sábado, julio 29, 2017

¿Futuro?

Los grandes pensadores políticos siempre han sido objeto de mi interés, fundamentalmente aquellos que plasmaron sus ideas en libros que, con peculiar y diversa suerte, han trascendido a su época.

Por ejemplo “El Príncipe” de Nicolás Maquiavelo, que inicialmente careció de mayor trascendencia y fue despreciado por su destinatario, siendo descubierto circunstancialmente con posterioridad a su muerte; sin embargo, hasta el día de hoy se lo menciona y muchos políticos procuran valerse aún de las enseñanzas que rescatan después de quinientos años de existencia. Claro que se trata de un pensador político más citado que leído realmente, mucho menos, estudiado. El autor y su pequeña obra, a la que él refería como opúsculo por su breve dimensión -menos de cien hojas-, fue un observador sagaz y objetivo de los gobiernos de su época, de los que extrajo defectos y virtudes relacionados a la adquisición, conservación o pérdida del Poder. Su actualidad, adaptada a nuestro tiempo, no se discute.

Él refería a la historia y al presente que le tocó vivir, algo similar a lo que sucede hoy; no se aventuró sobre el futuro como tampoco lo hacen ahora. Ésta es nuestra preocupación, ya que en los discursos políticos sólo se encuentran referencias pobres y erradas al respecto.

Muy recientemente volví a escuchar en uno de los tantos programas propios del momento electoral, a una candidata que se introdujo en una de las agrupaciones que pretenden competir y que, tal vez, sólo aspiran a tomar el Poder o, al menos, alguna de sus migajas. Displicentemente, contestando un requerimiento de la conductora, manifestó que sus hijos dentro de unos veinte años, cuando terminen sus estudios, decidirán sobre lo que vayan a hacer.

En igual sentido oficialismo y oposición refieren a la explotación de recursos que rendirán sus frutos en similares plazos. Ninguno duda que la necesaria y esencial transformación de la educación demandaría, en el mejor de los casos, un periodo parecido si comenzara ya.

¡Veinte años! ¿Qué supone cualquiera de nuestros candidatos cómo será el mundo para entonces? ¿Con qué o con quienes se van a encontrar los hijos que hoy no dudan en apostar a ciegas?

Creo que el principal tema que deberíamos pensar, y resolver entre todos, es el futuro próximo que nos acecha inexorable e impiadosamente. En estas circunstancias Maquiavelo es irrelevante. Nosotros proponemos tener en cuenta las enseñanzas de la historia y no olvidar el desquiciado presente; pero propongo el ejercicio intelectual de atrevernos a suponer el futuro.

No avanzar demasiado, porque sería imposible con los pocos elementos que tenemos a nuestro alcance, tal vez apenas a unos quince años que despreocupadamente hoy referimos, entendiendo que será más o menos lo mismo que hoy. Si fuese así, el hijo de la candidata que antes señalé, efectivamente dentro de veinte años habrá concluido sus estudios y podrá decidir qué hacer. Si no lo fuera, creemos que el hijo para entonces no tendrá posibilidad de decidir nada.

Las hipótesis que barajan los políticos de cualquier sector giran a mejorar las virtudes del gobierno actual, o el de turno, y superar los errores, presumiendo que las demás variables se mantendrán en el modo actual o más o menos así.

Nosotros podemos compartir ese criterio, continuar nuestras contiendas internas habituales hasta que nuevos cantos de sirenas endulcen con promesas de mejoramiento. Pero si, como también es previsible, las variables externas a nuestro país se modificarán abruptamente ¿Las posibilidades del joven hijo de la candidata de decidir qué hacer, se mantendrían como ella supone?

Propongo como ejercicio de responsabilidad indagar sobre algunas variables cuyas prontas modificaciones son absolutamente previsibles. Aclaro que la corta lista que señalaré no es taxativa; simplemente son pautas que a mí me preocupan y no encuentro respuestas convincentes.

|°- En primer lugar, ubico la denominada explosión demográfica; entendemos la expresión como: el incremento súbito de la población mundial que necesariamente acarrea consecuencias socioeconómicas importantes.

Información al alcance de cualquiera mostrará que, desde el comienzo de los tiempos, hasta mediados del siglo pasado, se habrían reunido en el mundo unos dos mil quinientos millones de personas. En sólo setenta años después esa cifra se triplicó y el incremento continúa acelerándose permanentemente para superar los siete mil millones.

Esta inquietud no es nueva ni original. En 1972, en Europa una comisión de científicos de reconocido prestigio, elaboró el informe conocido como “Los límites del crecimiento”. El informe fue solicitado por el Club de Roma (1970). Ambos son fáciles de rastrear en Internet, lo que sugiero concretar.

domingo, junio 18, 2017

Bienvenida

Como abogado, político y empresario llevo más de cuatro décadas desarrollando intensa actividad en cada una de esas áreas.

Como ciudadano preocupado por los problemas sociales y económicos que desde hace tiempo aquejan a nuestra sociedad, he intentado influir positivamente con una participación comprometida y activa desde la función pública.

Como integrante de la sociedad civil, pertenezco a diversas instituciones sociales, deportivas y benéficas de la Provincia de San Juan.

Tengo muchos y variados intereses e inquietudes pero, en particular, hay uno que me desvela:

¿somos los argentinos capaces de organizarnos y de afrontar conjuntamente, a pesar de nuestras diferencias y singularidades, un futuro en el que la escasez de recursos nos enfrentará a escala global?

En este blog voy a tratar de expresar ideas que la ocasión sugiera.

Muchas gracias,
Roberto