por más de treinta años, arrinconando a los ya castigados dueños para quienes la única salida es entregarse sin más.

Un poco más acá tenemos las innumerables tomas de terrenos que contrarían la ley expresa, contando con la dispensa eclesiástica retransmitidas luego por el presunto “arcángel” Juan Grabois. Todos miran a los costados para ignorar que incitar públicamente a la violación de la ley ¡¡¡también es delito!!! 

Los datos de la Salud Pública que proporciona Argentina a la organización mundial específica, fueron descartados por ser notoriamente inservibles (¿equívoco, mala praxis o. simplemente, macaneo a propósito?).

Entonces pensamos que empobrecidos, enfermos, sin moneda ni protección terrenal o divina; conducidos por un grupo que principalmente aspira a la impunidad costosísima de un equipo al que le sobra comodidad, tiempo y dólares; tenemos muy mal pronóstico frente a lo dispuesto por la impenetrable oligarquía política, sindical y empresaria.

Cualquier solución hoy es tardía, dificilísima y también dolorosa. ¿Se imaginan dentro de tres años?.

martes, octubre 20, 2020

BASTA DE SOPA

Hace algunos años MAFALDA, una genial creación del dibujante y humorista Quino; tira gráfica cuyo personaje principal era una pequeña, muy ocurrente y politizada. Como casi todos los niños detestaba la sopa y cuando ésta integraba el menú, ella expresaba con gesto cansino su humilde disconformidad: “mamá, otra vez sopa”. Esa expresión se popularizó para señalar el hastío que algún suceso desagradable se reitera impunemente.

Otra vez el 17 de octubre convocó ahora a una irresponsable muestra de necrofilia política, practicada en una ocasión por demás inconveniente: presencia mundial del Covid 19.

Para enrostrarnos la clásica y mentirosa capacidad de movilización del peronismo, el oficialismo nacional y uno que otro delincuente próximo al equipo, produjeron un amontonamiento en Buenos Aires para diluir el susto del “Banderazo” del 12O.

Como ya lo anticipé, esta actividad responde a la tradicional técnica K, que nunca da respuesta coherente a cualquier reclamo, simplemente devuelven una ofensa de mayor entidad. Algo así como: “Vos sos ladrón” que recibe como respuesta “Y vos que sos asesino”. Como vemos la imputación no es negada y sólo se pretende ocultarla.

Todo da mucha tela para cortar: el Banderazo fue una importantísima marcha en todo el país, espontánea y gratis, motivada por las muchas falencias del gobierno que se mostraron una a una en cada pancarta. Pacífica y a riesgo propio; el que no quería participar se quedaba en su casa y, si lo deseaba, colgaba la bandera en el balcón. Luego cada cuál a su casa y basta.

En la supuesta celebración del día de la Lealtad a Perón se amontonó en ómnibus y camiones a rehenes de planes sociales, choripanes e ignorancia, provenientes de todas partes. Los mostraron y mandaron de vuelta sin descanso. No se sabe, ni se sabrá el costo en traslados, comidas y otras dádivas. Recuérdese que el viaje era de ida y vuelta con un ratito en Buenos Aires.

Frente al desastre y errores de hoy se contrapone una reiterada celebración de un recuerdo que ninguno tiene de un acontecimiento ocurrido hace más de ochenta años. Para más nadie duda que la Cámpora que gobierna desde la trastienda, no tiene mucha afinidad con el peronismo presidencial, que se ve obligado a un permanente travestismo político para conformar a propios y extraños. Toda una falsía ornamental que ni siquiera sirve para guardar burdas apariencias.

He hablado de necrofilia política porque al “pueblo” lo separan supuestas tensiones entre muertos que, cuando vivieron, afrontaron otras circunstancias totalmente distintas a las que imperan actualmente, además ellos desplegaron mando real en forma personal; no en la traducción que los inmorales ahora concretan con desfachatez mientras amplían sus alforjas. Hasta creo que si el propio General intentara levantarse desde el fondo del cajón y viera lo que hacen en su nombre, comprendería que ni siquiera puede agarrarse la cabeza con sus manos mutiladas y robadas por sus interesados amigos.

En fin, frente a NUESTRAS circunstancias no deberíamos eludir la responsabilidad que nos toca y afrontar los problemas que nos trajo en Siglo XXI con la pandemia y una extraordinaria multitud a cuestas que logran hacer trastabillar al mundo.

Frente a estos reiterados homenajes a una LEALTAD desvencijada que ya no se justifica ni convence, comprendemos a Mafalda y su queja: “mamá ¡otra vez sopa!”.

miércoles, octubre 14, 2020

DERECHA, IZQUIERDA, MIEDO Y ANGUSTIA

Ayer, cuando volví del “banderazo” absorbí todas las noticias televisivas a mi alcance. Estuve hasta tarde y pude informarme que la manifestación había alcanzado niveles muy importantes en todo el país.

Las pancartas y consignas contenían reclamos variados, todos plausibles y pacíficos: libertad, justicia, legalidad constitucional, salud, cuarentena interminable, economía y trabajo destruidos, etc. Había muchas personas, algunas exteriorizaban congoja y otros mostraban enojo.

Por su parte los Tuits de los funcionarios gubernamentales bramaban en las redes: “este no es el pueblo”; “es la Derecha” que pierde en la votación y pretende llegar por esta vía, etc. 

En fin, se advertía que los justificados reclamos iban por un andarivel distinto a los pretendidos reproches oficiales, mostrando nuevamente una argucia política reiterada. No contestar y pretensión de ofender con otro argumento fundamentalmente sin correspondencia entre ambos.

Pero no es igual exigir libertad o justicia que descalificar si el reclamo proviene de la izquierda o la derecha.

Esta técnica permite que el neófito crea que hubo respuesta fuerte al reclamo, aunque no alcance a comprender el significado; sin embargo, quién está advertido sabe que ese tipo de respuesta es igual al silencio. Uno pide Justicia y el otro responde e imputa que es de derecha, p.ej. 

El origen de esta viejísima división (derecha e izquierda) se remite a la Revolución Francesa (1789) que, en la Asamblea Constituyente de mayo de aquel año, distinguía a quienes estaban a favor de ciertas prerrogativas y los otros en contra; unos se ubicaban a la derecha del presidente y los otros a la izquierda. No tenía otro significado.

“Como afirma Réné Rémod, historiador e integrante de la Academia Francesa, los criterios sobre revolución, religión, república que en ocasiones distinguieron a la derecha e izquierda, ya no son válidos. Según Rémond, cuando se interroga a los franceses sobre cuál es el sentido que le dan a la división de izquierda y derecha responden que les parece algo caduco, pero que no tienen dificultad de proclamarse de uno u otro sector que no pueden definir con precisión…La intolerancia hacia el otro necesita de este tipo de pertenencias… La disolución social requiere de odios que no se expliquen y, por lo tanto, que no puedan resolverse” (1).

En fin, si el gobierno cree que la izquierda que defiende proclama como su bandera la defensa de la IMPUNIDAD, no creo que lleguemos a buen puerto, ni que nos sobre el tiempo para aceptarlo y soportarlo. El daño que produce es muy grave.

(1) www.robertoyannello.com.ar - libro “Será Posible”. Pag. 47

miércoles, octubre 07, 2020

CUESTA ABAJO

Cada vez que algo me impresiona mucho y, fundamentalmente, cuando me apena bastante, suelen patentizarse recuerdos decidores, analogías, contenidos en tangos, libros, películas etc. Me extraña esa involuntaria circunstancia no vividas por mí, pero conocidas y guardadas en el subconsciente; citas que afloran inexplicablemente. Es muy variado el origen de las mismas y pueden pertenecer a Maquiavelo como a Gardel o recordar a los hombres con polleras de Escocia.

Ahora pensaba con mucha tristeza la situación que vive mi país y la amenazante posibilidad que empeore dramáticamente. De allí que el titulo de la vieja canción “Cuesta abajo” me resultó tan expresivo que me indujo a copiarlo. También la primera estrofa es insustituible: "… la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser…".

De haber sido una potencia se rodó en algunos años a la miseria adornada por el ridículo. Esta semana interpretamos un innecesario papelón internacional: por un lado, el representante argentino en la OEA (Raimundi) rechazaba el grave informe de Bachelet sobre los DDHH en Venezuela; por el otro, nuestro embajador en la ONU (Villegas) apoyaba y adhería fervientemente al mismo informe; a todo esto, el presidente daba clases en la Facultad de Derecho y la vice junto a D´Elia trinaban en el local partidario pensando en que zancadilla podrían idear. A su vez, la Corte Suprema de Justicia hace equilibrio por el apriete presidencial entre otros; ataque que sufre al resistirse a decretar la impunidad incontestable de Cristina y familia que le exigen desde los otros poderes del Estado. Finalmente, el Congreso Nacional funciona con sus integrantes escondidos o dormidos y cuando alguno se despierta de malhumor. como Moreau, pide juicios políticos a mansalva, mientras otro como Ameri por su bruta torpeza, da espectáculo erótico en plena sesión, para sorpresa y burlas de propios y extraños.

La República avergonzada se oculta como metáfora en un desvencijado “tren fantasma” de algún parque de diversiones ya olvidado y, sabiendo lo que afirma el viejo adagio: “del ridículo no hay salida honorable”, no quiere bajar por ahora.

Para colmo, esta inefable pandemia en la que los muertos se ocultan y esas desgracias pasan a integrar los argumentos de la deleznable política vernácula, se transforma en el broche de oro para la desorientación e incredulidad. Hoy nada hay más incierto que el futuro que enfrentaremos en estas condiciones.

En un mundo complicado dirigido por el “sálvese quién pueda”, no es posible esperar generosidad de otros o simplemente de aquellos que quieran conceder esperas a cambio de beneficios. Todos están urgidos y asustados mientras nosotros carecemos de instrumentos para elegir cualquier camino, guste o no, pero algo que sea coherente por lo menos. No podemos continuar en un estado de confusión permanente. Eso se arrima a la violencia, algo que en forma incipiente aún ya existe en nuestras calles.

Duele pensar que teniéndose a la mano el instrumento insustituible de la Constitución Nacional, se lo ignore premeditada e irresponsablemente.

domingo, octubre 04, 2020

PIRRO DE EPIRO-FERNÁNDEZ DE ARGENTINA

Pirro, rey de Egipto que murió en el año 272 a. C., fue un guerrero del cual proviene el calificativo “pírrico” que se aplica al triunfo o a la victoria conseguidos con más daños del vencedor que del vencido. Se le atribuye haber manifestado, al contemplar los resultados de la batalla que ganó a los romanos: “Otra victoria como ésta y volveré solo a casa” (Sic). 

Aproximadamente 2200 años después, en épocas de Fernández de Argentina”, aplicamos el calificativo al manejo que se hace a la lucha del gobierno contra la pandemia, la economía, la educación y la seguridad.

Es verdad que hasta el momento no se sabe a ciencia cierta qué hacer con el coronavirus, pandemia que afecta al mundo y que hasta ahora no tiene efectiva cura y no la habrá vaya a saber hasta cuándo.

Pero la estrategia que adoptamos se ha transformado en absolutamente singular en comparación con el resto del mundo: clausurar por ocho meses al país (hasta ahora), mostró al comienzo resultados positivos, aunque era claro que se trataba de una medida excepcional destinada a mantenerse por poco tiempo. Sin embargo, se transformó en la cuarentena más extensa del planeta con las desastrosas y previsibles consecuencias. La gravedad del giro de los acontecimientos, a último momento ubica a la Argentina en el “top ten” de los países más afectados. Es evidente que el precio que eludimos pagar al comienzo, lo hacemos efectivo muy tarde con intereses superlativos. Alguna razón habrá advertido oportunamente a TODOS los demás que optaron por medidas menos exageradas previendo las consecuencias lamentables.

La economía también alcanzó otro récord, ¡Pero en cuanto a derrumbe! Las empresas que era evidente no podrían soportar, se fueron a pique arrastrando los empleos. Empleos que el mundo virtual ya había condenado, pero con aviso y tiempo.

Educación para qué hablar con el año perdido. Tan grave para los que debieron entrar a Jardín, como para los que esperaban entrar al mundo profesional, acceder a la tecnología o a la cúspide de las ciencias.

La Seguridad, con los turnos de las fuerzas que redujo las posibilidades de custodia a la mitad; como a la continuidad de los criterios de dudosa buena fe que hoy las rigen, las transforman en casi inservibles. Es evidente que los responsables que dirigen, cuanto la normativa que imponen, no entienden y señalan requisitos y exigencias incompatibles con la finalidad de la función de que se trate. Hablando para ejemplificar de la Policía (no de delincuentes disfrazados, por cierto), concomitantemente a la decisión del Estado de disponer a su favor el monopolio de la Fuerza Pública, también resuelve desarmar a los particulares a quienes él se obliga a proteger; para ello provee de armamento adecuado al órgano que tiene esa función, la de cuidar al ciudadano inerme. Ahora se interpreta que esas armas solamente las puede usar cuando es atacado el funcionario. quién debe justificar “legítima defensa” propia. Cuando se debe cuidar a los otros no se puede exigir que también deba ser atacado el policía para que pueda utilizar los elementos que se le proveyeron para la custodia de la Paz Social; encima con una serie de requisitos que imposibilitan la función.

Ironizando, esto se asemeja a los alguaciles de los viejos “Westerns” que disponían: “desenfunda tu primero”, una ventaja que, casi siempre, suplían con su destreza y velocidad. El principio de “legítima defensa propia” no aplica para el que debe defender a otro, a éste lo obliga otros criterios que debió aprender y entrenar, criterios bastante más delicados, por cierto.

Es imposible esperar una puñalada en el corazón del funcionario para entender que actuó conforme reglamento y se le rinda un ampuloso homenaje “post mortem”, mientras que el ciudadano se salvó de casualidad.