viernes, abril 22, 2022

CARADURAS

El zafarrancho político nacional autoriza que, por lo menos individualmente, de rienda suelta a las especulaciones más disparatadas que parten desde la profunda incertidumbre sobre el futuro propio y el social. El descalabro republicano logrado y con lo poco que queda amenazado, nos permite suponer que, si subsiste alguna forma de Estado que sirva, es por obra y gracia de una inercia pronta a agotarse, enfrente de la indiferencia histórica que nos ha caracterizado. Aplaudimos el desorden y la picardía política, tampoco son muchos los que rechazarían una tajada turbia a su alcance si pudieran incorporarse a esa comparsa rastrera.

Podemos reconocer muy serios problemas económicos, otros también muy graves de seguridad, de corrupción admitida y sin excepción, de salubridad, de educación etc. 

¿Alguien piensa que alguno de esos problemas tendrá pronta solución? Yo no lo creo, porque estimo que la fuente donde nacen todos ellos es de naturaleza cultural y esa pudrición es de difícil tratamiento.

Además, los beneficiarios del chorro infame no les interesa que termine.

A modo de ejemplo me pregunto, también pregunto a los amigos, quién ignora que robar es indigno y perjudicial para las víctimas. ¿Cristina robó y sigue robando? ¿Alguien lo desconoce? Sin embargo, muchos le rinden honores y aplausos, mientras sus adláteres en el Honorable Senado de la Nación (?) se prestan a cara descubierta a apoyar sus instrucciones y avivadas en busca de impunidad propia. Todos millonarios famosos, muchos exgobernadores temerosos de que todos los secretos se conozcan y quienes gozaron en sus feudos de un supuesto prestigio. ¿Puede concebirse un órgano de la alcurnia del Senado se convierta en cómplice y mero encubridor de tantos delitos? ¿No saben, acaso, que todo el mundo sabe? En medio de la descomposición de un gobierno vergonzante que se derrite, no tienen siquiera la pretensión de aparentar un poco de dignidad.

Quién o quienes allí, ignorando ejemplos destacados del pasado, sólo componen con descaro una murga que modela nuestro presente y tuerce nuestro futuro. Ya no guardan siquiera las apariencias, ni muestran alguna obediencia a las leyes que juraron respetar. Simplemente las atropellan porque son funcionarios, mostrando así una cualidad que poseen la gran mayoría de los integrantes de todos los gobiernos del país.

Difícil encontrar alguno que pueda justificar la fortuna que no ha podido ocultar. De la oculta, mejor no hablar.

Hasta no hace mucho brillaba la justificación cínica: “Roban, pero hacen”, ya ni siquiera eso subsiste. Sin cuidado van derecho al grano y nos acostumbraron a soportarlo.

Ahora han inventado el “impuesto a la renta inesperada”, artilugio que el ingenio popular ya se ocupó de descalificar: “Acá la única renta inesperada son los bolsos llenos de dólares que caen del cielo”, como el milagro que sucedió en el famoso convento cuando López los revoleaba desde afuera. Dislate que le cargaron a una monjita moribunda de noventa y tantos años de edad. Esa muerte fue suficiente para el posterior silencio y olvido bendecido por una Iglesia que trastabilla.

viernes, abril 15, 2022

QUIÉN HABLA MAL, PIENSA MAL

Considero que el aserto que resulta del epígrafe, frase que creo original del portugués Saramago, es ahora más que oportuna y francamente expresiva. Además, me sirve para enfocar una realidad verbal y política que insensiblemente nos perjudica y hasta colaboramos ingenuamente para ello

Hoy asistimos a un avance del quehacer político inorgánico sobre la cultura y el idioma, suponiendo erróneamente que se trata de una pretensión inocua, pueril y hasta graciosa. Vemos y escuchamos de altos funcionarios barbaridades que asustarían a mi maestra de tercer grado y a periodistas prestigiosos banalizar ese engendro. 

Pero dejemos de lado el despropósito literal del llamado lenguaje “inclusivo”, que achica y deforma al diccionario; la agresión que refiero es toda la que complica la posibilidad de entendernos hasta en el disenso, ya que podemos confrontar estando de acuerdo sin saberlo. De este modo es muy difícil que podamos salir del pantano al que nos llevó nuestra indiferencia e ignorancia.

Hoy sólo me interesa señalar la sinonimia absurda que se está logrando con cruel derrape, entre algunos términos y su consecuencia política y social. Pensar o pretender alguna forma de “orden social”, en general se la reprocha como ideología propia de una derecha nazi-fascista. Por el contrario, la inobservancia de cualquier ley o reglamento, toda forma de protesta desordenada y prepotente que no reconozca a los otros, sería patrimonio saludable de una presunta “izquierda progresista”.

La verdad es que hoy no conozco quién explique claramente qué es “derecha” o “izquierda”. Como afirma un célebre historiador y miembro de la Academia francesa: “…cuando se interroga a los franceses sobre cual es el sentido que le dan a la división de izquierda y derecha responden que les parece algo caduco, pero que no tienen dificultad en proclamarse de uno u otro sector que no pueden definir con precisión”.

Digamos que actualmente los criterios sobre revolución, religión, república, democracia que en ocasiones distinguieron a la derecha e izquierda, ya no son válidos. Sólo sirven para la confrontación y cubren fines subalternos. 

Lo que enfáticamente afirmo es que tan falso es distinguir a la “derecha” por un presunto contenido fascista, como a la “izquierda” entenderla inorgánica y puramente revoltosa. Hoy izquierda y derecha son meras camisetas vacías que señalan sectores de intereses que confrontan. Camisetas distintas que el mismo jugador puede usar en ocasiones según le convenga.

Por ejemplo, Perón y el peronismo ¿se ubican a la derecha o a la izquierda? Creo que la orientación fundacional era próxima a Mussolini y su fascismo, hoy no se qué piensa el que usa esa camiseta.

Aspirar a cierto orden que armonice la convivencia es una pretensión inmemorial, vigente en todo grupo social con afán de permanencia. El orden democrático no establece QUÉ se debe pensar, sino organiza CÓMO se debe expresar el pensamiento y para eso usa la LEY. Ley que nace de la costumbre, como la inglesa, o de un parlamento, como la francesa.

Desconocer o confundir ese criterio rector, algo que esta sucediendo entre nosotros, es zambullirnos en anarquía y violencia. Imaginemos, a modo de ejemplo, al tránsito o a cualquier deporte sin que se observe reglas mínimas.

Quien habla mal confundiendo las reglas, es porque piensa mal, con lo que causa perjuicio e incertidumbre a todos.

En nuestra dramática actualidad política ¿Quién se atreve a señalar o distinguir que es oficialismo y qué es oposición? ¿Se pueden cruzar los roles dentro de lo que suponíamos nuestro sistema institucional? ¿No es previsible que se agrave el caos que ya estamos pisando?

martes, abril 05, 2022

¿POR QUÉ?

Hay preguntas sin respuestas, situaciones que no se pueden explicar y razonables propósitos que se transforman en ridículas quimeras. Enigmas prefabricados por los responsables que nos desconciertan.

Recientemente conocimos manifestaciones sociales que se expresaron otra vez, con un gran acampe en la Avda. 9 de Julio en Buenos Aires, provocando nuevamente un colapso inimaginable en la principal ciudad del país y sede del gobierno nacional. Por la ancha avenida vimos flotar cantidad de excrementos amontonados, que juntaron los que acamparon organizados por los mismos cuadros políticos que debían atender el reclamo. Esta porquería era inevitablemente previsible, igual que aceptadas las consecuencias asquerosas que le dan más valor al reclamo.

Lo primero que destacamos es que es verdad que una parte importante de nuestro pueblo la está pasando muy mal y este debe ser el motivo principal de nuestra preocupación. Una situación que se viene agravando desde hace varias décadas y que ahora explota cruelmente. Sin solución a la vista, mientras se degradan raudamente los hilos que todavía sostienen apenas un trozo de paz social. 

Luego señalaremos que existen serias críticas a los muchos intereses espurios que subyacen en estas manifestaciones, pero primero marcamos la verdad lamentable que nos enrostra: la miseria que Argentina sufre y no merecía.

Frente a la miseria verídica, incuestionable y vergonzante, el gobierno asume actitudes obscenas que redundan en bronca peligrosa y provocación absolutamente innecesaria.

A modo de ejemplo señalo que se otorgó en forma inaudita y sorpresiva una indemnización (¿) millonaria a una actriz, que entendió oportuno exiliarse durante el gobierno de Isabel Perón; doce millones de pesos para Nacha Guevara, alguien sin la urgencia de los miserables y en momentos en que el hambre arrecia.

También recibimos la noticia que ya han comenzado las gestiones para la compra de un nuevo avión presidencial, algo quesupone unas cuantas decenas de millones de dólares y comisiones al por mayor. ¿A dónde piensa viajar el presidente? ¿Será necesario que salga, improvise y hable las pavadas habituales sin contención alguna? ¿No reconocen otras prioridades y su urgencia?

En realidad, esos gastos no son significativos para modificar la situación económica del país, pero no hay duda alguna que el dispendio es gravemente insultante para mucha gente.

Acá traemos nuestro título de hoy: ¿Por qué se hace esto? ¿No resulta inexplicable la indiferencia, tal vez burla del sufrimiento de muchos o una absoluta falta de sensibilidad y pudor? Se malgastan los pocos recursos que ayudarían a muchos.

También es cierto que, en esas manifestaciones disfrazadas, se utilizan sumas millonarias en movilizaciones que responden a intereses de sectores, ávidos de rapiñar las sobras que van dejando los que pasaron y los que están. Para ello se pagan reemplazantes de los que no pudieron poner el cuerpo en un acampe que no entienden, engrosando bolsillos de los verdaderos representantes del hambre ajeno; también esquilman indigentes mordiéndoles los planes que se entregan sin control. Gran parafernalia sabida y callada por todos, en la que los supuestos benefactores roban para sí y los mendicantes aplauden gratis por la parodia de una ayuda que no existe.

El lenguaje del amontonamiento, del piquete, la extorsión, la mugre y la farsa, es desde hace mucho tiempo moneda corriente acá. Lenguaje peligroso que puede acarrear consecuencias terribles. Basta recordar que dos días antes del 2 de abril de 1982, se amontonaron y reventaron Plaza de Mayo para repudiar al execrable Galtieri, mientras que al día siguiente del mismo 2 de abril de 1982, se colmó la plaza nuevamente por los mismos, para vitorearlo por la irresponsable osadía de mandar inocentes a las islas entonces peligrosas; semejante actitud de políticos, gremialistas y demás sólo sirvió para confundir al borracho y hacerle creer que la guerra, que suponía  ganada, sería una solución. 

No debemos olvidar que la Plaza de Mayo lo ovacionó plenamente; así que también todos, salvo una muy honrosa excepción, deben sentirse responsables de las muertes derrochadas irresponsablemente. Para más, no faltaron los que querían olvidar y perdonar todo aquello que, en realidad, no les dolía (por ejemplo: Ítalo Luder candidato frustrado a presidente).

Aunque parezca mentira, nuestra gente lleva muchos años de violencia explícita conocida, aceptada y lamentada. Sin embargo, la provocación interna no cesa. No basta con lo que robaron, roban y denigran, pareciera necesario enrostrar la ofensa que ello significa para que valga. Hay sadismo político en los que lucran y masoquismo histórico en los que todavía aplauden.

Para más, quién ignora que Cristina, en su permanente búsqueda de impunidad, no hace más que profundizar el desbarajuste que el presidente ni comprende. No habrá de olvidarse que quienes colaboren con esa impunidad, adquieren la condición de cómplices de los delitos que se ocultan y del sufrimiento popular que se disimula. 

Finalmente, como real argentino, Francisco consuela a Putin, indiscutido criminal aquí y ahora, diciéndole que la culpa por arrasar a un pueblo “ES DE TODOS”. Eso es mentira y una infamia que ofende mucho. Como gusta decir actualmente, yo no soy ni "me percibo" criminal, repudio al que lo sea y el ruso lo es.

Ahora, ¿por qué hace eso?