jueves, septiembre 30, 2021

DEMOCRACIA TRAMPOSA

Nuestra idiosincrasia, indiferencia e ignorancia, nos coloca en situación de indefensión de la que será muy difícil desprendernos. Y no va a ser fácil porque nos hemos acostumbrado a vivir mal, pensar peor y a desconocer las consecuencias de este lamentable “combo” de desconfianza. Aceptamos burdas mentiras, huimos de todo compromiso y ya se perciben rasgos graves de disolución social que, por ahora, llaman “grieta”. Una de las causales del previsible desastre es que hasta confundimos el significado de las palabras que pronunciamos y de las instituciones que inicialmente se fundaron en argumentos profundos.

Por ejemplo, el oficialismo ahora imprime miles de centenas de millones de pesos sin respaldo, destinados regalar en su campaña electoral de un mes, para que Cristina quede impune, favorecida por una equivocada interpretación del orden legal que ya perdió el rumbo en manos de jueces venales. Todos estos regalos con plata del Estado ¿No es un gasto que debe justificarse en algún momento? ¿Pero no nos damos cuenta ya que es una perjudicial ignominia y fraude chabacano? ¿Y? Hasta ahora sólo se escuchan quejas de café sobre algo destinado al olvido y a la futura falsía procaz, que oportunamente aceptaremos.

El oficialismo es espeluznante y descarado, una gavilla de delincuentes mal intencionados, mientras que el rejunte opositor nos beneficiaría si gana y se comporta honorablemente, como desearíamos. Pero no carga ni muestra la esperanza de orientar al pueblo hacia un futuro promisorio y razonable sin quimeras. Esperemos que, por lo menos, no se dividan ni se entreguen enseguida como el recordado Borocotó. De mínima quisiéramos que fuesen honestos.

Al comienzo utilizo en el epígrafe “Democracia tramposa”, porque hablar de Democracia sin entender qué es, sólo sirve a los que quieren enterrarnos y entregar lo que quede.

Por ejemplo, una antigua clasificación de las formas de gobierno, teniendo en cuenta el número de personas que los integraban, distinguía: 1°-Monarquía, cuando era uno el que gobernaba; 2°- Aristocracia, cuando era un grupo -los mejores- quienes los hacían;3°- Democracia, cuando era el gobierno del pueblo. Estas se denominaron formas puras porque aspiraban al bien común. Pero cuando la finalidad NO eran el bien común, esas mismas formas degeneraban. La monarquía se convertiría en tiranía; la aristocracia en transformaba en oligarquía y la democracia se convertía en demagogia; éstas también eran denominadas formas impuras por su distanciamiento del bien general como objetivo.

Por eso cuando hablo de oligarquía, lo hago despectivamente. Nuestra oligarquía es política, sindical, patronal (Uniones, cámaras etc.), eclesiástica etc. Los grupos definidos que se han encaramado en cada ámbito, aun cuando se muestren enfrentados; simplemente se cuidan entre si protegiéndose de alguna manera que les permita perdurar sin mayores cambios. Será difícil remover toda esa estructura prostituida. No todas las personas son o fueron malas, pero da la casualidad que los que deciden han sido casi siempre los peores y siempre nos han hecho caminar por el borde de la quiebra. El verso del bien común, casi siembre ha sido para la gilada; tal vez por eso la juventud valiosa que los presiente se está yendo. Mejor dicho, se la están llevando selectivamente. ¿Por qué no se llevarán corruptos, motochorros, pedófilos y narcos? Es posible que si así fuera quedaríamos pocos, pero sería de desear que los que quedaran se reconocieran entre sí, como nación, como un grupo humano con destino común y con la necesidad de recrear el tejido social quebrado.

La democracia no es, ni podría ser, el gobierno del pueblo, porque como afirmaba Rousseau, el pueblo no gobierna, lo gobiernan. Aquel concepto de democracia sólo sirve para engañarnos, para que creamos que, finalmente, el culpable del fracaso es el propio pueblo que eligió a quienes creía sus representantes y sólo dio forma a una nueva oligarquía.

La mejor manera de comprender la idea de Democracia es señalando sus opuestos, los que la niegan y contradicen: 1- El totalitarismo, que asfixia la libertad; 2- El absolutismo, que la extingue. Es un régimen político, no una simple forma de gobierno.

De allí que el concepto de democracia esté tan íntimamente ligado a la libertad y la paz social que la posibilita. Por lo menos es lo que yo entiendo y quisiera para Argentina.

viernes, septiembre 24, 2021

¿QUÉ PRETENDE USTED DE MI?

Verdad o mito, la frase se le atribuye a una película (1968) donde Isabel Sarli la habría formulado ante una obviedad. Desnuda e indefensa dentro de un camión frigorífico, sin escape y frente a un personaje nefasto que se acercaba con la clara intención de violarla y maltratarla sin tener impedimento alguno. ¿Para qué le daría mayores explicaciones sobre sus pretensiones, si hasta se le corría la baba?

Qué habrá pretendido el director del film (Armando Bo) con la escena estúpidamente ingenua y pornográfica, más allá de inducir el morbo del espectador considerado “estúpido”, y que colmó la taquilla. Nada, absolutamente nada más que dinero. La película entonces prohibida para menores, hoy se suele pasar sin restricciones por TV. Deben suponer que los chicos crecieron sin dejar de ser estúpidos.

Imaginemos por un momento que fuéramos nosotros los arrinconados en el fondo del camión y, de repente, entran todos los secuaces que volvieron con Aníbal y Manzur a la cabeza, supuestamente dirigidos por un badulaque, que a su vez reporta a Cristina. ¿Se justificaría, acaso, hacer la pregunta que inmortalizó la Sarli? ¿Es difícil suponer qué es lo que pretende semejante banda de procesados? Tal vez ya sepamos, sin duda alguna, cuales serían las pretensiones que mueven a un equipo más conocido que “Harry Potter” y sus trucos, para hacer desaparecer mejor que el pequeño mago, las cosas ajenas o hacernos creer que lo que vemos no es lo peor.

La realidad, que empezó hace dos años como una película de fantasía, de dibujos animados, que el elenco de delincuentes vendió a un público candoroso, repentinamente se convirtió al género del horror chabacano, que no esperó al final para asustarnos. Queda todavía un buen rato de mascaradas espeluznantes y ridículas. Digamos que esto recién empieza.

Esta etapa de nuestra Argentina no debería existir, es increíble que no haya más que delincuentes que aspiran terminar de esquilmar a este país quebrado, en vez de moderar sus tragedias. Tropeles de matones ahuyentan a las empresas, salteadores urbanos atemorizan a la gente y la falta de un futuro aceptable empuja a la juventud valiosa para que se vaya.

No debemos dejar de considerar las barbaridades que hicieron, hacen y harán durante la lamentable presencia de la pandemia. Negociaron con la compra de vacunas por hacerse los “progres”, tan inmorales como chorros, así se anotaron unas cuantas muertes. Robaron y escondieron vacunas o las usaron por debajo de la mesa; con esta chanchada se puedieron anotar otros tantos de los 115.000 finados. Encerraron al pueblo un año y medio y cerraron las escuelas. Todavía no alcanzaron ninguna de las metas que se propusieron o mintieron que lo hacían.

Ahora que la peste afloja un poco, la dan por terminada por decreto que satisface sus necesidades de movilización electoral, a los actos, las junteras y los regalos. Disponer que no se use el tapaboca ni en las reuniones multitudinarias como el futbol, es un inocultable mérito para adjudicarse a sabiendas más contagios y muertes. Total, esos no hablan, tampoco votan ni piden nada.

Ni pensar en lo que pretenden hacer con la maltrecha economía en el transcurso al 14 de noviembre. No muestra pudor ni medida la cosmética con que se pintan los asustados “compañeros”. Si los viera el propio General, manto sacrosanto donde se ocultaron varias gavillas de malandras, los vuelve a sacar a patadas por ridículos e inservibles.

“Qué pretenden ustedes de nosotros”, remedando a la Sarli por la obviedad manifiesta, cuando estamos en “pelotas y a los gritos”, como dijo otro General que si servía (San Martín), ante el rejunte improvisado que gobierna para seguir esquilmándonos con descaro. Evidentemente que continúan navegando en la neblina con absoluta irresponsabilidad. En esto ya se le adelanto Luis XV en Francia hace mucho, cuando frente al descontento popular respondió con malicia y manifiesto desinterés: “Después de mí el diluvio”. ¿No es muy similar lo que sucede ahora? Una pena que ignorara que luego a su hijo y heredero le cortaran la cabeza junto a su querida María Antonieta. Ojo, que del rencor popular no se salvan ni las mujeres, ni los niños.

Cualquier parecido con la realidad NO es mera coincidencia.

jueves, septiembre 16, 2021

AHORA A PRESTAR ATENCIÓN

El domingo 12 de septiembre, así como para el oficialismo fue un terremoto, para quienes no lo “admiramos”, ni mucho menos, fue un bálsamo de esperanza de poder orientar racionalmente nuestro ingreso al último vagón del futuro ya en marcha.

Ha nacido una expectativa, pero esperemos que el pronóstico favorable se “concrete” en noviembre. Lo deseo de corazón. Aunado a ese deseo quisiera que, con los números necesarios en el Congreso o, por lo menos, en Diputados, alcance para poner coto a este gobierno bochornoso de fantasmas, que dan órdenes tras bambalinas y que hace rato perdió la brújula de la República. Tenemos urgente necesidad que la Argentina que supimos conseguir entre decididamente al Siglo XXI, lo comprenda y se adapte a sus notables cambios y exigencias.

Primero habrá que superar todas las trapisondas y trampas de las que son capaces y saben hacer. Desde reventar la moneda, o lo que queda de ella, hasta comprar voluntades flojitas, todo es muy posible.

Hay un trámite lamentable que ya conocimos y fue el caso de BOROCOTÓ que, en el año 2005, fue electo integrando el PRO y antes de asumir la banca se lo compró el kirchnerismo. Célebre acto de transfuguismo que debe recordarse para que hagamos lo que esté a nuestro alcance para prevenirlo y evitarlo. Una coalición política será difícil de conducir, pero no puede haber pretexto para traicionarla o debilitarla. Ya hay rumores, sólo rumores, inquietantes por estos lares.

El triunfo obtenido, por ahora, no es más que un buen augurio que no tiene dueño; es sólo el denominador común del ánimo de muchos ciudadanos, no hay patrones ni intérpretes de la voluntad expresada, que busca la estabilidad y la certeza que solamente una república seria puede proveer.

Esta gente que está en el gobierno es inefable; la jefa y sus secuaces más inmediatos buscan fundamentalmente impunidad, escapar de la justicia, mientras siguen los oscuros vuelos con cargas desconocidas. Los subalternos han mostrado ser badulaques desorientados que se pierden en marchas y contramarchas, mientras esa especie de Gestapo que lidera Máximo, discurre entre la traición, la sorpresa ladina y la dictadura demagógica ahora desenmascarada.

Para peor, la casta gobernante es hoy un avispero de pasiones incompatibles, que pisan en el barro del ridículo internacional la cabeza de la Argentina. Subieron el país al viejo “tren fantasma”; un juego de sorpresas mentirosas que se despliegan en el oscuro viaje de final incierto y espeluznante.

El triunfo electoral reciente debe ratificarse en noviembre, para transitar los dos años que faltan con la nariz fuera del agua, no mucho más. Una etapa larga para atajar penales mayormente. La institucionalidad posible en tal plazo es tan sólo lo menos peor a que podemos aspirar para evitar que sigan rompiendo y desapareciendo lo que nos pertenece a todos. Debemos evitar que, si les va mal como espero, desguacen lo que queda del país (Mapuches aparte).

Pero lo más trágico es el tiempo que estamos condenados a perder  para prepararnos a entrar en un futuro difícil que, en el mejor de los casos, nos permitiría ocupar un humilde rincón.

Tres incógnitas me desvelan: 1°) ¿Quién se roba desde siempre una fábrica de recursos como es nuestro país, para mantenerlo permanentemente en convocatoria de acreedores o en quiebra (default); 2°) ¿Por qué no se advierte o, simplemente, se calla el latrocinio reincidente, la descomposición institucional y se aplaude el delito?; 3°) ¿No se advierte, acaso, la aceleración del tiempo, de las necesidades que surgen y los cambios que no se asimilan?

No sirve lloriquear y seguir en lo mismo. Si no se piensa y hace algo orgánico y de actualidad, mejor pegarse un tiro bastante más arriba de los pies.

jueves, septiembre 02, 2021

In memorian

(de un corrupto, cobarde y ridículo)

Como es sabido, la locución latina traducida literal y tradicionalmente significa “en recuerdo, en memoria”, que se usa habitualmente para concretar un “homenaje póstumo”. “Esta conmemoración es más profunda que un obituario, por que describe la esencia del fallecido y la razón por la que se lo recordará”.

Ayer, miércoles murió Norberto Mario Oyarbide después de más de veinte años de escándalos, caradurismo, corrupción, cobardía, llorón público, coimero y, fundamentalmente, ridículo. De estas cualidades hizo gala con altísimo perfil, disfrutaba que todo eso se hiciera público, que se lo reconociera impúdico. Desfachatado y sinvergüenza; hay otros varios parecidos que lo sobreviven, pero sin tanta exposición pública y pasan disimulados por el disfraz de sus ideologías inadmisibles. La única ideología que puede permitirse un juez en funciones es la Ley que necesariamente debe conocer y aplicar, aunque no le guste. 

Este fulano disfrutó de los queridos taxi-boys de Spartacus, algo que luego hizo que fundara gustosamente varias sentencias teledirigidas. Benefició sin ponerse colorado, entre otros, a De Vido, Bonafini, Moyano, Zannini, Liuzzi, Boudou, Nestor y Cristina, Manzanares, Menem, Corach, etc. ignorando delitos flagrantes y millonarios, dolorosos al pueblo que traicionó.

Disfrutaba que se le atribuyera “ser corrupto desde que era un espermatozoide”, como le dijo Carrió. Ridículo en su comportamiento, indumentaria de bombín, jaqué y bastón, mostrando su anillo mal habido de U$A 250.000. 

Todos premios públicos a la conspiración e ilegalidad que no hacía nada por ocultar.

Pero dejemos un ratito al glamoroso difunto, buen gourmet y mejor “bon vivant”, para corrernos hasta un espejo y preguntarnos: “¿Y nosotros, incluidos nuestros representantes cómplices, qué hicimos? ¿Y la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que debe velar por la conducta y disciplina de los miembros y empleados de ese Poder Judicial?, ¿Qué hicimos además de escandalizarnos un rato por cada trapisonda? Nada, Absolutamente nada. Aceptamos (oposición incluida) que no lo echaran, como correspondía, para que así pudiera renunciar y disfrutar de una enorme jubilación de privilegio, para luego convertirse en actor de vodevil y bailarín. En la ocasión de aceptar la renuncia se mostraron lo que se dio en llamar “carpetazos”, las llamadas carpetas de la SIDE, a cuyo servicio el juez también se recostaba. Todos "mutis".

Contribuyó a legarnos jueces como la Capuchetti, o el presidente, gran profesor universitario de Derecho Penal, capaces de afirmar públicamente que “saltearse en la cola”, distraer vacunas, esconderlas solo para beneficio irregular de parientes, amigos, amantes, jardineros, punteros etc., todo lo que escuchamos hasta el hartazgo, es sólo una “profunda inmoralidad” pero no es delito. Esa afirmación es bochornosamente FALSA, tan burda, que ofende a la abogacía.

El art. 19 de la Constitución Nacional ordena que: “Las acciones privadas de los hombres, que de ningún modo ofendan el orden y la moral pública, ni perjudiquen a un tercero están sólo reservadas a Dios y exenta de la autoridad de los magistrados”. Digamos que las inmoralidades que no constituyen delito, tienen que cumplir tantos requisitos que les está impedido salir de la intimidad del sujeto. Pero violar la ley, sacar la vacuna de otro, peor si este otro se muere (que hay unos cuantos entre los 111.000, que no se pueden quejar), además de inmoralidad, también es delito. Delito que se agrava por la reincidencia y por la participación de varios organizados a ese fin.

Entonces podemos afirmar sin temor a equivocarnos, que el difunto Norbertito habrá sido el abanderado en la escuela de los jueces chantas y caraduras que actúan con premeditación (otro agravante), al calor de la protección de los poderosos y a su servicio, a la vista gorda de sus superiores jerárquicos y a la inexplicable indiferencia popular. Lamentablemente hay varios alumnos destacados que esperan en otra cola que se cuida más que bien y ahí no se saltean.

                             Q.E.P.D.    (Si puede)-.