Como en otras oportunidades, espontáneamente se me aparecen frases de la literatura, la música o la filmografía que expresan lo que quiero decir. En este caso es una película memorable del cine italiano ¡Qué decir del director: Ettore Scola, o del protagonista: Nino Manfredi!
El título traducido es: FEOS, SUCIOS Y MALOS. Por entonces medio país se escandalizó por el cruel, cínico y desencantado retrato de la miseria humana, sin perjuicio del doloroso toque humorístico que incluyó el director.
La cuestión viene a guisa por el reciente affaire de las vacunas VIP, con el que Ettore Scola se haría un picnic. El propio oficialismo regala un torpe y asesino ejemplo de la descarada miseria oficial que también nos hiere con las burlonas preguntas: ¿Y vos qué esperabas? ¿No te lo imaginabas acaso?
Cómo no incluir en el libreto la excusa del ministro que culpó a su secretaria privada; esa que le trae café o hace los mandados. Cómo suponer que una mandadera levante el teléfono para rapiñar miles de vacunas que el mundo ansía, incluyendo el indispensable freezer y la logística necesaria, arme un vacunatorio en el propio ministerio. Asimismo, que disponga imperativamente que el Hospital Posadas haga lo mismo con las amistades del ministro; entre las que se encuentran funcionarios, legisladores, gremialistas, parientes, amantes y amigos, etc. ¡Hay que reunir más de tres mil conocidos que tengan acceso directo y secreto a esos remedios, mientras los verdaderos destinatarios se asfixian desesperados! ¿Quién podría ignorar lo que sucedía ostentosamente dentro del gobierno, salvo grave ingenuidad? ¿La fórmula presidencial carece de información elemental y oportuna? ¿Se informa por los diarios o la TV?
Esa irregularidad asesina no se soluciona con alguna renuncia heroica, ni con la ignorancia increíble de los beneficiados ¿Cómo hizo el sindicalista estrella Moyano, para incluir a su esposa -o lo que sea- y a su hijo veinteañero? ¿Nos podemos permitir acaso creer que la cuestión termina allí e ignorar lo que sucede y sucederá con gobernadores, intendentes, concejales y sus parientes?
A menos que gobernantes y gobernados evoquen otro film italiano famoso de 1964, protagonizado por Tognazzi: “EL MAGNÍFICO CORNUDO” y se avergüencen, pienso que no se admitiría, ya que en la película aparece plasmado que, por la insoportable ingenuidad o consentimiento del consorte, elude enterarse de la infidelidad de su mujer -o gobernantes, en nuestro caso-.
Hoy la infidelidad conyugal no es tan grave como lo era hacen setenta años y por lo tanto no convoca como entonces, pero el engaño dañino y egoísta, como la zancadilla que posterga la vida del otro ocupándole el lugar, si enfurece. Hacer uso político de la panacea salvadora sólo corresponde a malnacidos y es imperdonable. Una cosa es robar y otra es elegir a quién matar; la primera es inadmisible y la segunda insoportable.
La respuesta del gobernante responsable de esto debe ser rápida y suficiente, algo que no cumple el mero pedido de alguna renuncia, porque ninguno puede alegar desconocimiento de lo que sucedía. Tampoco ayuda la histeria o el silencio cómplice de la vicepresidente, que acostumbra a mirar para otro lado en casos graves. Es imprescindible que el gobierno se ocupe seriamente del injustificado y mentiroso carnaval de las vacunas aún inexistentes, también que explique claramente el destino dado al escueto cupo que consiguió y que ellos distrajeron en número bastante.
La pandemia que muta en modo macabro cambiando su disfraz, reclama del gobierno postergar su tenaz, ingeniosa e incansable búsqueda de impunidad vergonzante.
FEOS, SUCIOS Y MALOS es sólo una referencia amable hacia ellos, aun cuando no sea desacertada.
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