El previsible agravamiento de tendencias políticas nefastas, para reconocerlas se necesitará recurrir a razonamientos más complejos, entorpecidos por la dificultad comunicacional actual y la confusa transformación cultural habida en las últimas décadas anarquizadas.
Un distinguido colega comentaba su mejor optimismo frente a la desconfianza que yo deslizaba en mi anterior publicación. Desearía que la razón fuera suya.
Como aún persiste mi pesimismo, prefiero comentarlo para ayudar y provocar por lo menos alarma que nos motive.
No veo con buenos ojos el rumbo que día a día imprimen los Fernández al país, apoyados en la cotidiana devaluación de las leyes y su descarado propósito de violarlas abiertamente. Su actividad más notoria se refleja sobre la Administración de Justicia y la desembozada búsqueda de impunidad para la banda que integran.
La Justicia en nuestro país es mala en su funcionamiento y estructura; pero es lo que hay y es mejor que lo que el oficialismo pretende. Esperemos que el Poder Judicial no nos vuelvan a defraudar si es que logra subsistir; el peligro estará en la negociación política que garantice la permanencia de quienes ahora están.
Pero hoy me animo a encarar alguno de esos razonamientos algo complejos como insinué más arriba, valiéndome, por cierto, de conceptos de pensadores famosos como por ejemplo de Giambattista Vico, que afirmaba que “determinados periodos históricos tienen características semejantes entre sí, aunque varíen los detalles”, pensamiento sintetizado en la frase: “corsi e recorsi”. La historia no la concebía como un proceso lineal sino como una espiral ascendente con ciclos semejantes y situaciones parecidas.
Luego de la primera guerra (1914/18), sobrevino la peor pandemia del Siglo XX, la Gripe Española, que cobró unos cuarenta millones de víctimas. A partir de allí se produjo el aislacionismo de los países, el estallido de los nacionalismos y los extremismos, también continuó la rivalidad militar entre potencias, continuaron los movimientos pangermánicos que darían origen al fascismo y al nazismo.
Hoy nos enfrentamos a situaciones parecidas, la pandemia que soportamos nos muestra el agravamiento y profundización de movimientos como el euroescepticismo, el separatismo, el autonomismo, el Brexit y los populismos de todo cuño parecen exacerbarse cada vez más. Incluso EEUU, con Trump a la cabeza, ha dejado de ser la excepción a esta tendencia.
Si unimos las puntas del hilo advertiremos los efectos políticos de la pandemia con la aproximación a un pronóstico supremacista de aislamiento con sabor fascista.PANDEMIAS POLÍTICAS
El previsible agravamiento de tendencias políticas nefastas, para reconocerlas se necesitará recurrir a razonamientos más complejos, entorpecidos por la dificultad comunicacional actual y la confusa trasformación cultural habida en las últimas décadas anarquizadas.
Un distinguido colega comentaba su mejor optimismo frente a la desconfianza que yo deslizaba en mi anterior publicación. Desearía que la razón fuera suya.
Como aún persiste mi pesimismo, prefiero comentarlo para ayudar y provocar por lo menos alarma que nos motive.
No veo con buenos ojos el rumbo que día a día imprimen los Fernández al país, apoyados en la cotidiana devaluación de las leyes y su descarado propósito de violarlas abiertamente. Su actividad más notoria se refleja sobre la Administración de Justicia y la desembozada búsqueda de impunidad para la banda que integran.
La Justicia en nuestro país es mala en su funcionamiento y estructura; pero es lo que hay y es mejor que lo que el oficialismo pretende. Esperemos que el Poder Judicial no nos vuelvan a defraudar si es que logra subsistir; el peligro estará en la negociación política que garantice la permanencia de quienes ahora están.
Pero hoy me animo a encarar alguno de esos razonamientos algo complejos como insinué más arriba, valiéndome, por cierto, de conceptos de pensadores famosos como por ejemplo de Giambattista Vico, que afirmaba que “determinados periodos históricos tienen características semejantes entre sí, aunque varíen los detalles”, pensamiento sintetizado en la frase: “corsi e recorsi”. La historia no la concebía como un proceso lineal sino como una espiral ascendente con ciclos semejantes y situaciones parecidas.
Luego de la primera guerra (1914/18), sobrevino la peor pandemia del Siglo XX, la Gripe Española, que cobró unos cuarenta millones de víctimas. A partir de allí se produjo el aislacionismo de los países, el estallido de los nacionalismos y los extremismos, también continuó la rivalidad militar entre potencias, continuaron los movimientos pangermánicos que darían origen al fascismo y al nazismo.
Hoy nos enfrentamos a situaciones parecidas, la pandemia que soportamos nos muestra el agravamiento y profundización de movimientos como el euroescepticismo, el separatismo, el autonomismo, el Brexit y los populismos de todo cuño parecen exacerbarse cada vez más. Incluso EEUU, con Trump a la cabeza, ha dejado de ser la excepción a esta tendencia.
Si unimos las puntas del hilo advertiremos los efectos políticos de la pandemia con la aproximación a un pronóstico supremacista de aislamiento con sabor fascista.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Muchas gracias por tus comentarios.