sábado, febrero 06, 2021

LA PARRALA

Hay cuestiones muy graves que, para asimilarlas mejor, es necesario un brevísimo flash de cierto humor, aunque éste destello resulte de un argumento dramático. Algo así como escuchar circunstancialmente un chiste en un velorio.

El personaje -La Parrala- al que refiere un viejo tema del cancionero andaluz, enfoca a una misteriosa y reconocida “cantaora”, cuya afición a la bebida generaba muchas y controvertidas habladurías. Unos afirmaban que le gustaba el vino, otros que no; algunos sostenían que bebía para cantar mejor y también había quienes afirmaban que lo hacía por un aciago amor. En fin, todos opinaban sin saber confundidos por la charlatanería infundada de cualquiera.

Si trajéramos a nuestras actuales vivencias políticas algunos temas como, por ejemplo: pandemia; vacunas; Formosa; educación; salubridad fuera y dentro del Covid etc. notaríamos el parecido que tenemos con el pueblo de La Parrala, ya que las mentiras y contradicciones del gobierno en sus distintos estamentos nos obligan a sostener puras suposiciones, aunque en ello estemos apostando la vida misma.

Luego de exponer como cobayos a más de seis mil argentinos para que se nos priorizara con las vacunas, resulta que compramos un buzón indisimulable y con desprevenida ingenuidad. La cantidad de vacunas supuestamente prometidas y anunciadas con bombos y platillos, no existía entonces, no existen ahora, ni existirán en el corto plazo.

En la pretensión de aparentar soluciones rápidas y mentirosas hasta se involucró a la farándula vernácula, invitándose a vacunar a personajes del vodevil local para atraer a los ciudadanos a la “nada” misma. La cuestión tiene varias aristas a considerar: una veterana y oxidada vedette invitada a inyectarse se encargó de pisotear públicamente la invitación oficial por razones valederas; se usan las escasas vacunas para publicidad política; el llamado a la gente es macabro ya que no hay vacunas y, finalmente, se estaría desvirtuando las prioridades esenciales por la falta de insumos, el aprovechamiento y los amiguismos. Se dan claras muestras de la existencia insoportable de “hijos y entenados”, los que acceden por la puerta trasera a la pretendida panacea de la vacuna por sólo pertenecer al oficialismo.

De Formosa poco podrá decirse además de lo evidente, ya que el gobernador modelo Insfran (según el presidente), mete presos a los enfermos y en vez de enfermeros los custodian policías. Corrupto desde siempre, cómplice de Boudou, a quién se le rebajó en casi un año la pena domiciliaria que cumple en su mansión, por realizar un curso de “organización de eventos” (Sic). No imaginamos los beneficios que le acarreará el curso de “filosofía” que ya ha anunciado.

Asimismo ¿Qué pasa con todos los enfermos extra Covid? Los centros de salud funcionando con el freno de mano puesto, el distanciamiento social y todas las precauciones adoptadas, determinan que una gran cantidad de personas sean excluida de la atención mínima y puntual, como las dependientes de diálisis, tratamientos oncológicos y las innumerables patologías que no debieran ignorarse.

De la educación mejor no hablar por la falta de decisiones oficiales (buenas o malas), atorados por gremios, maestros, padres y fundamentalmente, por razones de oportunismo político. Sector absolutamente a la deriva.

La confusión que nos abruma tiene mucho de parecido con la canción que evocamos y que reiteradamente repite: “Que sí, que si… Que no, que no…”, para referir a la confrontación de las suposiciones sin fundamento que tan sólo logra inmovilizarnos y callar, por no saber a qué atenernos.

La última estrofa nos patentiza a nosotros:

“¿Quien me compra este misterio?"

“Adivina adivinanza:”

“por quién llora, por quién bebe,"

“por quién sufre La Parrala”

Quienes son vulnerables por razones de edad, como yo, alguna vez de niños habrán escuchado la canción que, como una parábola, hoy nos conmueve, ya que no solamente para nosotros también el futuro se ha transformado en una muy difícil y preocupante adivinanza.

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