sábado, febrero 27, 2021

MARTA, SOY EL NUMERO UNO…

Dado el cúmulo de acontecimientos recientes provocados por gente de baja estofa (adjetivo que se aplica a persona o grupo despreciable o soez), también de música de similar calaña se me presentó el título del presente; una “cumbia” grosera a cuyo verso del epígrafe le sigue: “Marta, cuando pueda te vacuno”. Por cierto, que el sentido de la letra no es el literal sino otro evidente y chabacano. ¡No podríamos esperar inspirarnos en Mozart, tratándose de las personas responsables de semejante disparate!

Los vacunatorios VIP que involucran al mismo presidente y, de allí para abajo, a muchas otras autoridades, a los amigos del poder, novias, amantes, choferes, “compañeros” etc., es algo que trascendió por confesión amañada de la propia tropa, empezando con Horacio Verbitsky, el periodista estrella del Pte. Fernández.

La inmediata difusión de la actividad tramposa y sucia de las personas que “el pueblo votó”, cundió como reguero de pólvora y menudearon las críticas y análisis de reprobación; por ello no me detengo en lo que fue, es y será noticias tratadas por personas capacitadas de los medios.

Me indignan dos o tres aspectos no muy considerados públicamente: La actitud del presidente al vilipendiar a su patria y a su pueblo en el exterior y la burrada inmoral de manifestar que en su país la avivada de vacunarse en secreto y sin respetar el orden, no es delito.

Ir al extranjero para decir lo que acá no se animaba, afirmando como “CANALLADA” la crítica de lo sucedido en Argentina sin mencionar la complicidad suya y de su socia, es cobardía y doble traición: a la ciudadanía y al gobierno.

Como abogado y “profesor”, Fernández no puede desconocer que el PODER ES UNO, y, desde Montesquieu en el Siglo XVIII, se sabe que la legislativa, judicial y ejecutiva son sólo FUNCIONES del Poder que se distribuyó para moderarlo. Por tanto, denigrar a la justicia y a la fábrica de leyes es marcar la pudrición de la misma manzana que integra. 

Ir a llorisquear a afuera y parlotear en desmedro del país que preside, es propio de “comadres” mentirosas y no de un estadista. Es “escupir para arriba” y afrontar algo que no puede ni debe hacer; el presidente está obligado a justificar como sea al pueblo que representa y al gobierno que integra o callarse.

Así también la barbaridad de afirmar que “en su país” adelantarse en la fila no es delito, es una falsedad cínica y ridícula. No es lo mismo adelantarse en la cola del cine que en el turno de las vacunas escasas.

Rapiñar la vacuna que correspondía a otro ser humano, es pisarle la cabeza en el agua. No será matar al otro, pero si negarle la POSIBILIDAD que anhela y que puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. 

Nunca se sabrá cuantos murieron y cuantos pueden morir por que les pasó el “cuarto de hora” o por que tendrán que esperar al otro avión. El Covid ya mató a más de cincuenta mil personas; ¿Cuántas habrá que acreditarle a don Ginés y a los acomodados de siempre, La Cámpora incluida? ¿Cuántos falta contabilizar todavía?

La historia de la vacunación VIP era conocida hasta por los granaderos que custodian la puerta de la Casa Rosada, no es posible que haya funcionarios que aleguen no haberlo sabido y el presidente menos. Salvo que sea el último en enterarse, como le sucede al cónyuge desprevenido.

Volviendo a la música tropical no debemos burlarnos de la pobre Marta si es que el Número Uno la vacunó, porque los vacunados acá son unos cuantos y, como dice el refrán: “A mal de muchos, consuelo de tontos”

sábado, febrero 20, 2021

BRUTTI, SPORCHI E CATTIVI

Como en otras oportunidades, espontáneamente se me aparecen frases de la literatura, la música o la filmografía que expresan lo que quiero decir. En este caso es una película memorable del cine italiano ¡Qué decir del director: Ettore Scola, o del protagonista: Nino Manfredi!

El título traducido es: FEOS, SUCIOS Y MALOS. Por entonces medio país se escandalizó por el cruel, cínico y desencantado retrato de la miseria humana, sin perjuicio del doloroso toque humorístico que incluyó el director.

La cuestión viene a guisa por el reciente affaire de las vacunas VIP, con el que Ettore Scola se haría un picnic. El propio oficialismo regala un torpe y asesino ejemplo de la descarada miseria oficial que también nos hiere con las burlonas preguntas: ¿Y vos qué esperabas? ¿No te lo imaginabas acaso?

Cómo no incluir en el libreto la excusa del ministro que culpó a su secretaria privada; esa que le trae café o hace los mandados. Cómo suponer que una mandadera levante el teléfono para rapiñar miles de vacunas que el mundo ansía, incluyendo el indispensable freezer y la logística necesaria, arme un vacunatorio en el propio ministerio. Asimismo, que disponga imperativamente que el Hospital Posadas haga lo mismo con las amistades del ministro; entre las que se encuentran funcionarios, legisladores, gremialistas, parientes, amantes y amigos, etc. ¡Hay que reunir más de tres mil conocidos que tengan acceso directo y secreto a esos remedios, mientras los verdaderos destinatarios se asfixian desesperados! ¿Quién podría ignorar lo que sucedía ostentosamente dentro del gobierno, salvo grave ingenuidad? ¿La fórmula presidencial carece de información elemental y oportuna? ¿Se informa por los diarios o la TV?

Esa irregularidad asesina no se soluciona con alguna renuncia heroica, ni con la ignorancia increíble de los beneficiados ¿Cómo hizo el sindicalista estrella Moyano, para incluir a su esposa -o lo que sea- y a su hijo veinteañero? ¿Nos podemos permitir acaso creer que la cuestión termina allí e ignorar lo que sucede y sucederá con gobernadores, intendentes, concejales y sus parientes? 

A menos que gobernantes y gobernados evoquen otro film italiano famoso de 1964, protagonizado por Tognazzi: “EL MAGNÍFICO CORNUDO” y se avergüencen, pienso que no se admitiría, ya que en la película aparece plasmado que, por la insoportable ingenuidad o consentimiento del consorte, elude enterarse de la infidelidad de su mujer -o gobernantes, en nuestro caso-.

Hoy la infidelidad conyugal no es tan grave como lo era hacen setenta años y por lo tanto no convoca como entonces, pero el engaño dañino y egoísta, como la zancadilla que posterga la vida del otro ocupándole el lugar, si enfurece. Hacer uso político de la panacea salvadora sólo corresponde a malnacidos y es imperdonable. Una cosa es robar y otra es elegir a quién matar; la primera es inadmisible y la segunda insoportable.

La respuesta del gobernante responsable de esto debe ser rápida y suficiente, algo que no cumple el mero pedido de alguna renuncia, porque ninguno puede alegar desconocimiento de lo que sucedía. Tampoco ayuda la histeria o el silencio cómplice de la vicepresidente, que acostumbra a mirar para otro lado en casos graves. Es imprescindible que el gobierno se ocupe seriamente del injustificado y mentiroso carnaval de las vacunas aún inexistentes, también que explique claramente el destino dado al escueto cupo que consiguió y que ellos distrajeron en número bastante.

La pandemia que muta en modo macabro cambiando su disfraz, reclama del gobierno postergar su tenaz, ingeniosa e incansable búsqueda de impunidad vergonzante.

FEOS, SUCIOS Y MALOS es sólo una referencia amable hacia ellos, aun cuando no sea desacertada.

jueves, febrero 18, 2021

DÉBILES Y PODEROSOS

El título lo extraje de un film de la década del cincuenta que trataba de un avión de pasajeros que tenía casi nulas posibilidades de llegar a destino a salvo, algo que se enteraron todos los viajeros. En el ultimo y más peligroso tramo, los pasajeros, ya con mucho miedo, desnudan las miserias y mentiras que las apariencias ocultaban. Se despojan desinteresados de las joyas y equipajes para aligerar a la aeronave que podría salvarlos; algunas hasta se quitan el maquillaje para mostrar en los lánguidos y últimos momentos su verdadera identidad.

Actualmente en nuestro país esta dicotomía resulta cada día más acentuada; los débiles aumentan disgregados, anárquicos y silenciados. No tienen más que miedo, desamparo y destino de víctimas, frente a una caterva de mal nacidos que les interesa profundizar ese estado para confirmar su situación de poderosos, cada vez más reducida. La polarización es necesaria al sistema.

Encima del azote de la maldita pandemia, que además del daño real y terrible, confunde a la sociedad, exacerba la violencia y el hastío de los más jóvenes que, naturalmente. no soportan ya el encierro ni el barbijo. Hoy las calles deshabitadas están copadas por delincuentes innecesariamente brutales y peor con los más débiles; viejos, mujeres y jóvenes son las presas preferidas, cuando no resultan asesinados por dos pesos o por incontinencia de la droga. Cada veinte horas se produce un femicidio que solamente da lugar a un pequeño espacio en los noticieros del día siguiente, donde vemos a los deudos que suplican por justicia a órganos del Estado que están dislocados y conscientes de su inutilidad. Ya sea que juegan para el otro bando; sea porque no sirven o porque se lo impide el sistema hiper “garantista”; eufemismo que se utiliza para suprimir el rigor legal. La desfachatez de los poderosos, tácitamente asociados a la indefinida oposición en los propósitos de exclusividad, avanzan descaradamente sólo en la búsqueda de impunidad. Si no logran desbaratar a la Justicia en su estructura orgánica, por lo menos cambian y nombran jueces militantes en jurisdicciones clave; también dictan normas que, además de desbordar la Constitución Nacional, producen efectos sobre el pasado disolviendo los pronunciamientos anteriores y también los del porvenir.

Se han establecido normas procesales que degradan a la mismísima Corte Suprema, arrebatándole la “última palabra”, pasándola a tribunales extra nacionales. Con ello trasladan al infinito la duración de los procesos y de las prisiones domiciliarias, las que se disfrutan los corruptos en mansiones. Claro que la posibilidad no es para pelagatos ni ladrones de gallinas.

Como los pasajeros del gran avión en la etapa final, se han quitado el maquillaje y actúan sin pudor, no tienen ni el necesario decoro que se le debía hace mucho tiempo a la función pública.

La vieja película tiene un final feliz como era de esperar, a pesar del suspenso prefabricado propio de aquellos años.

¿Y nosotros por estos días qué podemos esperar? Nuestro suspenso es real, largo y el final francamente imprevisible, con augurios que no son esperanzadores.

Los que todavía piden justicia, en realidad claman por venganza; cuando todos admitan su evidente desprotección, nada impedirá que se quiten el maquillaje de credulidad que los contenía y, llamando a las cosas por su nombre, se encarguen personalmente de las soluciones que cada cual suponga conveniente para sí. Esto se llama anarquía y evitarla merece el mayor esfuerzo.

La violencia, la venganza y el desquite están a la vuelta de la esquina.

El Estado, creación que debía cumplir la saludable tarea de organizar a la sociedad, también se quitó el maquillaje como hizo el Dr. Jekyll para transformarse en el detestable Mr. Hyde.

sábado, febrero 06, 2021

LA PARRALA

Hay cuestiones muy graves que, para asimilarlas mejor, es necesario un brevísimo flash de cierto humor, aunque éste destello resulte de un argumento dramático. Algo así como escuchar circunstancialmente un chiste en un velorio.

El personaje -La Parrala- al que refiere un viejo tema del cancionero andaluz, enfoca a una misteriosa y reconocida “cantaora”, cuya afición a la bebida generaba muchas y controvertidas habladurías. Unos afirmaban que le gustaba el vino, otros que no; algunos sostenían que bebía para cantar mejor y también había quienes afirmaban que lo hacía por un aciago amor. En fin, todos opinaban sin saber confundidos por la charlatanería infundada de cualquiera.

Si trajéramos a nuestras actuales vivencias políticas algunos temas como, por ejemplo: pandemia; vacunas; Formosa; educación; salubridad fuera y dentro del Covid etc. notaríamos el parecido que tenemos con el pueblo de La Parrala, ya que las mentiras y contradicciones del gobierno en sus distintos estamentos nos obligan a sostener puras suposiciones, aunque en ello estemos apostando la vida misma.

Luego de exponer como cobayos a más de seis mil argentinos para que se nos priorizara con las vacunas, resulta que compramos un buzón indisimulable y con desprevenida ingenuidad. La cantidad de vacunas supuestamente prometidas y anunciadas con bombos y platillos, no existía entonces, no existen ahora, ni existirán en el corto plazo.

En la pretensión de aparentar soluciones rápidas y mentirosas hasta se involucró a la farándula vernácula, invitándose a vacunar a personajes del vodevil local para atraer a los ciudadanos a la “nada” misma. La cuestión tiene varias aristas a considerar: una veterana y oxidada vedette invitada a inyectarse se encargó de pisotear públicamente la invitación oficial por razones valederas; se usan las escasas vacunas para publicidad política; el llamado a la gente es macabro ya que no hay vacunas y, finalmente, se estaría desvirtuando las prioridades esenciales por la falta de insumos, el aprovechamiento y los amiguismos. Se dan claras muestras de la existencia insoportable de “hijos y entenados”, los que acceden por la puerta trasera a la pretendida panacea de la vacuna por sólo pertenecer al oficialismo.

De Formosa poco podrá decirse además de lo evidente, ya que el gobernador modelo Insfran (según el presidente), mete presos a los enfermos y en vez de enfermeros los custodian policías. Corrupto desde siempre, cómplice de Boudou, a quién se le rebajó en casi un año la pena domiciliaria que cumple en su mansión, por realizar un curso de “organización de eventos” (Sic). No imaginamos los beneficios que le acarreará el curso de “filosofía” que ya ha anunciado.

Asimismo ¿Qué pasa con todos los enfermos extra Covid? Los centros de salud funcionando con el freno de mano puesto, el distanciamiento social y todas las precauciones adoptadas, determinan que una gran cantidad de personas sean excluida de la atención mínima y puntual, como las dependientes de diálisis, tratamientos oncológicos y las innumerables patologías que no debieran ignorarse.

De la educación mejor no hablar por la falta de decisiones oficiales (buenas o malas), atorados por gremios, maestros, padres y fundamentalmente, por razones de oportunismo político. Sector absolutamente a la deriva.

La confusión que nos abruma tiene mucho de parecido con la canción que evocamos y que reiteradamente repite: “Que sí, que si… Que no, que no…”, para referir a la confrontación de las suposiciones sin fundamento que tan sólo logra inmovilizarnos y callar, por no saber a qué atenernos.

La última estrofa nos patentiza a nosotros:

“¿Quien me compra este misterio?"

“Adivina adivinanza:”

“por quién llora, por quién bebe,"

“por quién sufre La Parrala”

Quienes son vulnerables por razones de edad, como yo, alguna vez de niños habrán escuchado la canción que, como una parábola, hoy nos conmueve, ya que no solamente para nosotros también el futuro se ha transformado en una muy difícil y preocupante adivinanza.