martes, julio 27, 2021

EL PENE CAIDO Y LA DECADENCIA DE OCCIDENTE

Más allá del aparente desdoro al vincular una chabacanería con una genialidad, pretendo disculparme aclarando que no es una ocurrencia mía, sino que el bochorno nos lo enrostra nuestra realidad, nuestro presente y nuestra indolencia; para más destaco que no se trata de una conexión absurda la del epígrafe, es mostrar la confirmación de un pronóstico centenario difícil de digerir. 

La parte de responsabilidad que nos toca en la decadencia no es menor y el propósito que ahora me anima se limita a recordarlo a los amigos y, asimismo, para que ayudemos a reflexionar a los desprevenidos cercanos. Ya son muchas generaciones de indiferencia y de mirar siempre para otro lado. Estábamos convencidos que “el robo para la corona” o cualquier forma de exacción al Estado no nos afectaba porque jamás entendimos que el Estado nos incluye, que éramos también víctimas reales; algo que hoy nos toca aprender con rigor inusitado.

Ahora que la parca nos mira sonriente y de cerca a todos, buscamos vacunas que no están, sea por falta de la plata que se esfumó o por exceso de ideologías avaladas por mentiras descaradas. Hoy se evidencia la necesidad de un Estado que nos incluya y proteja de verdad, con funcionarios capaces y honestos que se olviden por un momento del rédito subrepticio y de un capricho ideológico no autorizado. 

En fin, solamente para evitar otro engaño subliminal recordaremos que, desde los albores de nuestra cultura el pene erecto y grande era el símbolo de riqueza, salud y fertilidad, como lo demuestra la historia y confirman las esculturas de la antigua Roma o los frescos que sobreviven en las ruinas de Pompeya. Símbolo que no merecemos, que no es nuestro caso. 

Supongo que la licitación de diez mil penes erectos y de dimensiones sugestivas, supuestamente para distribuir en las escuelas, dadas las actuales circunstancias es una imprudente banalidad, una burla indecorosa y, seguramente, otro robo. 

Los vacunatorios VIP parece que ya fueron, las dosis escondidas todavía permanecen ocultas y la cartita a los rusos dejó en claro que se prefirió más muertos que conversar a tiempo con los EEUU, el mismo que luego nos “regaló” vacunas que también pueden usarse en jóvenes y niños. Esperemos que este gesto, tal vez irónico, no sea retribuido con algunos penes tan inoportunos como ridículos que nos ocupamos en fabricar con el sello “made in Argentina”.

Volviendo a la segunda parte del epígrafe diremos que el pronóstico hecho a comienzo del Siglo XX, por Oswald Spengler en su obra “La Decadencia de Occidente”, se evidencia con crueldad en el presente y nosotros, lamentablemente, somos una “muestra gratis” invalorable y exagerada.

Muy sintéticamente pellizco unos pocos conceptos sueltos de una obra inteligente de dos volúmenes grandes, complejos y certeros. La etapa de decadencia de una cultura muestra señales y pautas que permitirían reconocerla; en particular el desplome de los valores morales, los derechos sin responsabilidad ni deberes, la renuncia a la austeridad y sacrificio, religiones no punitivas, se pretende que el Estado resuelva todo, se desfigura el arte, la música se conforma con ruidos que apenas rinden culto a la juventud, el arte en general es fagocitado y donde, en el fondo, todo da igual porque la única meta es disfrutar de placeres efímeros, rápidos y sin complicaciones. Hay desinterés por el futuro y ausencia de valoración de lo que aún queda.

El pene erecto es culturalmente incompatible con nuestra pobreza y disolución creciente, con la decadencia casi sin remedio que soportamos, esa que el pueblo se ha resistido admitir. Tal vez, la flaccidez hubiese sido mas apropiada como expresión política de un gobierno decadente, corrupto y mentiroso. Si se trata solamente de enseñar cómo se coloca el preservativo, bastaba un palo de escoba y no una escultura erótica y cara.

Si esto se piensa enseñar en las escuelas sería necesario que las mismas primero funcionen regularmente y, en segundo lugar, que previamente se considerara la catadura de quienes pueden estar capacitados para enseñar este tipo de conocimientos, qué bibliografía o preparación unifica criterios de enseñanza y a quienes se suponen ser destinatarios que adquirirán tan particular saber.

sábado, julio 17, 2021

CONSOLADORES KIRCHNERISTAS

No pude eludir un breve comentario sobre el llamado a Licitación Pública 80-0023-LPU21 del Ministerio de Salud, para la adquisición de 10.000 PENES DE MADERA y otros adminículos ad hoc. Primero supuse un error de ortografía, pero no, no hubo error.

Permítaseme la ironía de considerar esa compra como un acto discriminatorio, por el que debería ser consultada Victoria Donda (INADI). En efecto, los objetos que se adquieren sólo contemplan las aspiraciones sexuales de una minoría, incluso por la escasa cantidad (10.000), ignorando las pretensiones de unos pocos heteros masculinos que no tendrían sus juguetes específicos y diferenciados (Para el caso es de esperar que no se piense en madera). Podría también suponerse que esa cantidad de penes responde a encargos puntuales de algún sector influyente del oficialismo que, seguramente, cuenta con el guiño de aprobación de la jefa.

Sería aconsejable la inclusión de un prospecto que explique la forma de uso, cantidad de aplicaciones y frecuencia conveniente. Asimismo, siendo la madera un material antihigiénico, poroso y difícilmente esterilizable, se podría aconsejar que es necesario el agregado de por lo menos un pliego de papel de lija, aun cuando su uso intensivo disminuya el tiempo de utilización y modifique las medidas y demás prestaciones del producto.

Por otra parte, es un misterio indagar sobre las preferencias del autor del diseño y la fuente de inspiración que, seguramente, será exótica.

Es previsible que la entrega del artefacto será gratuita por parte de quienes pueden estar a cargo (Seguramente La Cámpora) y compleja la elección de los/las beneficiarios/as. Debemos suponer que se incluirá en el envoltorio la prevención de mantenerlo fuera del alcance de los niños.

Dadas las lamentables circunstancias actuales es increíble que no exista algún funcionario con idea del ridículo y cierto don de ubicuidad. Traspasada ya la luctuosa marca de los cien mil muertos, en medio de la irresuelta pandemia todavía, con mucha gente en situación de calle y hambreada ¿No se les ocurre algo más útil y decoroso? ¿Será, acaso, una burla macabra?

lunes, julio 12, 2021

TURRA, BURRA Y RASTRERA

Turra: Sinvergüenza, mal intencionada, ruin

Burra: Persona bruta e incivil

Rastrera: Bajo, vil, despreciable

Los términos utilizados en el epígrafe no pretenden ser insultantes; son simplemente adjetivos admitidos por la Real Academia, que permiten calificar acciones determinadas y los ubica entre otras acepciones, asimismo. atribuibles a cada uno de ellos. Mi afán actual conlleva cierta lamentable ironía y repudio inocultable.

La llamada jueza federal Capuchetti dispuso el archivo de la causa de los VACUNATORIOS VIP, utilizando en el caso un dudoso y subjetivo argumento que distingue e independiza la  INMORALIDAD (que no duda que si la hubo en el caso) con el DELITO cuya existencia negó. (Turra).

La jueza es muy probable que, cuando estudiaba Derecho, al rendir Filosofía Jurídica se haya copiado o fue un lance exitoso, que le permitió trampear el examen desconociendo el contenido de la materia. (Burra)

Tanto la moral como el derecho establecen reglas de distinta naturaleza, pero que no se excluyen ni desvinculan. Al contrario, las normas morales son las únicas que fundan la fuerza obligatoria de las normas jurídicas.

En fin, yendo al caso de los vacunatorios VIP, advertimos en la jueza un exagerado apuro por deshacerse de esa causa, ya sea porque estaba expuesta a presión insoportable o se trata de veneración exagerada hacia el personaje indigno que lo dispuso. (Rastrera)

Robar, apropiarse o disponer de vacunas que correspondían a otro, es delito. Delito que en nuestra realidad cotidiana es pisotear las esperanzas de alguien o, simplemente, privarlo de la vida. Ya tienen casi 100.000 ejemplos. ¿No será suficiente?

Si “adelantarse en la fila” no es delito en “este país”, como afirmó el presidente y “profesor de Derecho Penal” que nos tocó en suerte, ¿Qué razones tuvieron para establecer un orden justificado de prioridades si no las iban a respetar? ¿No se trataba de un orden de normas jurídicas obligatorias y rigurosas? ¿Qué impulsó a los funcionarios a mentir, anotándose como personal de salud? Cuando alguno como funcionario público muestra la “chapa” para que pasen adelante los amigos/as, punteros, militantes, novias etc. ¿No están abusando de su autoridad temporal y prestada? ¿La violación artera y secreta de esas normas obligatorias, además de inmoral, no es también una infracción a las normas establecidas hasta con sanciones específicas? ¿Eso no es delito acaso? Desmerecer la vida de los que deberían proteger, que además les están pagando los sueldos descarados que se atribuyen, es una ignominia, una afrenta pública, TAMBIEN ES TRAICIÓN AL MANDATO CONFERIDO Y DELITO.

Siendo escasas las vacunas que llegaban a cuentagotas, el vacunatorio trucho significa “yo me salvo primero con los míos”, los de adelante que ahora dejé atrás, que se “jodan” ¡Para qué soy funcionario! ¡Los que dejamos atrás que lleguen vivos si pueden!

Un ejemplo burdo puede ayudar a una pueril comprensión: el manoseo a una desconocida que no puede defenderse, nadie pone en dudas que, además de una inmoralidad, es también un delito. Sin embargo, robarle la vacuna o la vida a otro, para doña Capuchetti es sólo una inmoralidad, no un delito. Más que jueza es una encubridora con título e impunidad garantizada.

miércoles, julio 07, 2021

CUENTOS Y REFLEXIONES

Adelanto que la alegría y el optimismo son sensaciones que me abandonan periódicamente hace ya unos cuantos meses. Más precisamente, desde que apareció esta porquería de pandemia, agravada entre nosotros por el vergonzante desquicio oficial. Es una angustia doble la que debemos soportar.

Por este infortunio duplicado y para evitar contagios inoportunos, salimos de casa nada más que para lo imprescindible y, ese aspecto, se traduce en la satisfacción de permanecer junto a mi familia y ver a todos saludables.

En fin, mis setenta y siete años y estas circunstancias me arriman el ocio necesario para escribir; actividad que ocupó mi vida de abogado y más allá de la profesión también, siempre me atrajo: Así expreso mis opiniones políticas y las hago públicas, deseando que sirvan.

También escribo cuentos que acumulo en mi sitio (www.robertoyannello.com.ar), junto a artículos diversos que, por su extensión y/o tema, exceden a la naturaleza de este espacio, cuyos rudimentos (nada más) aprendí no hace mucho. Dado el limitado manejo de la red espero no haber cometido omisiones desagradables. De todos modos, confieso que día a día descubro alguna posibilidad de las interminables que ofrece el mundo virtual; también las hay complejas en su proyección al futuro, como la magnitud que puede lograr la inteligencia artificial (Según Stephen Hawking).

De mis opiniones controversiales me ocupo, sin mucho orden, en el sitio referido que pongo a disposición del que no tenga algo mejor que hacer. A veces, espiar la vida casi entera de algún otro, puede resultar entretenido.

lunes, julio 05, 2021

INSALUBRIDAD PÚBLICA

Hoy se afirma sin tapujos que, hasta el momento, se podrían haber restado o evitado más de ONCE MIL muertes argentinas (El cálculo específico arroja 11.227, Clarín del 3/7/21), de las NOVENTA Y CINCO MIL que ya sufrimos. Hasta ahora no se ha podido conocer la verdad del fracaso de resonancia mundial. Las sensaciones más conocidas suponen que la causa del estrago fue: COIMA o IDEOLOGÍA PERVERSA, también puede ser que AMBAS se hicieran presentes. 

Sea cual fuere la realidad de lo que pasó, no queda duda alguna que la responsabilidad recae en el Ejecutivo Nacional, más concretamente en la que manda, con la escenografía de sus silencios oportunos o sus rabietas histéricas. No sabemos qué cálculos hicieron en el 2020, cuando ya la gente comenzó a morirse y demoraran casi un año en advertirlo, perdiendo inexplicablemente, oportunidades increíbles para lograr que la tragedia ostensible hiciera claudicar la torpeza y tozudez evidente. 

El número de la procaz indiferencia tiene dueños. Aclaremos, si OCHENTA MIL MUERTOS se pueden adjudicar al pésimo manejo de la pandemia; digamos ineptitud, incapacidad, adivinación etc., ONCE MIL TRESCIENTOS sólo se pueden atribuir a la mala voluntad del gobierno.

La jefa dio la orden y fue sicario la diputada Moreau que, ladinamente y a sabiendas, introdujo la palabrita necesaria para desnaturalizar la ley que nos permitía el oportuno acceso al remedio. Mientras tanto el resto de nuestros representantes abriendo la boca ni se enteraron.

Por este capricho taimado se perdieron las posibilidades salvadoras que exhibía la vacuna Pfizer, también se perdió la oportunidad de ayuda y la donación posterior.

En Derecho Penal se denomina dolo eventual el ánimo del que sabiendo que puede provocar daños con su conducta acepta la posibilidad de que tales consecuencias sucedan, sin darle importancia. Las “picadas” en la ciudad, por ejemplo, en las que no se pretende matar a nadie, pero el autor no desconocía que era una consecuencia muy posible. y no le importó.

Por lo menos ONCE MIL MUERTOS, tienen dueños con nombre y apellido. Tal vez la inoperancia vernácula, reconocida y aceptada, oriente al olvido de los jueces este desastre inocultable. Pero queda la esperanza de la conciencia moral; esa que no habla ni publica opiniones, pero que íntimamente no miente ni perdona. Frente a ella no hay excusa que valga.

Que se carguen ochenta mil muertos por burros e improvisados, implica ignorancia que, en su momento, supieron ocultar. Pero UNO u ONCE MIL ejecutados a sabiendas es imperdonable, cualquiera sea la cantidad.

Como tampoco puede aceptarse que los que cobran por velar por los clamados DDHH, se queden en el molde.

Quiérase o no, es mucha gente abandonada a su suerte; ya cayeron una barbaridad de una cuenta que no ha terminado. No debemos confundir ciertos murmullos de esperanzas con estar a salvo, ni creamos que cualquier mezcolanza de vacunas sirva y menos para los nuevos desafíos que se avecinan.

Es de público dominio que, además de los favores que ya hicieron a los amigos postergando ciudadanos de prelación justificada, habría una cantidad importante de vacunas escondidas. De ser esto cierto, nos alejaríamos del dolo eventual en la consideración posible, de la imprudencia o de la impericia, para ingresaren el ámbito de los homicidios por omisión y premeditados.

Veremos qué nos depara el “destino”, como afirma el aserto popular.