lunes, enero 25, 2021

PELOTON DE FUSILAMIENTO

Por fusilamiento se entiende a la ejecución de un individuo a través de la descarga de armas de fuego efectuada por un pelotón designado a tal efecto. Es un medio de matar legalmente reconocido durante siglos.

Si bien no es el fusilamiento propiamente dicho el tema que específicamente me ocupa, corresponde mencionar ciertos antecedentes. Hubo fusilamientos individuales y también de varios a la vez; en ocasiones entre las armas se incluía alguna con bala de fogueo para que todos pudieran suponer que esa le había tocado y aliviar las consecuencias traumáticas del asesinato. El pelotón, si bien podían integrarlo voluntarios, normalmente se conformaba obligatoriamente y con amenaza de sanción al que se resistiera o no cumpliera la orden con efectividad.

Un poema de Nicolás Guillén nos acercará al tema que quiero proponer:  “Van a fusilar a un hombre que tiene los brazos atados. Hay cuatro soldados para disparar. Son cuatro soldados  callados, que están amarrados, lo mismo que el hombre amarrado que van a matar.-¿Puedes escapar?",

El objeto de especial consideración en el presente no es, por cierto el condenado, sino cada integrante del pelotón en particular. Aquel que tiene la obligación de apretar el gatillo. 

La temática que ahora deseo referir la insinué al final de un artículo publicado hace mucho (26/10/2012) y está incorporado a mi página (www.robertoyannello.com.ar).

Hoy ya ha entrado en vigencia la ley que admite el aborto (IVE), aspecto sobre el cual en aquella oportunidad di mi parecer con cierta extensión, por lo que ruego que cualquiera que pudiere interesarle mi opinión sobre el aborto se remita allá.

Ahora quiero señalar no al que está adentro, sino al que está afuera y debe practicarlo que, al igual que el soldado del pelotón, debe obligatoriamente apretar el gatillo o ejecutar el acto pertinente.

La ley ha dispuesto sobre la procedencia del aborto, pero incurre en una lamentable falta de consideración de todos aquellos que deben llevarlo a cabo quieran o no (más allá del arte de curar y del juramento hipocrático); ya sea porque no les quede más remedio o bien por razones económicas o temor reverencial.

Tratándose de una cuestión con antecedentes excesivamente polémicos, no será fácil encontrar a aquellos que quieran hacerse cargo públicamente de semejante tarea.

No cualquiera se anota para integrar un pelotón de fusilamiento.

sábado, enero 23, 2021

APOCALYPSE NOW

El epígrafe, excesivo por cierto, lo tomo de la película homónima (1979, Francis Ford Coppola, Apocalipsis Ahora), que refiere a sucesos terroríficos ocurridos o supuestos en Vietnam. Acá tal vez mi opinión sea también exagerada y el título monstruoso, pero prefiero la sinceridad por si surge algo positivo que la descalifique. Por lo menos que aliente a la búsqueda de soluciones que moderen el pronóstico.

Por empezar, señalo que el mundo tiene una capacidad determinada y llega un punto en que se agota; igual que un ómnibus donde en un momento no caben más. Teniendo en cuenta que los expertos señalan esa capacidad de nuestro planeta en menos de cuatro mil millones de personas para subsistir sin depredar, nos habríamos pasado en más de tres mil quinientos millones, exceso que permanece ayudado por la tecnología y abusando de los recursos, algo poco esperanzador. 

La superpoblación acarrea las lacras propias del hacinamiento que afecta a todas las especies, como los asesinatos y hasta el canibalismo. Hoy, entre nosotros, se traducirían en guerras con bombas, tiros o “virus”, como bien sostiene públicamente Bill Gates. Todavía no puede afirmarse que nuestra inesperada pandemia haya salido intencionalmente de algún laboratorio o no. Tampoco podría negarse la subsiguiente conmoción de un mundo desorientado. Ninguna solución se muestra posible aún y, menos todavía, que sea fácil.

Sin embargo, nosotros, frente a este panorama inocultable y complejísimo, sólo nos enredamos en un enjambre de vacunas de cuya efectividad se duda y en negociaciones  que medran inescrupulosos con actitudes plagadas de engañifas. Tan solo importa realmente la impunidad de la banda y, principalmente, de su jefa. Se pretende que lo evidente sea invisible y con descaro. Para ello es necesario profundizar la grieta social e incrementar el silencio y la falta de organización popular que permita la defensa del grupo, principalmente del futuro que acecha. Prepararnos para lo porvenir. Países potentes se desmoronan, otros se cierran bruscamente y el resto no sabe qué hacer. Quizás ya intuye que sobra.

El sistema legal en países de segunda se descalabró y la organización política que conocimos ya no depende de partidos sino de grupos mafiosos irresponsables e impenetrables, los que no dudarían en entregar a la madre a cambio de confusas aspiraciones personales.

La democracia, el sistema republicano y la representación popular se debilitan día a día en manos de más y más mendigos mantenidos que, en realidad, tampoco sabrían qué hacer para su propio beneficio. Hoy la capacidad de un teléfono celular y la actividad “on line” descartan un alto porcentaje de posibilidades laborales; lo que seguramente se agravará pronto. Si el futuro está en manos del conocimiento, entre nosotros nada justifica haber perdido un año de educación y no saber qué hacer para recuperar el tiempo; como tampoco, y es lo peor, cómo hacerlo y qué orientación darle.

Si a la ley se la desnaturaliza manteniéndosela para guardar apariencias, algo que no sirve para afrontar a la anarquía, que es aún peor; urgentemente habrá que pensarse en hallar algún elemento aglutinador apropiado que no sea fascista, ahora pretendido por varios.

En la base de estos razonamientos está la pretensión de avanzar hacia la oportunidad de una subsistencia posible y adecuada. El contenido de “adecuada” depende de cada uno.

domingo, enero 10, 2021

PANDEMIAS POLÍTICAS

El previsible agravamiento de tendencias políticas nefastas, para reconocerlas se necesitará recurrir a razonamientos más complejos, entorpecidos por la dificultad comunicacional actual y la confusa transformación cultural habida en las últimas décadas anarquizadas. 

Un distinguido colega comentaba su mejor optimismo frente a la desconfianza que yo deslizaba en mi anterior publicación. Desearía que la razón fuera suya.

Como aún persiste mi pesimismo, prefiero comentarlo para ayudar y provocar por lo menos alarma que nos motive.

No veo con buenos ojos el rumbo que día a día imprimen los Fernández al país, apoyados en la cotidiana devaluación de las leyes y su descarado propósito de violarlas abiertamente. Su actividad más notoria se refleja sobre la Administración de Justicia y la desembozada búsqueda de impunidad para la banda que integran.

La Justicia en nuestro país es mala en su funcionamiento y estructura; pero es lo que hay y es mejor que lo que el oficialismo pretende. Esperemos que el Poder Judicial no nos vuelvan a defraudar si es que logra subsistir; el peligro estará en la negociación política que garantice la permanencia de quienes ahora están.

Pero hoy me animo a encarar alguno de esos razonamientos algo complejos como insinué más arriba, valiéndome, por cierto, de conceptos de pensadores famosos como por ejemplo de Giambattista Vico, que afirmaba que “determinados periodos históricos tienen características semejantes entre sí, aunque varíen los detalles”, pensamiento sintetizado en la frase: “corsi e recorsi”. La historia no la concebía como un proceso lineal sino como una espiral ascendente con ciclos semejantes y situaciones parecidas.

Luego de la primera guerra (1914/18), sobrevino la peor pandemia del Siglo XX, la Gripe Española, que cobró unos cuarenta millones de víctimas. A partir de allí se produjo el aislacionismo de los países, el estallido de los nacionalismos y los extremismos, también continuó la rivalidad militar entre potencias, continuaron los movimientos pangermánicos que darían origen al fascismo y al nazismo.

Hoy nos enfrentamos a situaciones parecidas, la pandemia que soportamos nos muestra el agravamiento y profundización de movimientos como el euroescepticismo, el separatismo, el autonomismo, el Brexit y los populismos de todo cuño parecen exacerbarse cada vez más. Incluso EEUU, con Trump a la cabeza, ha dejado de ser la excepción a esta tendencia.

Si unimos las puntas del hilo advertiremos los efectos políticos de la pandemia con la aproximación a un pronóstico supremacista de aislamiento con sabor fascista.PANDEMIAS POLÍTICAS

El previsible agravamiento de tendencias políticas nefastas, para reconocerlas se necesitará recurrir a razonamientos más complejos, entorpecidos por la dificultad comunicacional actual y la confusa trasformación cultural habida en las últimas décadas anarquizadas. 

Un distinguido colega comentaba su mejor optimismo frente a la desconfianza que yo deslizaba en mi anterior publicación. Desearía que la razón fuera suya.

Como aún persiste mi pesimismo, prefiero comentarlo para ayudar y provocar por lo menos alarma que nos motive.

No veo con buenos ojos el rumbo que día a día imprimen los Fernández al país, apoyados en la cotidiana devaluación de las leyes y su descarado propósito de violarlas abiertamente. Su actividad más notoria se refleja sobre la Administración de Justicia y la desembozada búsqueda de impunidad para la banda que integran.

La Justicia en nuestro país es mala en su funcionamiento y estructura; pero es lo que hay y es mejor que lo que el oficialismo pretende. Esperemos que el Poder Judicial no nos vuelvan a defraudar si es que logra subsistir; el peligro estará en la negociación política que garantice la permanencia de quienes ahora están.

Pero hoy me animo a encarar alguno de esos razonamientos algo complejos como insinué más arriba, valiéndome, por cierto, de conceptos de pensadores famosos como por ejemplo de Giambattista Vico, que afirmaba que “determinados periodos históricos tienen características semejantes entre sí, aunque varíen los detalles”, pensamiento sintetizado en la frase: “corsi e recorsi”. La historia no la concebía como un proceso lineal sino como una espiral ascendente con ciclos semejantes y situaciones parecidas.

Luego de la primera guerra (1914/18), sobrevino la peor pandemia del Siglo XX, la Gripe Española, que cobró unos cuarenta millones de víctimas. A partir de allí se produjo el aislacionismo de los países, el estallido de los nacionalismos y los extremismos, también continuó la rivalidad militar entre potencias, continuaron los movimientos pangermánicos que darían origen al fascismo y al nazismo.

Hoy nos enfrentamos a situaciones parecidas, la pandemia que soportamos nos muestra el agravamiento y profundización de movimientos como el euroescepticismo, el separatismo, el autonomismo, el Brexit y los populismos de todo cuño parecen exacerbarse cada vez más. Incluso EEUU, con Trump a la cabeza, ha dejado de ser la excepción a esta tendencia.

Si unimos las puntas del hilo advertiremos los efectos políticos de la pandemia con la aproximación a un pronóstico supremacista de aislamiento con sabor fascista.

miércoles, enero 06, 2021

DESFACHATEZ ARTERA Y REPUGNANTE

Cuando expiraba el abominable 2020, su último suspiro fue rapiñado por los tramposos del gobierno para ofrendar a la vicepresidenta el mejor regalo que la camarilla oficial tuvo a su alcance. El obsequio en sí mismo, del que nos ocuparemos luego, además de vergonzante fue solapado, inoportuno y repulsivo, ya que quiso disimular su voracidad tras otras noticias complejas. El último día hábil del año, legisladores ocultos en la madrugada sancionaron la ley del aborto (IVE), para la algarabía y el desconsuelo de la muchedumbre que confrontaba en la calle sin demasiadas precauciones sanitarias, sin perjuicio de la trascendencia pública e inmediata del resultado que, a su vez, serviría para ocultar el suceso judicial que comentaremos luego. Seguramente esa propaganda estaba destinada a opacar el resto de las novedades, lo que demostraba la premeditación de los autores, de allí su carácter traidor y artero. Junto a esa ley, a la que le falta promulgación y reglamentación aún, se deslizó otra novedad francamente lamentable y dolorosa para muchos de los miserables y más indefensos sectores de la población: “el recorte jubilatorio”. Ésta seguramente circularía con sordina dada la tumultuosa algarabía abortista y la celeste desazón.

 La “casualidad” quiso que, bajo semejante ruido legislativo, un ignoto juez sorpresivamente sentenció que la señora vicepresidenta debía cobrar unos dos millones de pesos mensuales por la necesaria superposición de pensiones privilegiadas, más otros CIEN MILLONES con carácter retroactivo por no haber recibido antes semejantes estipendios.

Pero más allá del ilegal tarascón económico se impone meditar sobre los modos ofensivos, voraces y desfachatados que utiliza para hacer y deshacer lo que le viene en ganas. Sin preocupación ni sensibilidad quita hasta los mendrugos de los hambrientos, sin importarle la oportunidad para concretar otro de los habituales manotazos, que logra con el apoyo político del conjunto de alcahuetes que gozan de su favor y participan en esa corrupción.

Se trata de actos del Estado francamente ilegítimos por su inmoralidad y descaro. Nosotros, encerrados y confundidos por esta rara pandemia, estamos produciendo el silencio que otorga justificación tácita a estas barbaridades. En este caso, dada la falta de verdadera publicidad de los actos de gobierno y la irresponsabilidad de todos los funcionarios enredados en una madeja judicial prefabricada, cuanto la inobservancia de la ley, nos permite afirmar la sinrazón de toda representación política y el no muy lento deceso del sistema Republicano de gobierno.

El pueblo, en su momento, no pudo ignorar que el presidente apenas formal y asustadizo, no tendría más destino que el de un mal hecho espantapájaros que, sin embargo, logró su pobre cometido con creces.